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	<title>Central de Trabajadores y Trabajadoras de la Argentina</title>
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		<title>Central de Trabajadores y Trabajadoras de la Argentina</title>
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		<title>&#193;lvaro Garc&#237;a Linera: &#034;El agravio a los muertos en Bolivia&#034;</title>
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		<dc:creator>&#193;lvaro Garc&#237;a Linera</dc:creator>


		<dc:subject>Noticia 4 Bloque Grande Portada</dc:subject>

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&lt;p&gt;&#8220;Ni los muertos estar&#225;n seguros ante el enemigo si este vence&#8230;..&#8221; W. Benjamin &lt;br class='autobr' /&gt; Un multitudinario cortejo f&#250;nebre recorre las calles de El Alto y La Paz. Por delante van dos f&#233;retros y detr&#225;s miles y miles de dolientes. Son gente humilde; pobladores de El Alto, artesanos, campesinos, vecinos, madres, ind&#237;genas de las provincias de La Paz, Potos&#237;, Cochabamba y Oruro. Han caminado con su dolor cerca de diez kil&#243;metros, y a su paso salen trabajadores, comerciantes y estudiantes llorosos que se (&#8230;)&lt;/p&gt;


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&lt;a href="http://dev0.cta.org.ar/-opinion-.html" rel="directory"&gt;Opini&#243;n&lt;/a&gt;

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&lt;a href="http://dev0.cta.org.ar/+-noticia-4-bloque-grande-portada-+.html" rel="tag"&gt;Noticia 4 Bloque Grande Portada&lt;/a&gt;

