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	<title>Central de Trabajadores y Trabajadoras de la Argentina</title>
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		<title>Central de Trabajadores y Trabajadoras de la Argentina</title>
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		<title>Triunfo hist&#243;rico de la Celeste Violeta en el SUTEBA</title>
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		<dc:date>2022-05-12T13:35:37Z</dc:date>
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		<dc:creator>Carlos Girotti (*)</dc:creator>


		<dc:subject>Noticia 4 Bloque Grande Portada</dc:subject>

		<description>
&lt;p&gt;En una jornada electoral no exenta de sorpresas, la lista Celeste Violeta encabezada por Robi Baradel se impuso a las dos opciones opositoras las que, a su vez, debieron resignar el control de distritos importantes que se encontraban en sus manos. &lt;br class='autobr' /&gt; De hecho, esta victoria configura un triunfo hist&#243;rico por varios motivos. El primero es que con estos resultados, Baradel ha conseguido ser reelecto por tercera vez al frente del sindicato. El segundo motivo es que las listas Multicolor y Azul (&#8230;)&lt;/p&gt;


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&lt;a href="http://dev0.cta.org.ar/+-noticia-4-bloque-grande-portada-+.html" rel="tag"&gt;Noticia 4 Bloque Grande Portada&lt;/a&gt;

		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;En una jornada electoral no exenta de sorpresas, la lista Celeste Violeta encabezada por Robi Baradel se impuso a las dos opciones opositoras las que, a su vez, debieron resignar el control de distritos importantes que se encontraban en sus manos.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;De hecho, esta victoria configura un triunfo hist&#243;rico por varios motivos. El primero es que con estos resultados, Baradel ha conseguido ser reelecto por tercera vez al frente del sindicato. El segundo motivo es que las listas Multicolor y Azul y Blanca perdieron en aquellos distritos que les hab&#237;an permitido ejercer, hasta estos comicios, el leg&#237;timo derecho a la oposici&#243;n mediante el voto de les afiliades. El tercer motivo es que, precisamente en la v&#237;spera de las elecciones, la conducci&#243;n hist&#243;rica liderada por Robi Baradel obtiene un 60,4% de aumento salarial anual acumulado otorgado por el gobierno de Axel Kicillof para todo el personal de la provincia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Son hechos contundentes, ratificados por el aluvi&#243;n de votos que se volc&#243; hacia la Lista Celeste Violeta que, en palabras de Robi &#8220;supo conjugar tres principios b&#225;sicos de nuestro accionar: siempre democracia; siempre la escuela p&#250;blica y siempre la unidad de les trabajadores de la educaci&#243;n&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En horas de la madrugada de hoy, con una disfon&#237;a avanzada, Robi nos dec&#237;a: &#8220;Estamos muy contentos porque este triunfo es hist&#243;rico. Recuperamos cinco seccionales: Matanza, Escobar, Ensenada, General Madariaga y ganamos por primera vez Quilmes. Estamos en un 80% en toda la provincia. El trabajo de lxs compa&#241;erxs ha sido intenso. Ahora comenzamos una nueva etapa.&#8221;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No era para menos alegr&#237;a: los diarios de hoy, aun aquellos que no se cansaron de ser portavoces y usinas de la persecuci&#243;n a Roberto Baradel, debieron anoticiar a sus lectores que el SUTEBA seguir&#237;a siendo conducido por nuestro compa&#241;ero.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;(*) Secretario de Comunicaci&#243;n de la CTA&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_30504 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_left spip_document_left'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;a href='http://dev0.cta.org.ar/IMG/jpg/280816488_1705260449832227_4799404688175349636_n.jpg' class=&#034;spip_doc_lien mediabox&#034; type=&#034;image/jpeg&#034;&gt; &lt;img src='http://dev0.cta.org.ar/local/cache-vignettes/L500xH577/280816488_1705260449832227_4799404688175349636_n-99681.jpg?1714335444' width='500' height='577' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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<item xml:lang="es">
		<title>Gestapo macrista: la impotencia neoliberal</title>
		<link>http://dev0.cta.org.ar/gestapo-macrista-la-impotencia.html</link>
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		<dc:date>2021-12-29T14:04:20Z</dc:date>
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		<dc:creator>Carlos Girotti (*)</dc:creator>


		<dc:subject>Noticia 4 Bloque Grande Portada</dc:subject>

		<description>
&lt;p&gt;El &#8220;enemigo&#8221; a vencer en la Europa de las nuevas derechas tiene rostros variopintos. Puede ser el islam, los colectivos LGBTQI, el feminismo, los refugiados, el terrorismo a secas, los inmigrantes, o todo ello junto. En los dos &#250;ltimos a&#241;os se sumaron las campa&#241;as de vacunaci&#243;n contra la pandemia y su subproducto detestable: el aislamiento como forma conculcatoria de la &#8220;libertad individual&#8221;. El com&#250;n denominador es un aceitado discurso del odio, travestido de nacionalismo, valores (&#8230;)&lt;/p&gt;


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		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;El &#8220;enemigo&#8221; a vencer en la Europa de las nuevas derechas tiene rostros variopintos. Puede ser el islam, los colectivos LGBTQI, el feminismo, los refugiados, el terrorismo a secas, los inmigrantes, o todo ello junto. En los dos &#250;ltimos a&#241;os se sumaron las campa&#241;as de vacunaci&#243;n contra la pandemia y su subproducto detestable: el aislamiento como forma conculcatoria de la &#8220;libertad individual&#8221;. El com&#250;n denominador es un aceitado discurso del odio, travestido de nacionalismo, valores &#8220;tradicionales&#8221; y vocingler&#237;a de autodeterminaci&#243;n frente al peligro de lo diferente.&lt;br class='autobr' /&gt;
Sin embargo, Marine Le Pen (Francia), Matteo Salvini (Italia), Mateusz Morawiecki (Polonia), Santiago Abascal Conde (Espa&#241;a), o Viktor Orb&#225;n (Hungr&#237;a), por m&#225;s simpatizantes que se proclamen de los idearios de los &#8220;fascio di combattimento&#8221;, o de las Schutzstaffel (las SS nazis), o de la Falange franquista, jam&#225;s osaron incorporar a sus deseos expl&#237;citos las ganas de tener una &#8220;Geheime Staatspolizei&#8221; propia. Es decir, una Polic&#237;a Secreta del Estado o, si se prefiere por su nombre m&#225;s conocido, una Gestapo que les resolviera los problemas de entrecasa.&lt;br class='autobr' /&gt;
En cambio, aqu&#237;, en la Argentina que conociera el genocidio ind&#237;gena con la &#8220;campa&#241;a del desierto&#8221;, los horrores de la Liga Patri&#243;tica, la picana inventada por Polito Lugones -hijo de Leopoldo- y otros antecedentes de la dictadura c&#237;vica, militar y eclesial de 1976, parece hasta natural que una recua de esp&#237;as, operadores judiciales y funcionarios macristas deseara, como lo dese&#243;, contar con una Gestapo para liquidar a todos los gremios obreros.&lt;br class='autobr' /&gt;
Ese es el gran sue&#241;o de la clase dominante, pero hecho verbo en la palabra tan sigilosa como cobarde de Marcelo Villegas, el exministro de Trabajo de la exmodosita Mar&#237;a Eugenia Vidal, durante esa reuni&#243;n filmada por los propios esp&#237;as all&#225; por 2017.&lt;br class='autobr' /&gt;
Es que desde el 10 de diciembre de 2015, cuando asumi&#243; la presidencia Mauricio Macri, hasta su derrota en 2019 a manos del Frente de Todos, la resistencia obrera y popular no ces&#243; de enfrentar al nuevo experimento neoliberal que hab&#237;a llegado en medio de globos y &#8220;m&#250;sica ligera&#8221; como si estuviera dentro de un pelotero.&lt;br class='autobr' /&gt;
Basta repasar, en la p&#225;gina web de la CTA de les Trabajadores, el &#8220;Compendio de Luchas 2015-2019&#8221;, para comprobar cu&#225;n cierta es aquella aseveraci&#243;n. En su presentaci&#243;n dec&#237;amos: &#8220;La particular edici&#243;n de este material persigue dos objetivos muy precisos: 1) mostrar de un modo tan sistem&#225;tico como resumido las acciones emprendidas por la Central e, incluso, por otras organizaciones populares durante la resistencia al macrismo y, 2) dejar un testimonio vivo que en el futuro pueda ser recuperado para su an&#225;lisis por las generaciones venideras de militantes del campo popular, como as&#237; tambi&#233;n por profesionales, investigadoras e investigadores de la historia del movimiento obrero argentino.&#8221; Pero lo que nunca imaginamos fue que ese cuerpo historiogr&#225;fico llegar&#237;a a superar el millar de entradas, o sea, m&#225;s de mil acciones de resistencia concreta al gobierno neoliberal.&lt;br class='autobr' /&gt;
Por ello es que el anhelo de una Gestapo propia ven&#237;a a mostrar tanto la impotencia del macrismo para contener y neutralizar los embates de las y los trabajadores, como el reconocimiento de que &#8220;el enemigo&#8221; por antonomasia era el mismo que combatido y derrotado en cientos de oportunidades, volv&#237;a a levantarse para insistir en la lucha contra la explotaci&#243;n, la miseria, la injusticia y la entrega del pa&#237;s al mejor postor.&lt;br class='autobr' /&gt;
El macrismo nunca pudo entender -mucho menos aceptar- que la memoria obrera y popular se asienta en todos y cada uno de los hitos que jalonan el largo camino que viene desde el 17 de octubre de 1945 hasta nuestros d&#237;as. Ninguna &#8220;polic&#237;a secreta del Estado&#8221;, por m&#225;s brutal y poderosa que pudiera ser (como de hecho lo fueron las &#8220;fuerzas de tarea&#8221; milicas durante el terrorismo dictatorial) ha logrado borrar esa memoria. Ni siquiera la Gestapo juje&#241;a, con su horrendo laboratorio represivo, ha podido suprimir de la conciencia militante el valor que entra&#241;a la persistente e indoblegable exigencia de libertad para Milagro Sala.&lt;br class='autobr' /&gt;
El neoliberalismo argentino, adocenado en macristas, radicales y pat&#233;ticos matones (con y sin peluca) devenidos diputados nacionales, no puede ofrecerle a la sociedad una noci&#243;n de futuro, una esperanza de mejora, un porvenir de igualdad, un horizonte de justicia. Por eso sue&#241;a con una Gestapo propia; algo que le garantice que aquello que consigui&#243; con el FMI no se le desmorone de repente ante un embate de los tan temidos sindicatos; una maquinaria fr&#237;a, eficiente y temible que, tal vez, al mando de uno de los tantos aspirantes criollos a &#233;mulos del SS Gruppenf&#252;hrer Heinrich M&#252;ller, liquide de una vez y para siempre al &#8220;sindicalismo corrupto&#8221;, as&#237; como los polic&#237;as de Larreta liquidan a pibitos de barrio con un tiro en la nuca.&lt;br class='autobr' /&gt;
El SS Anw&#228;rter (recluta) Villegas, que ahora balbucea compungido su tonta explicaci&#243;n, no puede en s&#237; del asombro: &#233;l, un oscuro funcionario, un tinterillo de los grandes patrones, ha saltado a la notoriedad tan solo por haber puesto en palabras el miedo ancestral de la clase a la que sirvi&#243; con esmero. &#191;Ser&#225; juzgado por ello?, se preguntar&#225;, &#191;o recompensado? En este pa&#237;s en disputa, la respuesta -dir&#237;a Bob Dylan- est&#225; soplando en el viento.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_ps'&gt;&lt;p&gt;(*) Secretario de Comunicaci&#243;n, Mesa Nacional de la CTA de les Trabajadores.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Milagro Sala: palabrear la esperanza</title>
		<link>http://dev0.cta.org.ar/milagro-sala-palabrear-la.html</link>
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		<dc:date>2021-07-07T17:26:46Z</dc:date>
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		<dc:creator>Carlos Girotti (*)</dc:creator>


		<dc:subject>Noticia 4 Bloque Grande Portada</dc:subject>

		<description>
&lt;p&gt;Cuando los cuerpos son el &#250;nico lenguaje posible, ocupan el espacio p&#250;blico. Eso, en este pa&#237;s, es una verdad de a pu&#241;o, por lo menos desde que los Chisperos, con Beruti y French a la cabeza, quisieron saber de qu&#233; se trataba la cosa. &lt;br class='autobr' /&gt;
Los 2000 d&#237;as que lleva presa Milagro Sala ya no se pueden contar con palabras. Por eso el acampe. Por eso los cuerpos en el espacio p&#250;blico. &lt;br class='autobr' /&gt;
Despu&#233;s no faltar&#225;n la ret&#243;rica, ni los buenos modales, ni el castellano inclusivo para cuestionar a esos cuerpos, (&#8230;)&lt;/p&gt;


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		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Cuando los cuerpos son el &#250;nico lenguaje posible, ocupan el espacio p&#250;blico. Eso, en este pa&#237;s, es una verdad de a pu&#241;o, por lo menos desde que los Chisperos, con Beruti y French a la cabeza, quisieron saber de qu&#233; se trataba la cosa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los 2000 d&#237;as que lleva presa Milagro Sala ya no se pueden contar con palabras. Por eso el acampe. Por eso los cuerpos en el espacio p&#250;blico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Despu&#233;s no faltar&#225;n la ret&#243;rica, ni los buenos modales, ni el castellano inclusivo para cuestionar a esos cuerpos, a ese lenguaje de la irreverencia y el hartazgo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mientras tanto, la curtida militancia del pobrer&#237;o, aquella que se espeja en las aguas de las piletas de nataci&#243;n que construy&#243; la T&#250;pac Amaru en Alto Comedero, que un d&#237;a descubri&#243; la Puerta del Sol de Tiwanaku porque Milagro la replic&#243; en Jujuy, que todav&#237;a hoy construye castillos en el aire con los bloques de la bloquera, esa militancia endurecida a fuerza de broncas contenidas, acampa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hay algo en esa decisi&#243;n de plantar las carpas, a los 2000 d&#237;as de la prisi&#243;n de Milagro, que trae reminiscencias de El Plumerillo. Basta recorrer el acampe en Plaza de Mayo para sentir que all&#237; anida la convicci&#243;n de que se puede cruzar el Ande, o cualquier otra epopeya del g&#233;nero, con tal de obtener la libertad de Milagro. No exageran cuando dicen que no van a parar hasta verla libre, a ella y a todas y todos los presos pol&#237;ticos de la derecha m&#225;s brutal de este pa&#237;s. Y que conste: nadie dice &#8220;lawfare&#8221;; dicen injusticia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se eleva la voz coral de los cuerpos (y de &#8220;las cuerpas&#8221;, dir&#237;a la weichafe Moira Mill&#225;n) para pronunciar al un&#237;sono que quieren a Milagro libre y, quiz&#225;s, qui&#233;n sabe, esa voz haya comenzado a palabrear otra esperanza, otra libertad, otra justicia, otro pa&#237;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;(*) Secretario de Comunicaci&#243;n de la CTA de los Trabajadores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Foto: Leo Vaca - T&#233;lam.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		