		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;&#8220;Ni los muertos estar&#225;n seguros ante el enemigo si este vence&#8230;..&#8221;
&lt;br /&gt;&#8212; W. Benjamin&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Un multitudinario cortejo f&#250;nebre recorre las calles de El Alto y La Paz. Por delante van dos f&#233;retros y detr&#225;s miles y miles de dolientes. Son gente humilde; pobladores de El Alto, artesanos, campesinos, vecinos, madres, ind&#237;genas de las provincias de La Paz, Potos&#237;, Cochabamba y Oruro. Han caminado con su dolor cerca de diez kil&#243;metros, y a su paso salen trabajadores, comerciantes y estudiantes llorosos que se persignan, aplauden y entregan agua y pan a los que marchan. La ciudad est&#225; paralizada, y la gente de los barrios populares est&#225; de luto. Ayer, en la zona de Senkata ocho pobladores fueron asesinados con armas de fuego militar, m&#225;s de un centenar fueron heridos de bala, llegando a treina y cuatro los muertos en los &#250;ltimos nueve d&#237;as del golpe de Estado en Bolivia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Han bajado desde El Alto para reclamar justicia por sus muertos; han caminado tanto para que las personas vean lo que est&#225; pasando, ya que los medios de comunicaci&#243;n amordazados no hablan de la tragedia sufrida; marchan horas y horas para decirle al mundo que no son terroristas ni v&#225;ndalos; que ellos son el pueblo.&lt;br class='autobr' /&gt;
Y es que desde el d&#237;a del golpe de Estado todas las movilizaciones de sectores populares y campesinos que salieron a defender la democracia y el respeto al voto ciudadano fueron objeto de una feroz campa&#241;a de desprestigio que desbord&#243; las redes y los medios de comunicaci&#243;n. No se hablaba de obreros, ni de vecinos, ni de ind&#237;genas. Se trataba de &#8220;peligrosas hordas&#8221;, de &#8220;v&#225;ndalos&#8221; que amenazan la paz social. Y cuando los habitantes de la valiente ciudad de El Alto y los ind&#237;genas y campesinos bloquearon carreteras, un rabioso lenguaje se apoder&#243; de los golpistas y medios de comunicaci&#243;n: &#8220;terroristas&#8221;, &#8220;narcotraficantes&#8221;, &#8220;salvajes&#8221;, &#8220;criminales&#8221;, &#8220;turbas borrachas&#8221; &#8220;saqueadores&#8221; y otros adjetivos fueron utilizados para descalificar y criminalizar la protesta de las clases menesterosas.&lt;br class='autobr' /&gt;
Desde entonces, mujeres de pollera con hijos en la espalda, ni&#241;as escolares que acompa&#241;an a sus padres, j&#243;venes universitarios, obreros soldadores, campesinos de poncho y vendedores de helados son el nuevo rostro de los &#8220;peligrosos sediciosos&#8221; que quieren incendiar el pa&#237;s. Esta estigmatizaci&#243;n de la plebe sublevada, especialmente si son indios, no es nueva. Durante la Colonia, en el siglo XVI, Fray Gin&#233;s de Sep&#250;lveda compar&#243; a los ind&#237;genas con los monos; el cura Tom&#225;s Ort&#237;z los calific&#243; de &#8220;bestias&#8221;; en el siglo XIX se hablaba de &#8220;razas degeneradas&#8221;; y las dictaduras del siglo XX mutaron hacia la delincuentizaci&#243;n del indio insurrecto, calific&#225;ndolo de &#8220;subversivo&#8220;, &#8220;sedicioso&#8221;, que quiere poner en riesgo la propiedad, el orden y la religi&#243;n.&lt;br class='autobr' /&gt;
Ahora, las clases medias tradicionales realizan una vergonzosa fusi&#243;n verbal entre el lenguaje colonial con el de contrainsurgencia. Ni sus intelectuales org&#225;nicos educados en universidades extranjeras pueden escapar a este llamado de la sangre y el prejuicio racial. Para ellos las marchas de vecinos son reuniones de &#8220;delincuentes borrachos&#8221;, los bloqueos de caminos de campesinos son actos de &#8220;terrorismo&#8221; y los asesinados por la bala militar son ajustes de cuentas entre &#8220;maleantes&#8221;. La forzada mesura con la que todos estos a&#241;os los escribas conservadores hab&#237;an calificado a los indios empoderados, hoy se desbocan como un torbellino de prejuicios, insultos y descalificaciones racializadas.&lt;br class='autobr' /&gt;
Hab&#237;an aguardado toda una d&#233;cada mordi&#233;ndose los dientes para no escupir sobre los indios y mostrarles su desprecio; y ahora, amparados en las bayonetas, no dudan en descargar todo su odio de casta. Es el tiempo de la venganza y lo hacen enfurecidos. Es como si quisieran borrar no s&#243;lo la presencia del indio que los derrot&#243;, y por eso son capaces de matar con tal de que Evo no sea candidato; adem&#225;s desean arrancar su huella de la memoria de las clases humildes asesinando, encarcelando, torturando, amenazando a quienes pronuncien su nombre. Por eso queman la Wiphala que Evo introdujo en las instituciones del Estado; por eso queman las escuelas que &#233;l hizo construir en los barrios populares; por eso aplauden y brindan por la militarizaci&#243;n de las ciudades. Ya no hay espacio para la dignidad ni el decoro de una clase que se revuelca fren&#233;ticamente en el lodo del autoritarismo, la intolerancia y el racismo.&lt;br class='autobr' /&gt;
Y es contra ello que marchan las clases humildes de El Alto y las provincias. Bajan por miles, doscientos mil, trescientos mil. El n&#250;mero ya no importa. El poder que ellas defienden no es el de una persona ni el que Weber teoriz&#243; como capacidad de influir en el comportamiento de otro. Para las clases populares la experiencia de poder de estos &#250;ltimos catorce a&#241;os es el de ser reconocidas como iguales, el de tener derecho al agua, a la educaci&#243;n, al trabajo, a la salud en similares condiciones que el resto de los ciudadanos. El ejercicio del poder para el pueblo ganado en las urnas, m&#225;s que la de una capacidad de mando ha sido la de una experiencia corporal diaria de poder mirar de frente a los dem&#225;s sin tener que avergonzarse del color de piel o la pollera de madre; es haber sido tomados en cuenta como seres humanos; es el poder vender en el mercado, labrar la tierra o ser autoridad sin ninguna barrera de apellido. De ah&#237; que, si bien la experiencia del poder estatal para las clases subalternas -como lo vio Gramsci- es, en primer lugar, la construcci&#243;n pr&#225;ctica de su unidad como bloque social, la manera de verbalizar y comprender moralmente ese poder ha sido la conquista de la dignidad, es decir, su experiencia de pueblo como cuerpo colectivo autodignificado.&lt;br class='autobr' /&gt;