	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Para una eleg&#237;a a Marcelo &#8220;Nono&#8221; Frondizi</title>
		<link>http://dev0.cta.org.ar/para-una-elegia-a-marcelo-nono.html</link>
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		<dc:date>2021-06-24T19:38:29Z</dc:date>
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		<dc:creator>Carlos Girotti (*)</dc:creator>


		<dc:subject>Noticia 4 Bloque Grande Portada</dc:subject>

		<description>
&lt;p&gt;Cuando muri&#243; el Nono, hace tres a&#241;os, llov&#237;a sobre la ciudad y el cementerio de Chacarita se me antoj&#243; igual de plomizo que aquel otro d&#237;a de 1955. Algo aconteci&#243; entre las vidas vividas durante ese lapso, entre esos dos d&#237;as de mierda, para que yo evocara en voz alta, a modo de despedida, el bombardeo del 16 de junio de 1955 junto al f&#233;retro del Nono. Aquella masacre brutal, impiadosa, que con el atronar de cada bomba quiso aplastar la conciencia de todo un pueblo, fue perpetrada por orden (&#8230;)&lt;/p&gt;


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&lt;a href="http://dev0.cta.org.ar/+-noticia-4-bloque-grande-portada-+.html" rel="tag"&gt;Noticia 4 Bloque Grande Portada&lt;/a&gt;

		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Cuando muri&#243; el Nono, hace tres a&#241;os, llov&#237;a sobre la ciudad y el cementerio de Chacarita se me antoj&#243; igual de plomizo que aquel otro d&#237;a de 1955. Algo aconteci&#243; entre las vidas vividas durante ese lapso, entre esos dos d&#237;as de mierda, para que yo evocara en voz alta, a modo de despedida, el bombardeo del 16 de junio de 1955 junto al f&#233;retro del Nono. Aquella masacre brutal, impiadosa, que con el atronar de cada bomba quiso aplastar la conciencia de todo un pueblo, fue perpetrada por orden y a cuenta de los poderosos de siempre sin que estos pudieran percatarse que, de aquellos fuegos y metrallas, nacer&#237;a una generaci&#243;n revolucionaria: la de Marcelo Frondizi, entre muchas y muchos otros.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;Cu&#225;nto hab&#237;a pasado desde la primera memoria, aquella en la que retengo que ambos, el Nono y yo, caminamos por Per&#250;, en direcci&#243;n a la Avenida de Mayo y hablamos del exilio? Esa es mi primera imagen junto a &#233;l. Tal vez hab&#237;amos salido de la oficina del PAMI, la que queda en Per&#250; y la Diagonal Sur, o quiz&#225;s del INDEC, que queda a la vuelta, sobre la Diagonal, pero mirando a la oprobiosa estatua del genocida Roca. No s&#233;, seguro que sal&#237;amos de una asamblea, de esas que se multiplicaban por esos d&#237;as de 1985, poco despu&#233;s de que la Lista Verde, encabezada por V&#237;ctor De Gennaro y Germ&#225;n Abdala, el 6 de noviembre de 1984 arrasara en las elecciones de la Asociaci&#243;n Trabajadores del Estado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A bocajarro le pregunto si &#233;l tiene algo que ver con los Frondizi. La pregunta es de caj&#243;n: no todo el mundo se apellida igual que un expresidente, un exrector de la Universidad de Buenos Aires, un intelectual asesinado por la Triple A. S&#237;, soy sobrino de Arturo, de Risieri, de Silvio -dice- pero soy hermano de Diego, soy el mellizo de Diego, el de las Fuerzas Armadas Peronistas -no dice las FAP, dice Fuerzas Armadas Peronistas y cada palabra la ta&#241;e como a un bronce- y acrecienta: el que cay&#243; en el combate de Rinc&#243;n de Milberg, junto con Manol&#237;n Belloni. En ese momento, cuando &#233;l pronuncia &#8220;pero&#8221; siento que el sonido retumba. Con los a&#241;os, yo descubrir&#237;a que Diego no s&#243;lo hab&#237;a sido su hermano mellizo sino, tal vez, la poderosa fuerza interior que lo compel&#237;a a plantarse siempre, absolutamente siempre, en el puesto m&#225;s avanzado de la lucha de calles que todos y todas protagonizar&#237;amos contra el neoliberalismo. Tambi&#233;n llegar&#237;a a comprender, a partir de aquel descubrimiento, que esa vocaci&#243;n del Nono por poner el cuerpo por delante de las ideas habr&#237;a de ser la cifra oculta, la contrase&#241;a que &#233;l se hab&#237;a guardado para que las pibas y pibes, los m&#225;s j&#243;venes, vieran en &#233;l un modelo a seguir pero absolutamente alejado de la estatuaria y de los mausoleos de la revoluci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entonces lo miro de soslayo, mientras seguimos caminando y &#233;l, que se da cuenta de mi azoro, se sonr&#237;e. El Nono se sonr&#237;e como dici&#233;ndome no te azores y, casi llegando a la Avenida de Mayo, nos metemos en un bar de oficinistas. Entre cerveza y cerveza nos contamos la vida. Algo, que todav&#237;a hoy no puedo describir ni calificar ni nada, nos lleva por el camino del reencuentro, como si alguna vez, antes de aquel d&#237;a, hubi&#233;ramos intimado, o militado en la misma organizaci&#243;n y, llegada aquella circunstancia, caminando por la calle Per&#250;, nos reencontr&#225;ramos para seguir como si tal cosa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Insisto, algo ocurre all&#237;, quiz&#225;s en el bar de la esquina de Hip&#243;lito Yrigoyen y Per&#250;, plagado de gente que sale a las apuradas del laburo para comer un bocado, acostumbrada a la vocingler&#237;a t&#237;pica de esas horas y, por eso mismo, desatenta de esos dos tipos que hablan entre s&#237; como si lo hicieran invariablemente todos los mediod&#237;as aunque, como digo, se tratara de la primera vez y aquella empat&#237;a inicial nos imantase a las peque&#241;as an&#233;cdotas que alargar&#237;an la charla y las cervezas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237; me cuenta de los t&#237;teres que fabricaba artesanalmente para vender en El Rastro, el mercado de Madrid, o en Las Ramblas, el m&#237;tico paseo de Barcelona, o en el Ponte Vecchio, de Firenze y yo le digo que no me lo imagino artesano. Y quien ahora mira de soslayo, pero hacia la ventana