Por eso la mujer de pollera y el obrero lloran cuando el fascismo quema la Wiphala, lloran cuando Evo es expulsado, lloran cuando son impedidos de entrar a las ciudades. Lloran porque est&#225;n despedazando el cuerpo simb&#243;lico y real de su unidad y de su poder social. Y cuando llevan sus muertos por delante en medio de miles de crespones negros y boleros de caballer&#237;a f&#250;nebres, lo hacen para pedir a las clases pudientes el respeto a sus muertos, a esos muertos que son el umbral &#250;ltimo donde los vivos, sea de la clase o condici&#243;n social que sean, deben detener su org&#237;a de sangre y odio, para venerar la virtud de la vida.&lt;br class='autobr' /&gt;
Pero la respuesta de los golpistas es atroz, inmoral, dantesca. Disparan gases lacrim&#243;genos, disparan balas, desplazan sus tanquetas y los f&#233;retros quedan en el piso, envueltos en una nube de gases escoltados por gente que se arrodilla y se arriesga a la asfixia antes que abandonarlos.&lt;br class='autobr' /&gt;
&#8221;No respetan ni a los muertos&#8221; grita la gente. No es una frase de protesta, es una sentencia hist&#243;rica. La misma que pronunciaron los padres de los agredidos de hoy, cuando otro golpe militar en el fat&#237;dico noviembre de 1979 ametrall&#243; desde unos aviones norteamericanos Mustang a los dolientes que rezaban y hac&#237;an ofrendas a los familiares difuntos en el d&#237;a de los muertos o &#8220;todos santos&#8221;. Los aventureros del golpe militar de entonces, despu&#233;s de su ef&#237;mera borrachera de victoria, quedaron aparcados en la cloaca de la historia, lugar en el que con toda seguridad estar&#225;n pronto los golpistas de hoy. No se puede agraviar impunemente a los muertos, porque en la cultura del pueblo ellos forman parte de los principios b&#225;sicos reguladores del destino de los vivos.&lt;br class='autobr' /&gt;
La brutalidad de los golpistas hoy obtiene el miedo de la gente, pero ha abierto las puertas de un resentimiento generalizado. Las suturas con las que las seculares grietas clasistas, regionales y raciales hab&#237;an sido cerradas han estallado por los aires dejando unas heridas sociales sangrantes. Hoy hay odio por todos lados, de unos contra otros. Las clases medias tradicionales quisieran ver el cad&#225;ver de Evo arrastrado por las calles, como el del expresidente Villarroel en 1946. Las clases plebeyas quisieran ver a los ricos cercados en sus barrios padeciendo de hambre por la falta de alimento. Una nueva guerra de razas anida en el esp&#237;ritu de un pa&#237;s desgarrado por la felon&#237;a de una clase que hall&#243; en el prejuicio colonial de superioridad la defensa de sus privilegios.&lt;br class='autobr' /&gt;
Ya lo dijimos, la fascistizaci&#243;n de la clase media tradicional es la respuesta conservadora a su decadencia social fruto de la devaluaci&#243;n de sus aptitudes, capitales, oportunidades y saberes leg&#237;timos frente a la &#8220;invasi&#243;n&#8220; de una nueva clase media de origen popular e ind&#237;gena con repertorios de ascenso social m&#225;s eficaces en el Estado indianizado de la &#250;ltima d&#233;cada. No es que han tenido una depreciaci&#243;n de su patrimonio -que de hecho aument&#243; pasivamente debido a la expansi&#243;n econ&#243;mica generalizada del pa&#237;s- sino de sus oportunidades y apuestas sociales de mayor ascenso social aprovechando el crecimiento exponencial de la riqueza nacional.&lt;br class='autobr' /&gt;
Pero esto no ha limitado un hecho relevante de las estructuras de clases sociales y de los procesos de hegemon&#237;a pol&#237;tica: la irradiaci&#243;n estatal de las clases medias. En sentido estricto el Estado es, en su regularidad, el monopolio del sentido com&#250;n de una sociedad. En tanto que el poder pol&#237;tico es, con mucho, la creencia y convicci&#243;n de unos del poder de otros, es en cierto modo tambi&#233;n un tipo de sensaci&#243;n intersubjetiva. Se trata del espeso mundo de las narraciones profundas con efecto estatal. La &#8220;opini&#243;n p&#250;blica&#8221;, esto es, las narrativas, s&#237;mbolos y sentidos de comprensi&#243;n de la legitimidad que pugna por realinear el sentido com&#250;n pol&#237;tico, en gran parte es concentrada por las clases medias tradicionales por disposici&#243;n de tiempo, recursos y especializaci&#243;n laboral.&lt;br class='autobr' /&gt;
En Bolivia, el ascenso social de nuevas clases medias ind&#237;gena-populares ha venido acompa&#241;ado por nuevas narrativas y sentidos de realidad pero no con la suficiente solidez como para irradiarse o contraponer la racializaci&#243;n del discurso de las clases conservadoras y ser soporte de una nueva &#8220;opini&#243;n p&#250;blica&#8221; predominante. Las clases medias tradicionales poseen la experiencia en las formaciones discursivas y en los sedimentos hist&#243;ricos del sentido com&#250;n dominante, lo que les ha permitido expandir retazos de su modo de ver el mundo m&#225;s all&#225; de la frontera de clase, incluso en partes de las nuevas clases medias y sectores populares. De hecho, la nueva clase media m&#225;s que una clase social con existencia p&#250;blica movilizada es una clase estad&#237;stica, es decir, a&#250;n no es una clase con irradiaci&#243;n estatal.&lt;br class='autobr' /&gt;
De ah&#237; las dram&#225;ticas formas con las que las fuerzas ind&#237;gena-populares intentan escenificar y narrar sus resistencias. Se trata de otras maneras de construcci&#243;n de opini&#243;n p&#250;blica y de articulaci&#243;n del sentido com&#250;n que se irradia a otros sectores sociales, pero a ra&#237;z del hecho de fuerza del golpe de Estado, ahora subalternizadas, fragmentadas.&lt;br class='autobr' /&gt;
Mientras tanto, el fascismo cabalga como un jinete enloquecido al interior de las murallas de los cl&#225;sicos barrios de clase media. Ah&#237;, la cultura y las razones han sido erradicadas sin disimulo por el prejuicio y la revancha. Y parece ser que s&#243;lo el estupor fruto de un nuevo estallido social o de la debacle econ&#243;mica que asoman en el horizonte, producto de tanto odio y destrucci&#243;n, podr&#225; agrietar tanta irracionalidad escupida como discurso.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
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		<title>Mensaje a los Venezolanos</title>
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		<dc:creator>&#193;lvaro Garc&#237;a Linera</dc:creator>