que da a la vereda de los pasos urgentes, es &#233;l, no sin preguntarme de qu&#233; iba yo en el exilio. Le cuento con detalle y no para de re&#237;rse. El destierro, dice, nos hizo creativos. Me llama la atenci&#243;n que diga destierro. De hecho es la primera vez, o al menos creo eso hasta hoy, que escucho a un antiguo exiliado hablar de destierro en lugar de exilio. Suena m&#225;s fuerte porque tiene otra densidad, pienso, sobre todo porque el destierro no implica solo el hecho de que te ves obligado a abandonar tu lugar, tu tierra; el destierro, antes que la idea de exilio, comporta la conciencia hecha palabra de que te quieren sacar de adentro tuyo ese lugar que te define y que, por no poder llamarlo amasijo de sangre y de recuerdos y de infancia y de lengua propia, llamamos patria. En el destierro, le digo al Nono, todo se trata de impedir que te saquen la patria de adentro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Creo que fue en ese momento de la charla que, por en&#233;sima vez, brindamos, ahora alborozados por esa coincidencia y por la certeza de que hab&#237;amos compartido, sin saberlo, aquel af&#225;n de abrazarnos a la patria en el abrazo dado, all&#225; afuera, a tantas y tantos compa&#241;eros queridos. Uno tras otro decimos los nombres del destierro, quiz&#225;s como un conjuro m&#225;gico para aventarles los ribetes de tragedia griega que el extra&#241;amiento te impone en la cotidianeidad de la lejan&#237;a obligada. Hasta que en medio de los recuerdos, no s&#233; bien a t&#237;tulo de qu&#233;, uno de los dos dice Carta Abierta. Me parece que &#233;l, s&#237;, sin dudas es &#233;l quien nombra a la m&#237;tica agrupaci&#243;n estudiantil de Filosof&#237;a y Letras de la UBA, la de los finales de los a&#241;os 60 y principio de los 70, porque se acuerda de Emilio, al que todos, en aquellos a&#241;os del no menos m&#237;tico Cuerpo de Delegados de la facultad, llam&#225;bamos El Pr&#237;ncipe y quien, junto a otras compa&#241;eras y compa&#241;eros de la agrupaci&#243;n, se unir&#237;a, por fuera de la militancia estudiantil, a Eduardo Jozami y Lila Pastoriza en los Comandos Populares de Liberaci&#243;n donde, dice el Nono, tambi&#233;n recal&#233; yo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Otro brindis. El Nono lo recuerda a Emilio porque cuenta que m&#225;s de una vez, caminando por las calles de Palomeras Bajas o Entrev&#237;as, esos arrabales duros del Vallecas madrile&#241;o, crey&#243; verlo al Pr&#237;ncipe con su andar ligero, casi et&#233;reo, cuando ya llevaba un tiempo como desaparecido. Espejismos, le digo y me mira. Hay un chisporroteo en esa mirada, un aviso de que el recuerdo de Emilio navega en la cubierta de otra remembranza, la de Diego en Rinc&#243;n de Milberg, aquel 8 de marzo de 1971, cuando trata de recogerlo a Manuel Belloni, tendido en el piso porque lo hieren en una pierna y &#233;l, Diego, dispara su pistola hasta que lo bajan. Los canas lo abaten a Diego y luego rematan a Manol&#237;n, dice el Nono y ahora sus ojos se detienen en un punto indefinido del no tiempo y la deshora. Entonces le cuento que unos d&#237;as despu&#233;s, en una asamblea en Filo le&#237;mos, a modo de homenaje a los dos compa&#241;eros, el comunicado de las FAP en el que se relataba el combate. Tendr&#237;amos que habernos conocido ah&#237;, dice el Nono, porque merodeaba los bares de Urquiza e Independencia para las citas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En eso soy yo quien mira a cualquier parte, como para borrarme de la cabeza que, poco tiempo despu&#233;s de aquella asamblea, terminar&#237;a en la c&#225;rcel de Villa Devoto, teniendo como abogados defensores a Rodolfo Ortega Pe&#241;a y Eduardo Luis Duhalde quienes, para la &#233;poca, ya eran dos de los m&#225;s conocidos defensores de los presos pol&#237;ticos de la dictadura. Ah&#237; es el turno del Nono, de percatarse de que mi memoria se interna en una bruma de recuerdos y me pregunta en qu&#233; pienso. Le digo. La menci&#243;n al Pelado Ortega Pe&#241;a lo pone a &#233;l en el recuerdo de Silvio Frondizi, asesinado por la Triple A al igual que Rodolfo pero, como si quisiera sacudirse de encima la pesadumbre de aquel dolor, el Nono dice Duhalde y se sonr&#237;e. De qu&#233;, le pregunto. De mis andanzas en Madrid con Eduardo, Carlos Mar&#237;a y Marcelo, los tres hermanos Duhalde. Los Dalton, le digo yo; los llam&#225;bamos Los Dalton porque andaban los tres juntos, m&#225;s Rodolfo Mattarollo, recorriendo Europa con la CADHU, la Comisi&#243;n Argentina de Derechos Humanos, denunciando el genocidio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Volvemos a re&#237;rnos y, de nuevo, a las peque&#241;as an&#233;cdotas, aqu&#233;llas que una y otra vez nos ayudar&#237;an a no abandonar el sue&#241;o de la revoluci&#243;n ni siquiera en el destierro. Ese d&#237;a, el del reencuentro de los que nunca se hab&#237;an encontrado, ambos supimos que ya nada nos separar&#237;a y que ser&#237;a para siempre, aunque discuti&#233;ramos y discrep&#225;ramos, claro, pero aquella primera confesi&#243;n, la de que ambos luch&#225;bamos por la revoluci&#243;n, nos marcar&#237;a indeleblemente por m&#225;s de tres d&#233;cadas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Transcurrido todo ese tiempo, y hoy que el Nono ya no est&#225;, siento un orgullo inconmensurable cuando me digo que &#233;l, como expresi&#243;n de toda una generaci&#243;n, es el &#250;nico que logr&#243; conectar con las esperanzas y los sue&#241;os de los m&#225;s j&#243;venes. Aunque m&#225;s no fuera por eso, las pibas y los pibes lo recordar&#225;n por siempre.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;(*) Secretario de Comunicaci&#243;n de la CTA de los Trabajadores.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>Otro 16 de junio</title>
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		<dc:creator>Carlos Girotti (*)</dc:creator>