		<dc:subject>Noticia 4 Bloque Grande Portada</dc:subject>

		<description>
&lt;p&gt;A los venezolanos que en su heroica, en su heroica resistencia, casi espartana resistencia a la dominaci&#243;n imperial, se est&#225; jugando el destino del continente. &lt;br class='autobr' /&gt; Lo &#250;nico que est&#225; deteniendo para que EEUU no barra con cualquier atisbo de democracia, igualdad, bienestar de la gente humilde en el continente latinoamericano, es el freno que pone Venezuela. &lt;br class='autobr' /&gt;
En Venezuela se est&#225; jugando el destino de Am&#233;rica Latina como se jug&#243; doscientos diez, quince a&#241;os atr&#225;s. Es una r&#233;plica, una (&#8230;)&lt;/p&gt;


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		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;A los venezolanos que en su heroica, en su heroica resistencia, casi espartana resistencia a la dominaci&#243;n imperial, se est&#225; jugando el destino del continente.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Lo &#250;nico que est&#225; deteniendo para que EEUU no barra con cualquier atisbo de democracia, igualdad, bienestar de la gente humilde en el continente latinoamericano, es el freno que pone Venezuela.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En Venezuela se est&#225; jugando el destino de Am&#233;rica Latina como se jug&#243; doscientos diez, quince a&#241;os atr&#225;s. Es una r&#233;plica, una especie de reedici&#243;n de esos momentos en que el destino del continente se defini&#243; en lo que hac&#237;an los ej&#233;rcitos libertarios y los libertadores desde Venezuela, y hoy el destino de Am&#233;rica Latina, progresista, popular, se define en lo que vaya a suceder en los siguientes d&#237;as, las siguientes semanas, en los siguientes meses en Venezuela...&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entonces, le ha tocado a Venezuela otra vez, sin desearlo, sin buscarlo, jugarse por el destino continental. Y como sucedi&#243; tiempo atr&#225;s, no est&#225; sola, no estamos en nuestro mejor momento continental, pero hay fuerzas. Estamos ac&#225; (Bolivia), estamos en Ecuador, estamos en distintos pa&#237;ses, en Brasil, en Argentina, en Paraguay, en Uruguay, desde el gobierno, desde fuera del gobierno, desde la sociedad civil, formando parte de esa estrategia de contenci&#243;n y de resistencia de la dignidad continental y de la dignidad de los trabajadores y vamos a ganar esta batalla.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Vamos a volver a ganar con dificultades, con problemas, pero vamos a volver a ganar porque es el destino, es el destino de la humanidad de la justicia, de la igualdad. Es el destino de las personas, no es la injusticia, no es la dominaci&#243;n, no es el sometimiento el destino de los seres humanos, ni de los seres libres... Entonces, por muy dura que sea esta batalla m&#225;s pronto que tarde, las victorias volver&#225;n a contarse y volver&#225;n a izarse en el recuento de las acciones de nuestros pueblos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por Alvaro Garc&#237;a Linera&lt;br class='autobr' /&gt;
Vicepresidente de Bolivia&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>La globalizaci&#243;n ha muerto</title>
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		<dc:date>2016-12-29T19:38:16Z</dc:date>
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		<dc:creator>&#193;lvaro Garc&#237;a Linera</dc:creator>


		<dc:subject>Noticia 4 Bloque Grande Portada</dc:subject>

		<description>
&lt;p&gt;El desenfreno por un inminente mundo sin fronteras, la algarab&#237;a por la constante jibarizaci&#243;n de los Estados-nacionales en nombre de la libertad de empresa y la cuasi religiosa certidumbre de que la sociedad mundial terminar&#237;a de cohesionarse como un &#250;nico espacio econ&#243;mico, financiero y cultural integrado, acaban de derrumbarse ante el enmudecido estupor de las &#233;lites global&#243;filas del planeta. &lt;br class='autobr' /&gt; La renuncia de Gran Breta&#241;a a continuar en la Uni&#243;n Europea &#8210;el proyecto m&#225;s importante de (&#8230;)&lt;/p&gt;


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&lt;a href="http://dev0.cta.org.ar/+-noticia-4-bloque-grande-portada-+.html" rel="tag"&gt;Noticia 4 Bloque Grande Portada&lt;/a&gt;

		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;El desenfreno por un inminente mundo sin fronteras, la algarab&#237;a por la constante jibarizaci&#243;n de los Estados-nacionales en nombre de la libertad de empresa y la cuasi religiosa certidumbre de que la sociedad mundial terminar&#237;a de cohesionarse como un &#250;nico espacio econ&#243;mico, financiero y cultural integrado, acaban de derrumbarse ante el enmudecido estupor de las &#233;lites global&#243;filas del planeta.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;La renuncia de Gran Breta&#241;a a continuar en la Uni&#243;n Europea &#8210;el proyecto m&#225;s importante de unificaci&#243;n estatal de los &#250;ltimos 100 a&#241;os&#8210; y la victoria electoral de Trump &#8210;que enarbol&#243; las banderas de un regreso al proteccionismo econ&#243;mico, anunci&#243; la renuncia a tratados de libre comercio y prometi&#243; la construcci&#243;n de mesopot&#225;micas murallas fronterizas&#8210;, han aniquilado la mayor y m&#225;s exitosa ilusi&#243;n liberal de nuestros tiempos. Y que todo esto provenga de las dos naciones que hace 35 a&#241;os atr&#225;s, enfundadas en sus corazas de guerra, anunciaran el advenimiento del libre comercio y la globalizaci&#243;n como la inevitable redenci&#243;n de la humanidad, habla de un mundo que se ha invertido o, peor a&#250;n, que ha agotado las ilusiones que lo mantuvieron despierto durante un siglo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y es que la globalizaci&#243;n como meta-relato, esto es, como horizonte pol&#237;tico ideol&#243;gico capaz de encausar las esperanzas colectivas hacia un &#250;nico destino que permitiera realizar todas las posibles expectativas de bienestar, ha estallado en mil pedazos. Y hoy no existe en su lugar nada mundial que articule esas expectativas comunes; lo que se tiene es un repliegue atemorizado al interior de las fronteras y el retorno a un tipo de tribalismo pol&#237;tico, alimentado por la ira xenof&#243;bica, ante un mundo que ya no es el mundo de nadie.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La medida geopol&#237;tica del capitalismo&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Quien inici&#243; el estudio de la dimensi&#243;n geogr&#225;fica del capitalismo fue Marx. Su debate con el economista Friedrich List sobre el &#8220;capitalismo nacional&#8221; en 1847 y sus reflexiones sobre el impacto del descubrimiento de las minas de oro de California en el comercio transpac&#237;fico con Asia, lo ubican como el primer y m&#225;s acucioso investigador de los procesos de globalizaci&#243;n econ&#243;mica del r&#233;gimen capitalista. De hecho, su aporte no radica en la comprensi&#243;n del car&#225;cter mundializado del comercio que comienza con la invasi&#243;n europea a Am&#233;rica sino en la naturaleza planetariamente expansiva de la propia producci&#243;n capitalista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las categor&#237;as de subsunci&#243;n formal y subsunci&#243;n real del proceso de trabajo al capital con las que Marx devela el automovimiento infinito del modo de producci&#243;n capitalista, suponen la creciente subsunci&#243;n de la fuerza de trabajo, el intelecto social y la tierra, a la l&#243;gica de la acumulaci&#243;n empresarial, es decir, la supeditaci&#243;n de las condiciones de existencia de todo el planeta a la valorizaci&#243;n del capital. De ah&#237; que en los primeros 350 a&#241;os de su existencia, la medida geopol&#237;tica del capitalismo haya avanzado de las ciudades-Estado a la dimensi&#243;n continental y haya pasado, en los &#250;ltimos 150 a&#241;os, a la medida geopol&#237;tica planetaria.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La globalizaci&#243;n econ&#243;mica (material) es pues inherente al capitalismo. Su inicio se puede fechar 500 a&#241;os atr&#225;s, a partir del cual habr&#225; de tupirse, de manera fragmentada y contradictoria, a&#250;n mucho m&#225;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si seguimos los esquemas de Giovanni Arrighi en su propuesta de ciclos sist&#233;micos de acumulaci&#243;n capitalista a la cabeza de un Estado hegem&#243;nico: G&#233;nova (siglos XV-XVI), los Pa&#237;ses Bajos (siglo XVIII), Inglaterra (siglo XIX) y Estados Unidos (siglo XX), cada uno de estos hegemones vino acompa&#241;ado de un nuevo tupimiento de la globalizaci&#243;n (primero comercial, luego productiva, tecnol&#243;gica, cognitiva y, finalmente, medio ambiental) y de una expansi&#243;n territorial de las relaciones capitalistas. Sin embargo, lo que s&#237; constituye un acontecimiento reciente al interior de esta globalizaci&#243;n econ&#243;mica es su construcci&#243;n como proyecto pol&#237;tico-ideol&#243;gico, esperanza o sentido com&#250;n, es decir, como horizonte de &#233;poca capaz de unificar las creencias pol&#237;ticas y expectativas morales de hombres y mujeres pertenecientes a todas las naciones del mundo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El &#8220;fin de la historia&#8221;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La globalizaci&#243;n como relato o ideolog&#237;a de &#233;poca no tiene m&#225;s de 35 a&#241;os. Fue iniciada por los presidentes Ronald Reagan y Margaret Thatcher, liquidando el Estado de bienestar, privatizando las empresas estatales, anulando la fuerza sindical obrera y sustituyendo el proteccionismo del mercado interno por el libre mercado, elementos que hab&#237;an caracterizado las relaciones econ&#243;micas desde la crisis de 1929.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ciertamente fue un retorno amplificado a las reglas del liberalismo econ&#243;mico del siglo XIX, incluida la conexi&#243;n en tiempo real de los mercados, el crecimiento del comercio en relaci&#243;n al Producto Interno Bruto (PIB) mundial y la importancia de los mercados financieros, que ya estuvieron presentes en ese entonces. Sin embargo, lo que s&#237; diferenci&#243; esta fase del ciclo sist&#233;mico de la que prevaleci&#243; en el siglo XIX fue la ilusi&#243;n colectiva de la globalizaci&#243;n, su funci&#243;n ideol&#243;gica legitimadora y su encumbramiento como supuesto destino natural y final de la humanidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y aquellos que se afiliaron emotivamente a esa creencia del libre mercado como salvaci&#243;n final no fueron simplemente los gobernantes y partidos pol&#237;ticos conservadores, sino tambi&#233;n los medios de comunicaci&#243;n, los centros universitarios, comentaristas y l&#237;deres sociales. El derrumbe de la Uni&#243;n Sovi&#233;tica y el proceso de lo que Gramsci llam&#243; transformismo ideol&#243;gico de ex socialistas devenidos en furibundos neoliberales, cerr&#243; el c&#237;rculo de la victoria definitiva del neoliberalismo globalizador.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#161;Claro! Si ante los ojos del mundo la URSS, que era considerada hasta entonces como el referente alternativo al capitalismo de libre empresa, abdica de la pelea y se rinde ante la furia del libre mercado &#8210;y encima los combatientes por un mundo distinto, p&#250;blicamente y de hinojos, abjuran de sus anteriores convicciones para proclamar la superioridad de la globalizaci&#243;n frente al socialismo de Estado&#8210;, nos encontramos ante la constituci&#243;n de una narrativa perfecta del destino &#8220;natural&#8221; e irreversible del mundo: el triunfo planetario de la libre empresa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El enunciado del &#8220;fin de la historia&#8221; hegeliano con el que Fukuyama caracteriz&#243; el &#8220;esp&#237;ritu&#8221; del mundo, ten&#237;a todos los ingredientes de una ideolog&#237;a de &#233;poca, de una profec&#237;a b&#237;blica: su formulaci&#243;n como proyecto universal, su enfrentamiento contra otro proyecto universal demonizado (el comunismo), la victoria heroica (fin de la guerra fr&#237;a) y la reconversi&#243;n de los infieles.