		<dc:subject>Noticia 4 Bloque Grande Portada</dc:subject>

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&lt;p&gt;El ni&#241;o rememorar&#225;, una y otra vez, aquel ruido de los aviones. &lt;br class='autobr' /&gt; Una sucesi&#243;n de vidas, vividas durante toda la vida, tambi&#233;n es o puede ser una oportunidad cuando, desde la vida que est&#225;s viviendo, en &#233;ste u otro d&#237;a, tu vida anterior se te aparece como necesidad de ponerla en presente. Volver a presentarla. Representarla. &#191;Personajes? &lt;br class='autobr' /&gt;
No, no s&#233; si personajes o &#225;nimas que, de la mano de la actuaci&#243;n se convirtieran en seres de carne y hueso. Tal vez, por el hecho de verlos desde aqu&#237;, (&#8230;)&lt;/p&gt;


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 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;El ni&#241;o rememorar&#225;, una y otra vez, aquel ruido de los aviones.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Una sucesi&#243;n de vidas, vividas durante toda la vida, tambi&#233;n es o puede ser una oportunidad cuando, desde la vida que est&#225;s viviendo, en &#233;ste u otro d&#237;a, tu vida anterior se te aparece como necesidad de ponerla en presente. Volver a presentarla. Representarla. &#191;Personajes?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No, no s&#233; si personajes o &#225;nimas que, de la mano de la actuaci&#243;n se convirtieran en seres de carne y hueso. Tal vez, por el hecho de verlos desde aqu&#237;, desde este presente, aquellos otros presentes tengan algo de irreal y entonces, al traerlos, abandonan la ficci&#243;n a la que los condenara el pasado y cobran una p&#225;tina no ficcional que, de otro modo, ser&#237;a impensable. De hecho, las leyendas, los mitos, lo fant&#225;stico, nunca son pensables en s&#237; mismos, por s&#237;; vienen de una construcci&#243;n que los antecede, que los perfila, que los define de a poco en sus trazos m&#225;s gruesos y en los m&#225;s delicados. Pero hay un paso del tiempo para que ello ocurra y ah&#237; es cuando se hacen reales. Los presentes de aquellos tantos otros pasados fueron reales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Me reflejo en ese ni&#241;o, por ejemplo, que a hurtadillas escapa del cuarto donde yace enferma su madre, del &#250;nico cuarto que comparte con ella, con su hermana y con su padre en el conventillo que lo viera nacer. Tiene, en este d&#237;a, poco m&#225;s de cinco a&#241;os. Llueve, o cree que llueve porque as&#237; lo recordar&#225; muchos a&#241;os despu&#233;s. Sale a uno de los dos patios del conventillo y mira hacia el cielo. Luego, con sigilo, se dirige hacia el zagu&#225;n. Todav&#237;a no ha llegado a trasponer la puerta cancel cuando un ruido atronador, que estalla sobre su cabeza y luego se aleja con toda rapidez, lo paraliza al inicio del pasillo. Alcanza a ver a su padre que est&#225; en la vereda y que no repara en &#233;l porque est&#225; mirando hacia el cielo, hacia el lugar o en la direcci&#243;n en que &#233;l sinti&#243; que el ruido se alejaba. El ni&#241;o no tiene idea de la fecha en que vive.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero es el 16 de junio de 1955 y los aviones Gloster Meteor que pasan a baja altura, con el estr&#233;pito caracter&#237;stico que hacen los cazas a reacci&#243;n, vuelan hacia la Plaza de Mayo. Nunca sabr&#225; si esos aviones eran los que bombardear&#237;an la zona de la Casa Rosada o si eran los que volaban para atacar a los aviones golpistas. El ni&#241;o rememorar&#225;, una y otra vez, aquel ruido de los aviones; incluso, cuando al a&#241;o siguiente de esos sucesos se mude con toda su familia a la vera del Camino de Cintura, al barrio construido por el Sindicato de Prensa con el Plan Eva Per&#243;n, el sonido de los Gloster se le har&#225; familiar por la vecindad con la 7ma. Brigada A&#233;rea localizada en Mor&#243;n. Sin embargo, el ni&#241;o nada sabe del objetivo militar de los aviones en ese d&#237;a. Es m&#225;s: nunca pudo registrar en su memoria lo que habr&#225; sido el otro sonido, el de las explosiones de las bombas lanzadas contra la gente indefensa que transitaba, a esa hora, por la Plaza de Mayo y sus inmediaciones. Y eso que del conventillo hasta la Plaza no hay m&#225;s de quince cuadras en l&#237;nea recta, pero su memoria habr&#225; de ser selectiva (para no desmentir aquello de que uno siempre elige lo que quiere recordar) y s&#243;lo retiene, para los a&#241;os venideros, aquella imagen de su padre en la vereda, recortada por el vano de la puerta de entrada al conventillo, el grito de su madre intim&#225;ndole a volver al cuarto y, por fin, el gesto adusto de su padre que, cuando lo descubre paradito en el zagu&#225;n, flaquito, expectante, curioso y ajeno a todo y cualquier peligro, lo manda para adentro con un gesto en&#233;rgico de su brazo, justo cuando vuelven a sobrevolar los techos de Monserrat y San Telmo dos Gloster m&#225;s que, esta vez, tampoco puede ver. Se nota que, a modo de respuesta, &#233;l ensaya una morisqueta, tal vez un puchero, algo que hace que su padre no insista con la orden silenciosa pero inequ&#237;voca de que se mande a mudar para adentro y entonces, patitas flacas, rodillitas peladas, seguro que enfundado en una tricota tejida por Angelita, su t&#237;a postiza que vive en otro de los cuartos del conventillo, avanza lentamente hacia la puerta de calle. Primero asoma la nariz sin dejar de mirarlo a su padre. Como ve que &#233;ste no lo reprende se anima y pone un pie en la vereda. Esta vez s&#243;lo atina a dar una r&#225;pida ojeada hacia las v&#237;as del tranv&#237;a que, a esa altura de la calle que va hacia la Plaza Constituci&#243;n, pasa casi pegado al cord&#243;n del lado de su casa y es el motivo por el cual nunca lo dejan salir solo a andar con su triciclo a la vereda. Entonces retiene otra imagen.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por la esquina que cruza su calle con Independencia, cuando &#233;sta todav&#237;a era angosta, pasan dos camiones jaula, de esos que llevan vacas al matadero, repletos de soldados. Van en la misma direcci&#243;n que los aviones y, con los a&#241;os, sabr&#225; que se dirig&#237;an a Plaza de Mayo. &#191;Leales al General Per&#243;n? &#191;Golpistas gorilas? Incontables veces ha de hacerse estas preguntas que, desde luego, permanecer&#225;n sin respuestas. Busca, escudri&#241;a, bucea en su memoria y nunca aparece el retumbar de las bombas ni el tableteo de las ametralladoras pesadas. Como queriendo escuchar aquel estr&#233;pito tan familiar y tan esquivo al recuerdo, de grande recorrer&#225; con la mirada las marcas ominosas de los disparos y las esquirlas sobre los m&#225;rmoles de los edificios de la Recova del Bajo. S&#243;lo muchos a&#241;os despu&#233;s ver&#225; las fotos en blanco y negro. Los cad&#225;veres a&#250;n sin cubrir, retorcidos por efecto de la onda expansiva de las bombas, mutilados por la metralla, los colectivos, autos y tranv&#237;as despanzurrados, los pedazos de mamposter&#237;a y guijarros y cascotes de todos los tama&#241;os regados por el piso. A las perdidas sabr&#225; que all&#237; fueron masacradas m&#225;s de trescientas personas, mujeres, hombres y ni&#241;os asesinados por los golpistas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero, ahora, su padre le pone una mano en la nuca; con cuidado, con cari&#241;o, lo lleva hacia adentro y la memoria de aquel d&#237;a lo conducir&#225;, de modo inexorable, a otras memorias.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;(*) Secretario de Comunicaci&#243;n de la CTA de los Trabajadores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Publicado originalmente en: &lt;a href=&#034;https://www.acnoticias.ar/otro-16-de-junio/&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://www.acnoticias.ar/otro-16-de-junio/&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>El Cordobazo: a 52 a&#241;os de una ense&#241;anza que no debemos olvidar</title>
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		<dc:creator>Carlos Girotti (*)</dc:creator>


		<dc:subject>Noticia 4 Bloque Grande Portada</dc:subject>

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&lt;p&gt;Cada nuevo aniversario del Cordobazo merece el recuerdo, la acci&#243;n justiciera y reparadora de la memoria obrera y popular. Esta vez, cuando se cumplen 52 a&#241;os de aquel 29 de mayo de 1969, nada mejor que escuchar el eco de la voz de un grande para balizar el camino recorrido desde entonces hasta aqu&#237; y tambi&#233;n para pensar en c&#243;mo seguir. &lt;br class='autobr' /&gt; Agust&#237;n Tosco, de quien, hace d&#237;as nom&#225;s, record&#225;ramos su natalicio y la proyecci&#243;n hist&#243;rica de su papel como dirigente de nuestra clase, dijo de (&#8230;)&lt;/p&gt;