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La historia hab&#237;a llegado a su meta: la globalizaci&#243;n neoliberal. Y, a partir de ese momento, sin adversarios antag&#243;nicos a enfrentar, la cuesti&#243;n ya no era luchar por un mundo nuevo, sino simplemente ajustar, administrar y perfeccionar el mundo actual pues no hab&#237;a alternativa frente a &#233;l. Por ello, ninguna lucha val&#237;a la pena estrat&#233;gicamente pues todo lo que se intentara hacer por cambiar de mundo terminar&#237;a finalmente rendido ante el destino inamovible de la humanidad que era la globalizaci&#243;n. Surgi&#243; entonces un conformismo pasivo que se apoder&#243; de todas las sociedades, no solo de las &#233;lites pol&#237;ticas y empresariales, sino tambi&#233;n de amplios sectores sociales que se adhirieron moralmente a la narrativa dominante.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La historia sin fin ni destino&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hoy, cuando a&#250;n retumban los &#250;ltimos petardos de la larga fiesta &#8220;del fin de la historia&#8221;, resulta que quien sali&#243; vencedor, la globalizaci&#243;n neoliberal, ha fallecido dejando al mundo sin final ni horizonte victorioso, es decir, sin horizonte alguno. Trump no es el verdugo de la ideolog&#237;a triunfalista de la libre empresa, sino el forense al que le toca oficializar un deceso clandestino.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los primeros traspi&#233;s de la ideolog&#237;a de la globalizaci&#243;n se hacen sentir a inicios de siglo XXI en Am&#233;rica Latina, cuando obreros, plebeyos urbanos y rebeldes ind&#237;genas desoyen el mandato del fin de la lucha de clases y se coaligan para tomar el poder del Estado. Combinando mayor&#237;as parlamentarias con acci&#243;n de masas, los gobiernos progresistas y revolucionarios implementan una variedad de opciones posneoliberales mostrando que el libre mercado es una perversi&#243;n econ&#243;mica susceptible de ser reemplazada por modos de gesti&#243;n econ&#243;mica mucho m&#225;s eficientes para reducir la pobreza, generar igualdad e impulsar crecimiento econ&#243;mico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con ello, el &#8220;fin de la historia&#8221; comienza a mostrarse como una singular estafa planetaria y nuevamente la rueda de la historia &#8210;con sus inagotables contradicciones y opciones abiertas&#8210; se pone en marcha. Posteriormente, en 2009, en EE.UU. el hasta entonces vilipendiado Estado, que hab&#237;a sido objeto de escarnio por ser considerado una traba a la libre empresa, es jalado de la manga por Obama para estatizar parcialmente la banca y sacar de la bancarrota a los banqueros privados. El eficienticismo empresarial, columna vertebral del desmantelamiento estatal neoliberal, queda as&#237; reducido a polvo frente a su incompetencia para administrar los ahorros de los ciudadanos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Luego viene la ralentizaci&#243;n de la econom&#237;a mundial, pero en particular del comercio de exportaciones. Durante los &#250;ltimos 20 a&#241;os, este crece al doble del Producto Interno Bruto (PIB) anual mundial, pero a partir del 2012 apenas alcanza a igualar el crecimiento de este &#250;ltimo, y ya en 2015 es incluso menor, con lo que la liberalizaci&#243;n de los mercados ya no se constituye m&#225;s en el motor de la econom&#237;a planetaria ni en la &#8220;prueba&#8221; de la irresistibilidad de la utop&#237;a neoliberal.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por &#250;ltimo, los votantes ingleses y norteamericanos inclinan la balanza electoral a favor de un repliegue a Estados proteccionistas &#8210;si es posible amurallados&#8210;, adem&#225;s de visibilizar un malestar ya planetario en contra de la devastaci&#243;n de las econom&#237;as obreras y de clase media, ocasionado por el libre mercado planetario.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hoy, la globalizaci&#243;n ya no representa m&#225;s el para&#237;so deseado en el cual se depositan las esperanzas populares ni la realizaci&#243;n del bienestar familiar anhelado. Los mismos pa&#237;ses y bases sociales que la enarbolaron d&#233;cadas atr&#225;s, se han convertido en sus mayores detractores. Nos encontramos ante la muerte de una de las mayores estafas ideol&#243;gicas de los &#250;ltimos siglos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, ninguna frustraci&#243;n social queda impune. Existe un costo moral que, en este momento, no alumbra alternativas inmediatas sino que &#8210;es el camino tortuoso de las cosas&#8210; las cierra, al menos temporalmente. Y es que a la muerte de la globalizaci&#243;n como ilusi&#243;n colectiva no se le contrapone la emergencia de una opci&#243;n capaz de cautivar y encauzar la voluntad deseante y la esperanza movilizadora de los pueblos golpeados. La globalizaci&#243;n, como ideolog&#237;a pol&#237;tica, triunfo sobre la derrota de la alternativa del socialismo de Estado, esto es, de la estatizaci&#243;n de los medios de producci&#243;n, el partido &#250;nico y la econom&#237;a planificada desde arriba. La ca&#237;da del muro de Berl&#237;n en 1989 escenifica esta capitulaci&#243;n. Entonces, en el imaginario planetario quedo una sola ruta, un solo destino mundial. Y lo que ahora est&#225; pasando es que ese &#250;nico destino triunfante tambi&#233;n fallece, muere. Es decir, la humanidad se queda sin destino, sin rumbo, sin certidumbre. Pero no es el &#8220;fin de la historia&#8221; &#8210;como pregonaban los neoliberales&#8210;, sino el fin del &#8220;fin de la historia&#8221;; es la nada de la historia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo que hoy queda en los pa&#237;ses capitalistas es una inercia sin convicci&#243;n que no seduce, un manojo decr&#233;pito de ilusiones marchitas y, en la pluma de los escribanos fosilizados, la a&#241;oranza de una globalizaci&#243;n fallida que no alumbra m&#225;s los destinos. Entonces, con el socialismo de Estado derrotado y el neoliberalismo fallecido por suicidio, el mundo se queda sin horizonte, sin futuro, sin esperanza movilizadora. Es un tiempo de incertidumbre absoluta en el que, como bien intu&#237;a Shakespeare, &#8220;todo lo s&#243;lido se desvanece en el aire&#8221;. Pero tambi&#233;n por ello es un tiempo m&#225;s f&#233;rtil, porque no se tienen certezas heredadas a las cuales asirse para ordenar el mundo. Esas certezas hay que construirlas con las part&#237;culas ca&#243;ticas de esta nube c&#243;smica que deja tras suyo la muerte de las narrativas pasadas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;Cu&#225;l ser&#225; el nuevo futuro movilizador de las pasiones sociales? Imposible saberlo. Todos los futuros son posibles a partir de la &#8220;nada&#8221; heredada. Lo com&#250;n, lo comunitario, lo comunista es una de esas posibilidades que est&#225; anidada en la acci&#243;n concreta de los seres humanos y en su imprescindible relaci&#243;n metab&#243;lica con la naturaleza. En cualquier caso, no existe sociedad humana capaz de desprenderse de la esperanza. No existe ser humano que pueda prescindir de un horizonte, y hoy estamos compelidos a construir uno. Eso es lo com&#250;n de los humanos y ese com&#250;n es el que puede llevarnos a dise&#241;ar un nuevo destino distinto a este emergente capitalismo err&#225;tico que acaba de perder la fe en s&#237; mismo.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>Bolivia: Derrotas y victorias</title>
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		<dc:creator>&#193;lvaro Garc&#237;a Linera</dc:creator>