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&lt;a href="http://dev0.cta.org.ar/+-noticia-4-bloque-grande-portada-+.html" rel="tag"&gt;Noticia 4 Bloque Grande Portada&lt;/a&gt;

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 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Cada nuevo aniversario del Cordobazo merece el recuerdo, la acci&#243;n justiciera y reparadora de la memoria obrera y popular. Esta vez, cuando se cumplen 52 a&#241;os de aquel 29 de mayo de 1969, nada mejor que escuchar el eco de la voz de un grande para balizar el camino recorrido desde entonces hasta aqu&#237; y tambi&#233;n para pensar en c&#243;mo seguir.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Agust&#237;n Tosco, de quien, hace d&#237;as nom&#225;s, record&#225;ramos su natalicio y la proyecci&#243;n hist&#243;rica de su papel como dirigente de nuestra clase, dijo de aquellas jornadas de 1969: &#8220;El saldo de la batalla de C&#243;rdoba -el Cordobazo- es tr&#225;gico. Decenas de muertos, cientos de heridos. Pero la dignidad y el coraje de un pueblo florecen y marcan una p&#225;gina en la Historia argentina y latinoamericana que no se borrar&#225; jam&#225;s&#8221;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El Gringo, como aquellos militantes y dirigentes de su generaci&#243;n que no arriaron las banderas, nunca perdi&#243; de vista que los combates que se libraron en las calles de la ciudad de C&#243;rdoba, nos dejar&#237;an marcados para lo sucesivo. Las compa&#241;eras y compa&#241;eros ca&#237;dos, que son el sello de f&#225;brica de nuestras luchas obreras y populares, nunca fueron, ni entonces ni ahora, una estad&#237;stica de &#8220;las bajas&#8221;. No est&#225; dem&#225;s subrayar esta caracter&#237;stica y menos ahora, en tiempos de pandemia, cuando nuestra gente pelea con denuedo en los frentes m&#225;s avanzados y sacrificados de lucha contra el virus y, en esa porf&#237;a, contamos con dolor nuestros muertos que son, no por acaso, los muertos del trabajo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El despliegue de coraje de 1969, por lo tanto, no fue un hecho excepcional de nuestra historia porque &#233;sta, bien lo sabemos, reboza de jornadas gloriosas y tambi&#233;n de momentos aciagos en los que la furia asesina de los verdugos lleg&#243; a nublar el horizonte de la dignidad humana. Pero el Cordobazo, precedido por la huelga de 1968 en el Choc&#243;n, fue un salto cualitativo respecto de las duras condiciones que debi&#243; sortear la resistencia obrera tras el avance gorila de la &#8220;Revoluci&#243;n Fusiladora&#8221; de 1955. De hecho, la lucha cordobesa supuso la aparici&#243;n y visibilizaci&#243;n de un sujeto popular, masivo y resuelto a la acci&#243;n, que hab&#237;a sido prohijado por la confluencia de una parte de nuestra clase con el nuevo movimiento estudiantil surgido tras la Noche de los Bastones Largos de 1966.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En ese sentido, el Cordobazo fue un escal&#243;n superior si lo comparamos, por ejemplo, con otro hito hist&#243;rico de la clase trabajadora como fue la toma del frigor&#237;fico Lisandro De la Torre, en 1959, para impedir que el gobierno de Arturo Frondizi lo privatizara. Los obreros de la carne, aunque rodeados de la solidaridad de las barriadas populares de Mataderos y Lugano, tuvieron que sostener su lucha pr&#225;cticamente en soledad y enfrent&#225;ndose a un enemigo de clase que, con el exilio de Per&#243;n, multiplicaba sus pol&#237;ticas represivas ante la imposibilidad de lograr un consenso social para sus designios. Era la &#233;poca del Plan CONINTES (Conmoci&#243;n Interna del Estado) por medio del cual se justificaba la persecuci&#243;n y la represi&#243;n directa a toda forma de resistencia popular. Y aunque este Plan se mantuvo formalmente hasta 1961, nada impidi&#243; que, un a&#241;o despu&#233;s, la polic&#237;a brava secuestrara en la calle a Felipe Vallese, dirigente metal&#250;rgico y miembro de la conducci&#243;n de la Juventud Peronista, convirti&#233;ndolo en uno de los primeros desaparecidos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El otro pelda&#241;o que precedi&#243; al de 1969 fue el Plan de Lucha de la CGT que, en enero de 1964, vot&#243; por la ocupaci&#243;n de nada menos que 11.000 f&#225;bricas, medida que seg&#250;n estimaciones de la &#233;poca involucr&#243; a m&#225;s de cuatro millones de trabajadores, primordialmente de las ramas textil y metal&#250;rgica. Las medidas progresivas de fuerza -que con las ocupaciones supusieron una fuerte confrontaci&#243;n con las patronales- ten&#237;an como tel&#243;n de fondo tanto el paulatino protagonismo de las bases obreras de la resistencia peronista, como la t&#225;ctica heg&#233;monica del vandorismo de &#8220;presionar para negociar&#8221;. Este rol de la burocracia fue decisivo para neutralizar la potencialidad de esa ofensiva resistente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De modo que, el Cordobazo, en tanto que reacci&#243;n popular a la imposici&#243;n dictatorial, no escapaba a las condiciones generales bajo los cuales la resistencia peronista se enfrentaba desde 1955. Sin embargo, esa potente confluencia de diversos actores sociales, motivados por diferentes reivindicaciones, constituy&#243; en el per&#237;odo la originalidad que puso los cimientos de la ofensiva popular que culminar&#237;a con el regreso de Per&#243;n y la elecci&#243;n de C&#225;mpora como presidente. Esta ofensiva, corporizada como estrategia de poder en la consigna &#8220;Luche y Vuelve&#8221;, s&#243;lo pudo escalarse y desplegarse a partir de la novedosa alianza pr&#225;ctica de sectores de clases diversas que procurar&#237;an reestablecer las bases para un gobierno nacional y popular que les restituyera todo aquello que hab&#237;an perdido en 1955 y, m&#225;s a&#250;n, que avanzara radicalmente contra el privilegio y la explotaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Agust&#237;n Tosco, que morir&#237;a en la clandestinidad en 1975, capt&#243; ese momento refundacional del Cordobazo en un balance que, a 52 a&#241;os de aquella gesta popular, adquiere la trascendencia de un legado para las nuevas generaciones de militantes y dirigentes obreros y populares: &#8220;En las fogatas callejeras arde el entreguismo, con la luz, el calor y la fuerza del trabajo y la juventud, de j&#243;venes y viejos, de hombres y mujeres. Ese fuego, que es el del esp&#237;ritu, de los principios, de las grandes aspiraciones populares, ya no se apagar&#225; jam&#225;s&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hoy, parados en el borde del abismo que se abre delante de nosotros con el avance de la segunda ola de la pandemia y atravesados por las l&#237;neas de fractura que obstaculizan, por acci&#243;n u omisi&#243;n, la imperiosa necesidad de una unidad org&#225;nica de nuestra clase, s&#243;lo podemos salir de este plano defensivo si incorporamos, otra vez, aquella vieja y siempre renovada verdad en el mundo del trabajo: es preciso construir un proyecto de poder que nos permita, junto a otros actores sociales, encender el fuego del que nos hablara el Gringo, &#8220;el de los principios y las grandes aspiraciones populares&#8221;. Y la otra ense&#241;anza que no debi&#233;ramos olvidar es que ese fuego, para que caliente la esperanza de todo un pueblo, debe venir desde abajo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por &#250;ltimo, y a modo de recordaci&#243;n y homenaje a los millares de protagonistas an&#243;nimos de aquella gesta hist&#243;rica de mayo de 1969, adjuntamos a estas l&#237;neas un aporte realizado por la Comisi&#243;n y Archivo Provincial de la Memoria de C&#243;rdoba, cuando se cumplieron, en 2009, cuarenta a&#241;os del Cordobazo. Se trata de &#8220;Topograf&#237;a de la Rebeld&#237;a&#8221;, un excepcional material hist&#243;rico que posibilitar&#225;, a las nuevas generaciones de militantes, una visi&#243;n documental de los sucesos que hoy conmemoramos con orgullo. &lt;a href=&#034;https://apm.gov.ar/sites/default/files/topografiadelarebeldia.pdf&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://apm.gov.ar/sites/default/files/topografiadelarebeldia.pdf&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;(*) Secretario de Comunicaci&#243;n de la CTA de los Trabajadores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Publicada originalmente en: &lt;a href=&#034;https://www.acnoticias.ar/el-cordobazo-a-52-anos-de-una-ensenanza-que-no-debemos-olvidar/&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://www.acnoticias.ar/el-cordobazo-a-52-anos-de-una-ensenanza-que-no-debemos-olvidar/&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Genio y figura: El &#8220;Cabez&#243;n&#8221; Pichi, un obrero</title>
		<link>http://dev0.cta.org.ar/genio-y-figura-el-cabezon-pichi-un.html</link>
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		<dc:date>2021-05-13T17:35:26Z</dc:date>
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		<dc:creator>Carlos Girotti (*)</dc:creator>