		<dc:subject>Enfoque</dc:subject>

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&lt;p&gt;por &#193;lvaro Garc&#237;a Linera (*) &lt;br class='autobr' /&gt;
Cuando uno arroja una piedra a un vaso de cristal y &#233;ste se quiebra, a veces surge la pregunta &#191;por qu&#233; se rompe el vaso? &#191;Es por culpa de la piedra que lo impact&#243;? &#191;O porque el vaso es rompible y luego entonces la piedra lo fragmenta? Es una pregunta que sol&#237;a plantearla el soci&#243;logo Pierre Bourdieu para explicar que solo la segunda posibilidad era la correcta, porque te permit&#237;a ver, en la configuraci&#243;n interna del objeto, las condiciones de su devenir. &lt;br class='autobr' /&gt;
En (&#8230;)&lt;/p&gt;


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&lt;a href="http://dev0.cta.org.ar/+-enfoque-+.html" rel="tag"&gt;Enfoque&lt;/a&gt;

		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;por &#193;lvaro Garc&#237;a Linera (*)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando uno arroja una piedra a un vaso de cristal y &#233;ste se quiebra, a veces surge la pregunta &#191;por qu&#233; se rompe el vaso? &#191;Es por culpa de la piedra que lo impact&#243;? &#191;O porque el vaso es rompible y luego entonces la piedra lo fragmenta? Es una pregunta que sol&#237;a plantearla el soci&#243;logo Pierre Bourdieu para explicar que solo la segunda posibilidad era la correcta, porque te permit&#237;a ver, en la configuraci&#243;n interna del objeto, las condiciones de su devenir.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;En el caso del refer&#233;ndum del 21 de febrero, no cabe duda que hubo una campa&#241;a pol&#237;tica orquestada por asesores extranjeros. Las visitas clandestinas de la ONG NDI, dependiente del Departamento de Estado, sus cursos de preparaci&#243;n de activistas cibern&#233;ticos, los continuos viajes de los jefes de oposici&#243;n a Nueva York &#8212;no precisamente a disfrutar del invierno&#8212;, hablan de una planificaci&#243;n externa que tuvo su influencia. Pero as&#237; como la piedra arrojada hacia el vaso, esta acci&#243;n externa solo pudo tener efecto debido a las condiciones internas del proceso pol&#237;tico boliviano, que es preciso analizar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;CLASES. 1. La nueva estructura de las clases sociales&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Que en 10 a&#241;os el 20% de la poblaci&#243;n boliviana haya pasado de la extrema pobreza a la clase media es un hecho de justicia y un r&#233;cord de ascenso social, pero tambi&#233;n de desclasamiento y reenclasamiento social, que modifica toda la arquitectura de las clases sociales en Bolivia. Si a ello sumamos que en la misma d&#233;cada de oro la diferencia entre los m&#225;s ricos y los m&#225;s pobres se redujo de 128 a 39 veces; que la blanquitud social ha dejado de ser un &#034;plus&#034;, un capital de ascenso social y que hoy m&#225;s bien la indianitud se est&#225; consagrando como el nuevo capital &#233;tnico que habilita el acceso a la administraci&#243;n p&#250;blica y al reconocimiento, nos referimos a que la composici&#243;n boliviana de clases sociales se ha reconfigurado y, con ello, las sensibilidades colectivas, o lo que Antonio Gramsci llama el sentido com&#250;n, el modo de organizar y recepcionar el mundo, es distinto al que prevalec&#237;a a inicios del siglo XXI.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las clases sociales populares de hoy no son las mismas que aquellas que llevaron adelante la insurrecci&#243;n de 2003. Los regantes controlan sus sistemas de agua; los mineros y fabriles han multiplicado su salario por cinco; los alte&#241;os, que pelearon por el gas, ahora tienen, en un 80%, gas a domicilio; las comunidades campesinas e ind&#237;genas tienen seis veces m&#225;s cantidad de tierra que todo el sector empresarial; y los aymaras y quechas, marginados por su identidad ind&#237;gena en el pasado, son los que ahora conducen la indianizaci&#243;n del Estado boliviano. Hay, por tanto, un poder econ&#243;mico y pol&#237;tico democratizado en la base popular, que modifica los m&#233;todos de lucha sociales para ser atendido por el Estado. Paralelamente, la urbanizaci&#243;n se ha incrementado pero, ante todo, los servicios urbanos de educaci&#243;n, salud, comunicaci&#243;n y transporte se han expandido en las &#225;reas rurales ampliando los procesos de individuaci&#243;n de las nuevas generaciones, diversificando las fuentes de informaci&#243;n y de construcci&#243;n de opini&#243;n p&#250;blica regionalizada m&#225;s all&#225; del sindicato o la asamblea. Si a ello a&#241;adimos el hecho de que pasada la etapa del ascenso social insurreccional (2003-2009), inevitablemente viene un reflujo social, un repliegue corporativo que debilita a las organizaciones sociales y a su producci&#243;n de un horizonte universal, entonces es normal un periodo de despolitizaci&#243;n social, que disminuye la centralidad sindical como n&#250;cleo privilegiado de construcci&#243;n de la opini&#243;n p&#250;blica popular, para ampliarla a una pluralidad de fuentes como los medios de comunicaci&#243;n, la gesti&#243;n estatal, las redes sociales, etc.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La comunidad nacional en lucha contra las privatizaciones, la comunidad nacional despojada de sus recursos y que reclama su reconquista, o la comunidad dolorosa de las v&#237;ctimas de la matanza de octubre de 2003, que fueron la base del ascenso revolucionario entre 2000 y 2006, han dado lugar a otro tipo de comunidades reivindicativas m&#225;s dispersas regionalmente, m&#225;s afincadas en la gesti&#243;n de proyectos de desarrollo o de expectativas educativas de car&#225;cter individual. Se trata de comunidades de tipo virtual o medi&#225;ticas que no solo modifican los m&#233;todos de lucha sino tambi&#233;n los contenidos mismos de lucha, las percepciones sobre lo deseado, lo necesario y lo com&#250;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En conjunto, la estructura de las clases sociales se ha modificado. La democratizaci&#243;n en el acceso al capital econ&#243;mico, clave del modelo de desarrollo boliviano, ha permitido un r&#225;pido ascenso social de sectores pobres y una reducci&#243;n de las distancias econ&#243;micas con los sectores m&#225;s ricos de la sociedad; la acelerada devaluaci&#243;n de la blanquitud como capital &#233;tnico de consagraci&#243;n social, sumada a la conversi&#243;n de la filiaci&#243;n sindical en un tipo de capital social y capital pol&#237;tico revalorizado por el Estado para acceder a derechos, puestos y reconocimientos p&#250;blicos, han modificado la composici&#243;n material de cada clase social y la relaci&#243;n entre las clases sociales. El normal y previsible reflujo social despu&#233;s del largo ciclo de rebeliones (2000-2009), ha acentuado estrategias individuales de reenclasamiento social, pero tambi&#233;n una especie de &#034;desencantamiento&#034; temporal de la acci&#243;n colectiva, creando nuevos marcos de percepci&#243;n cultural y disponibilidad pol&#237;tica atenuadas. Y si, adem&#225;s, tomamos en cuenta que una parte importante de los cuadros sindicales van pasando a la administraci&#243;n p&#250;blica (alcald&#237;as, ministerios, asambleas legislativas, etc.), tenemos un escenario de debilitamiento interno y temporal de los niveles de direcci&#243;n de las organizaciones sociales, que anteriormente hab&#237;an concentrado la funci&#243;n pol&#237;tica de la sociedad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estamos, por tanto, no solo ante una nueva estructura de clases, sino tambi&#233;n ante nuevos marcos culturales de movilizaci&#243;n y de percepci&#243;n del mundo. Por todo ello, la convocatoria del sindicato o de la comunidad convertida en capital electoral en 2005 o en 2009, que irradi&#243; a sectores de la sociedad civil individuada, hoy no son suficientes para producir el mismo efecto electoral. Sin duda, el mundo sindical obrero, campesino-ind&#237;gena y vecinal pobre contin&#250;a siendo el basti&#243;n m&#225;s s&#243;lido y leal del proceso de cambio &#8212;y esto se ha verificado nuevamente en la &#250;ltima elecci&#243;n con gestos tan extraordinarios como la donaci&#243;n de una mita por parte del proletariado minero de Huanuni para la campa&#241;a&#8212;, pero ya no tiene el mismo efecto irradiador de antes. Han surgido otras colectividades sociales entre las clases populares y en las diversas clases medias de origen popular, m&#225;s vol&#225;tiles, por residencia, por estudio o por comunidad virtual, que se mueven por otros referentes e intereses, muchas veces de car&#225;cter individual. Como gobierno revolucionario hab&#237;amos ayudado a cambiar al mundo; sin embargo, en la acci&#243;n electoral, en una parte de nuestras acciones, segu&#237;amos a&#250;n actuando como si el mundo no hubiera cambiado. Acudimos a medios de movilizaci&#243;n y de informaci&#243;n insuficientes para la nueva estructura social de clases y, en algunas ocasiones, empleamos marcos interpretativos del mundo que ya no correspond&#237;an al actual momento social.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;LIDERAZGO. 