		<dc:subject>Noticia 4 Bloque Grande Portada</dc:subject>

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&lt;p&gt;Se re&#237;a Pascual D&#180;Errico, el &#8220;Cazafachos&#8221;, cuando lo contaba en Ancona, Italia, a su llegada desde la c&#225;rcel. Justo &#233;l, el secretario gremial de la UOM Villa, que era m&#225;s conocido entre los suyos por su escasa habilidad para la diplomacia, dec&#237;a que Alberto Piccinini, en Coronda, repet&#237;a una y otra vez &#8220;Tranquilidad, muchachos, tranquilidad&#8221;. &lt;br class='autobr' /&gt; Poco tiempo despu&#233;s, Pascual lleg&#243; a Amsterdam y se sac&#243; unas fotos carnet en una m&#225;quina autom&#225;tica que hab&#237;a en el hall de la Estaci&#243;n Central. (&#8230;)&lt;/p&gt;


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		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Se re&#237;a Pascual D&#180;Errico, el &#8220;Cazafachos&#8221;, cuando lo contaba en Ancona, Italia, a su llegada desde la c&#225;rcel. Justo &#233;l, el secretario gremial de la UOM Villa, que era m&#225;s conocido entre los suyos por su escasa habilidad para la diplomacia, dec&#237;a que Alberto Piccinini, en Coronda, repet&#237;a una y otra vez &#8220;Tranquilidad, muchachos, tranquilidad&#8221;.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Poco tiempo despu&#233;s, Pascual lleg&#243; a Amsterdam y se sac&#243; unas fotos carnet en una m&#225;quina autom&#225;tica que hab&#237;a en el hall de la Estaci&#243;n Central. Hab&#237;a adelgazado cuarenta kilos a la sombra despu&#233;s de haber pesado ciento veinte y ahora, con un pucho en los labios, dec&#237;a que se parec&#237;a a Rodolfo Beb&#225;n. &#8220;Si me viera el Cabeza no me pedir&#237;a tranquilidad porque parezco tranquilo aqu&#237; en la foto&#8221;. Y se deshac&#237;a en carcajadas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En verdad, no se puede afirmar que Alberto fuera un calent&#243;n, pero ten&#237;a lo suyo.&lt;br class='autobr' /&gt;
Ya hab&#237;a ingresado a la cl&#237;nica por el avance de su enfermedad, la que le imped&#237;a recordar situaciones, nombres y caras pero que no hab&#237;a conseguido borrarle la sonrisa en ciertos momentos y un d&#237;a, el menos pensado sin dudas, se topa en un pasillo con el Negro Galassi. El hombre hab&#237;a sido gerente de recursos humanos en la Acindar de las persecuciones y el Villazo. Alberto, como no pod&#237;a ser de otra manera, lo ten&#237;a montado en un huevo desde entonces.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se ve que la nube que le sobrevolaba no era a&#250;n lo suficientemente densa y espesa y el Cabez&#243;n se par&#243; de golpe y lo encar&#243;. &#8220;&#191;Qu&#233; hac&#233;s ac&#225;?&#8221;, lo increp&#243; al tipo con dureza. Que s&#237;, que no y comenzaron a discutir. Cada vez en una octava m&#225;s alta hasta que Alberto encerr&#243; toda su tranquilidad en el pu&#241;o derecho y le acomod&#243; un roscazo al exgerente como si estuviera cobr&#225;ndose de un saque todas las deudas juntas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No es posible asegurarlo, pero si el Cabez&#243;n y el Cazafachos ya se encontraron, despu&#233;s de tantos a&#241;os, estar&#225;n cag&#225;ndose de la risa uno del otro.-&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;(*) Secretario de Comunicaci&#243;n de la CTA-T&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Jujuy: el pueblo movilizado contra Bolsonaro Morales</title>
		<link>http://dev0.cta.org.ar/jujuy-el-pueblo-movilizado-contra.html</link>
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		<dc:date>2021-03-18T22:30:07Z</dc:date>
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		<dc:creator>Carlos Girotti (*)</dc:creator>


		<dc:subject>Noticia 4 Bloque Grande Portada</dc:subject>

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&lt;p&gt;Como si se tratara de una reedici&#243;n del hist&#243;rico &#201;xodo, pero al rev&#233;s, las organizaciones populares juje&#241;as hoy se volcaron a las calles de la &#8220;Tacita de Plata&#8221; para repudiar la violencia del Carcelero Morales. &lt;br class='autobr' /&gt; Ayer, las im&#225;genes provenientes de Campo Verde rememoraron a las que Serguei Eisenstein filmara para que nadie olvidase jam&#225;s las cargas salvajes de los cosacos contra los trabajadores rusos. Brutales, estos otros jinetes, los policiales juje&#241;os, pertrechados como si enfrente (&#8230;)&lt;/p&gt;