2. Hegemon&#237;a no es lo mismo que continuidad de liderazgo&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La fortaleza de un proceso revolucionario radica en instaurar una matriz explicativa del mundo en medio de la cual las personas, las clases dominantes y las clases dominadas, organizan su vida cotidiana y su futuro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Durkheim llamaba a esto las estructuras del conformismo moral y conformismo l&#243;gico de la vida en com&#250;n. Y el bloque social dirigente capaz de conducir activamente estas estructuras se constituye en un bloque social hegem&#243;nico. El proceso de cambio cre&#243; una matriz explicativa y organizadora del mundo: Estado plurinacional, igualdad de naciones y pueblos ind&#237;genas, econom&#237;a plural con liderazgo estatal, autonom&#237;as. Hoy, izquierdas y derechas se mueven en torno a esos par&#225;metros interpretativos que regulan el campo de lo posible y lo deseado socialmente aceptado. Hoy, la gente de a pie construye sus proyectos personales y expectativas en torno a estos componentes potenciados hacia el futuro a trav&#233;s de la Agenda Patri&#243;tica 2025, y no tiene al frente ning&#250;n otro proyecto de Estado y de econom&#237;a que le haga sombra. En ese sentido, hablamos de un campo pol&#237;tico unipolar. El que el presidente Evo tenga una popularidad y apoyo a la gesti&#243;n de gobierno que bordea el 80%, seg&#250;n las encuestas hechas en plena campa&#241;a por el refer&#233;ndum, constata este hecho hegem&#243;nico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, cuando a los entrevistados se les consulta si est&#225;n de acuerdo con una nueva postulaci&#243;n, solo la mitad de los que apoyan la gesti&#243;n responde positivamente. El apego al proyecto de Estado, econom&#237;a y sociedad no es similar al apoyo a la repostulaci&#243;n o, si se quiere, hegemon&#237;a no es directamente sin&#243;nimo de continuidad de liderazgo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es posible que haya pesado la desconfianza normal hacia una gesti&#243;n muy larga; tambi&#233;n es posible que algunas personas pensaran que en el refer&#233;ndum volv&#237;an a reelegir a Evo, crey&#233;ndolo innecesario despu&#233;s de ya haberlo elegido en 2014. En todo caso, sobre ese espacio de votantes que daban su apoyo a la gesti&#243;n de Evo, pero no a su repostulaci&#243;n, se centr&#243; toda la artiller&#237;a de la campa&#241;a, tanto de la oposici&#243;n como del partido gobernante. La oposici&#243;n se mont&#243; r&#225;pidamente en una matriz de opini&#243;n larvaria, pero trabajada desde hace a&#241;os con el apoyo de agencias internacionales, referida a que los gobiernos de izquierda revolucionarios son &#034;autoritarios&#034;, &#034;abusivos&#034;, quieren &#034;eternizarse&#034;, etc. Y, entonces, la repostulaci&#243;n fue r&#225;pidamente ensamblada a la l&#243;gica de una manifestaci&#243;n que confirmaba el &#034;abuso&#034;, el &#034;autoritarismo&#034; etc. Algunos izquierdistas de &#034;cafet&#237;n&#034; se sumaron a este estribillo y, por consiguiente, la irradiaci&#243;n fue m&#225;s extensa. En tanto que el partido de gobierno tuvo que hacer una doble labor explicativa. Primero, enfatizar que quienes no quer&#237;an la repostulaci&#243;n eran los de la vieja derecha privatizadora y, luego, que la repostulaci&#243;n garantizaba la continuidad del proceso de cambio. En esta dualidad explicativa es donde se perdi&#243; la fuerza de la simpleza de una consigna electoral, frente a la matriz discursiva imperialmente labrada que repercut&#237;a m&#225;s fuerte justamente por su simpleza.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;REDES. 3. Las redes: nuevos escenarios de lucha&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Recientemente estuve en San Pedro de Curahuara, un municipio alejado, cercano a la frontera con Chile. Los mallkus y mama t&#180;allas nos recibieron con cari&#241;o y bien organizados; hab&#237;an decidido en su asamblea los temas a tratar y los oradores. Pero tambi&#233;n vinieron a recibirme los j&#243;venes del colegio. Todos los estudiantes de la promoci&#243;n ten&#237;an un smartphone similar al m&#237;o, y si bien no hab&#237;an participado de la asamblea comunal, se hab&#237;an enterado por tel&#233;fono o WhatsApp que est&#225;bamos llegando al municipio. Aquello que vi en Curahuara se repite en toda Bolivia. El internet y las redes han abierto un nuevo soporte material de comunicaci&#243;n, tan importante como lo fueron otros soportes materiales de comunicaci&#243;n en el pasado: la imprenta en el siglo XVIII, la radio a principios del siglo XX, la televisi&#243;n a mediados del siglo XX. Se trata de medios de comunicaci&#243;n cada vez m&#225;s universales, que han llegado para quedarse y que no solo modifican la construcci&#243;n cultural y educativa de las sociedades, sino la forma de hacer pol&#237;tica y de luchar por el sentido com&#250;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La masificaci&#243;n y novedad de este nuevo soporte material de comunicaci&#243;n ha generado una sobreexcitaci&#243;n comunicacional que ha sido bien aprovechada por las fuerzas pol&#237;ticas de derecha, que dispusieron recursos y especialistas cibern&#233;ticos al servicio de una guerra sucia como nunca antes hab&#237;a sucedido en nuestra democracia y que ha vertido toda la lacra social en el espacio de la opini&#243;n p&#250;blica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Est&#225; claro que las redes no son culpables de la guerra sucia; es la derecha, que no tuvo escr&#250;pulo alguno para esa guerra sucia unilateral, la que apabull&#243; el medio. Y que, adem&#225;s, logr&#243; crear una articulaci&#243;n en tiempo real entre medios de comunicaci&#243;n tradicionales (peri&#243;dico, televisi&#243;n y radio), con redes sociales, de tal manera que una informaci&#243;n o denuncia &#8212;por ejemplo, vertida en la radio&#8212; instant&#225;neamente contaba con un peque&#241;o ej&#233;rcito de activistas profesionales para replicarla, ampliarla y convertirla en memes, llegando as&#237; a miles de seguidores que, antes del noticiero de la noche o el peri&#243;dico de la ma&#241;ana, ya se hab&#237;an enterado de ella y estaban buscando mayor informaci&#243;n. Del mismo modo, una falsedad creada a partir de las redes pod&#237;a encontrar de manera planificada su correlato escrito al d&#237;a siguiente, alargando as&#237; la vida social de una &#034;noticia&#034; que, de otra forma, se hubiera diluido en la existencia ef&#237;mera propia de las redes sociales. Nosotros atinamos a una defensa artesanal en un escenario de gran industria comunicacional. Al final, esto tambi&#233;n contribuy&#243; a la derrota. A futuro, est&#225; claro que los movimientos sociales y el partido de gobierno deben incorporar en sus repertorios de movilizaci&#243;n a las redes sociales como un escenario privilegiado de la disputa por la conducci&#243;n del sentido com&#250;n. Hay que democratizar m&#225;s a&#250;n el acceso popular a este soporte material de comunicaci&#243;n, lo que permitir&#225; quitar el monopolio actual de la conducci&#243;n del debate de las redes a la clase media tradicional que, a lo largo de esta d&#233;cada revolucionaria, siempre ha tenido una actitud conservadora y, ahora, aparece como la constructora de la opini&#243;n p&#250;blica en las redes sociales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;OPOSICI&#211;N . 4. Oposici&#243;n unida&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A lo largo de los &#250;ltimos 15 a&#241;os, las batallas electorales han contado con un bloque conservador de derecha fragmentado. Desde las elecciones de 2002 hasta las de 2014, la derecha pol&#237;tica ha presentado varias candidaturas que han dispersado el voto de esas derechas. En oposici&#243;n a ello, la izquierda pol&#237;tica ha contado con una &#250;nica candidatura y, encima, respaldada por un &#250;nico bloque de izquierda social (sindicatos, comunidades, juntas de vecinos).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El 2016 este panorama se ha modificado. Aun con sus divergencias, toda la derecha pudo articularse en torno a una sola posici&#243;n, la del No; e incluso tuvo la capacidad de arrastrar a los fragmentos del &#034;izquierdismo deslactosado&#034;, que antes hab&#237;a acompa&#241;ado a Gonzalo S&#225;nchez de Lozada en su gesti&#243;n de gobierno.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La antigua fragmentaci&#243;n de la derecha claramente mejoraba la posici&#243;n electoral del MAS, que se presentaba como la &#250;nica fuerza con voluntad real de gobierno. Sin embargo, al unificarse aqu&#233;lla para el refer&#233;ndum, se anularon temporalmente las fisuras y guerras internas que debilitaban a unas frente a otras y a todas ellas frente al MAS. As&#237;, el &#034;todos contra el MAS&#034; permiti&#243; que entraran, en una misma bolsa, desde los fascistas recalcitrantes y los derechistas moderados, hasta los trotskistas avergonzados. Y, en un memorable grotesco pol&#237;tico, la noche del 21 de febrero se abrazaron quienes, pocos a&#241;os atr&#225;s, estaban agarrando bates de b&#233;isbol para romper las cabezas de campesinas cocaleras, y algunos ex izquierdistas que, alguna vez, pontificaron desde su escritorio los derechos ind&#237;genas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al final, la derrota del S&#237; ha removido la estructura general de las organizaciones sociales ind&#237;genas, campesinas, vecinales, juveniles, obreras y populares que sostienen el proceso de cambio. Y lo ha hecho para bien y en un momento oportuno. Momento oportuno porque quedan cuatro a&#241;os por delante para corregir errores, ya que es una derrota t&#225;ctica en medio de una ofensiva y victoria estrat&#233;gica del proceso de cambio. Y, para bien, porque las repetidas victorias de los &#250;ltimos diez a&#241;os han generado una peligrosa confianza y pesadez para un escenario de lucha de clases siempre cambiante, que requiere lo m&#225;ximo de las fuerzas, lo m&#225;ximo de la inteligencia y lo m&#225;ximo de la audacia del movimiento popular. Y es que las revoluciones avanzan porque aprenden de sus derrotas o, en palabras de Carlos Marx, las revoluciones sociales &#034;se critican constantemente a s&#237; mismas, se interrumpen continuamente en su propia marcha, vuelven sobre lo que parec&#237;a terminado para comenzar de nuevo desde el principio, se burlan concienzuda y cruelmente de las indecisiones, de los lados flojos y de la mezquindad de sus primeros intentos, parece que solo derriban a su adversario para que &#233;ste saque de la tierra nuevas fuerzas y vuelva a levantarse m&#225;s gigantesco frente a ellas, retroceden constantemente aterradas ante la vaga enormidad de sus propios fines, hasta que se crea una situaci&#243;n que no permite volverse atr&#225;s y las circunstancias mismas gritan: &#161;Aqu&#237; est&#225; Rodas, salta aqu&#237;!&#034;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;(*) Vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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