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		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Como si se tratara de una reedici&#243;n del hist&#243;rico &#201;xodo, pero al rev&#233;s, las organizaciones populares juje&#241;as hoy se volcaron a las calles de la &#8220;Tacita de Plata&#8221; para repudiar la violencia del Carcelero Morales.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Ayer, las im&#225;genes provenientes de Campo Verde rememoraron a las que Serguei Eisenstein filmara para que nadie olvidase jam&#225;s las cargas salvajes de los cosacos contra los trabajadores rusos. Brutales, estos otros jinetes, los policiales juje&#241;os, pertrechados como si enfrente tuvieran a la caballer&#237;a de los godos que Belgrano supo derrotar en Tucum&#225;n y Salta, se lanzaron contra mujeres, ni&#241;as y pibes indefensos que, en su desesperaci&#243;n por huir, tropezaban, ca&#237;an y quedaban a merced de las patas de los caballos lanzados al galope. Hoy, en cambio, las s&#243;lidas columnas de las organizaciones sindicales y sociales que marcharon por el centro de San Salvador, pusieron de relieve que el sordo clamor que durante los &#250;ltimos a&#241;os Gerardo Morales ha intentado acallar con c&#225;rcel y palos, se ha convertido en una creciente condena popular.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es evidente, salvo, claro est&#225;, para los grandes medios c&#243;mplices, que una porci&#243;n cada m&#225;s creciente de la sociedad juje&#241;a recupera su identidad ind&#243;mita y, al hacerlo, supera el estado de terror paralizante con el que Morales quiso domesticarla. El propio Carcelero se enred&#243; en su estrategia de dominaci&#243;n cuando la semana pasada, mientras la comunidad de Campo Verde lo increpaba por su decisi&#243;n autoritaria de liquidar la &#8220;canchita&#8221;, no tuvo mejor idea que culpar -&#161;cu&#225;ndo no!- a Milagro Sala por la rechifla que le prodigaba la gente. Para &#233;l, esa kolla terca, dura y aguerrida no es sino la reencarnaci&#243;n de Sat&#225;n con polleras; es la causante de todos los supuestos males que, vistos desde el lado del pueblo, apenas si han sido conquistas memorables tras d&#233;cadas y d&#233;cadas de explotaci&#243;n, opresi&#243;n y olvido de los poderes del Estado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Morales encarna, junto con Patricia Bullrich y otros paladines de la mano dura, la derecha m&#225;s brutal y necia que existe en la Argentina. Hay que reconocerles, sin embargo, que al menos tienen la capacidad para entrever que el modelo de dominaci&#243;n que propugnan se da de jeta contra la democracia. Por eso se anticipan, porque saben que el bloque de poder al que representan, si volviera a controlar los resortes del aparato estatal, no tendr&#237;a otra opci&#243;n que reprimir a medio mundo para que las cosas funcionaran como a ellos les conviene.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En ese sentido, Jujuy ha sido, desde el inicio de la gobernaci&#243;n del Carcelero, un laboratorio de ensayos para este bolsonarismo criollo. &#191;Qu&#233; racionalidad pudo haber en la destrucci&#243;n de las obras comunitarias que lider&#243; Milagro? &#191;A qu&#233; plan o estrategia atribuir la decisi&#243;n de Morales de ni siquiera reciclar esas obras para ponerles su impronta pol&#237;tica y obtener un r&#233;dito con ello? La respuesta es una sola: el escarmiento; la estrategia ha sido, desde el primer minuto, el escarmiento, la tierra arrasada y que no quedara ladrillo sobre ladrillo de nada. Lo de Campo Verde es eso, otra vez el escarmiento. El Carcelero no pod&#237;a permitir que esa comunidad, que se origin&#243; en un asentamiento popular y fue creciendo en base a la autogesti&#243;n, le impusiera a &#233;l, al Bolsonaro juje&#241;o, la decisi&#243;n de conservar la canchita como espacio recreativo y decidir que la futura escuela fuese construida tan s&#243;lo a cinco cuadras de all&#237;. Imposible. Palo y a la bolsa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al igual que con la gesti&#243;n de Horacio Rodr&#237;guez Larreta, los grandes medios de comunicaci&#243;n blindan -todo lo que pueden- a una y otra expresi&#243;n de la inhumanidad neoliberal. Porque, convengamos algo aqu&#237;, as&#237; como el Carcelero no trepida en reprimir toda y cualquier forma de organizaci&#243;n y resistencia popular en Jujuy, as&#237; tambi&#233;n el repentino viajero Larreta deja bajo el sol a ancianas y ancianos octogenarios y, de yapa, les echa la culpa de las demoras en la vacunaci&#243;n a las personas que los acompa&#241;aban. &#161;C&#243;mo si no fuera previsible que esas abuelas y abuelos, de m&#225;s de ochenta a&#241;os, necesitasen de compa&#241;&#237;a para trasladarse! Por eso, simple y dram&#225;ticamente, Jujuy y la Ciudad de Buenos Aires son la cara y ceca de la misma moneda, aunque haya quienes, todav&#237;a, especulan con la fantas&#237;a de que un gobernador es m&#225;s duro que el otro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con dificultad, tanto en el Norte como en la Ciudad Aut&#243;noma, los diversos sectores populares que padecen a estos &#8220;dos modelos&#8221; de gesti&#243;n, van encontrando caminos de recuperaci&#243;n, de autoestima y de confianza en sus propias fuerzas. El neoliberalismo y su paulatina bolsonorizaci&#243;n nos est&#225;n reclamando una orientaci&#243;n concreta que, desde el campo popular, profundice la agenda democr&#225;tica, jerarquice el protagonismo ciudadano y constituya una organicidad que abarque todos los planos de la acci&#243;n pol&#237;tica y no algunos en detrimento de otros.-&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;(*) Secretario de Comunicaci&#243;n de la CTA&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>Berta y dos pu&#241;ados de tierra</title>
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		<dc:date>2021-03-04T00:00:16Z</dc:date>
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		<dc:creator>Carlos Girotti (*)</dc:creator>


		<dc:subject>Noticia 4 Bloque Grande Portada</dc:subject>

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&lt;p&gt;A cinco a&#241;os del asesinato de Berta C&#225;ceres, jefa del pueblo lenca de Honduras. &lt;br class='autobr' /&gt; Guadalupe P&#233;rez, la Lupe, que en toda su cubanidad feminista es el monumento viviente a la Matria Grande en Santa Cruz de la Sierra, la recordar&#225; siempre porque la hondure&#241;a Berta C&#225;ceres, a su paso por las tierras bajas de Bolivia, dej&#243; una estela de mujer ind&#243;mita. &lt;br class='autobr' /&gt;
Aquel 2009, a&#241;o del golpe de Estado en Honduras contra Mel Zelaya, habr&#237;a de ser tambi&#233;n el a&#241;o de la recuperaci&#243;n boliviana tras la derrota (&#8230;)&lt;/p&gt;


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		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;A cinco a&#241;os del asesinato de Berta C&#225;ceres, jefa del pueblo lenca de Honduras.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Guadalupe P&#233;rez, la Lupe, que en toda su cubanidad feminista es el monumento viviente a la Matria Grande en Santa Cruz de la Sierra, la recordar&#225; siempre porque la hondure&#241;a Berta C&#225;ceres, a su paso por las tierras bajas de Bolivia, dej&#243; una estela de mujer ind&#243;mita.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aquel 2009, a&#241;o del golpe de Estado en Honduras contra Mel Zelaya, habr&#237;a de ser tambi&#233;n el a&#241;o de la recuperaci&#243;n boliviana tras la derrota del golpe c&#237;vico prefectural de 2008. Evo, incansable, recorr&#237;a cada palmo de su pa&#237;s, ya no para consolidar el triunfo en el refer&#233;ndum constitucional de enero de ese a&#241;o, sino para galvanizar al MAS frente a las inminentes elecciones generales del 6 de diciembre. Estaba seguro de que ganar&#237;a y, no obstante, acud&#237;a a cada cita de la campa&#241;a electoral como si se tratara de la &#250;nica oportunidad disponible para hablarle a su pueblo. El 8 de octubre de 2009, en Vallegrande, no habr&#237;a de ser diferente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El Encuentro Social Alternativo (ESA), espacio multisectorial nacido en Santa Cruz de la Sierra para disputarle la agenda a la Cumbre Iberoamericana que se realizar&#237;a en esa ciudad en noviembre de 2003, ya hab&#237;a organizado cuatro encuentros anuales desde entonces. El quinto encuentro, el de los d&#237;as 7 y 8 de octubre de 2009, tendr&#237;a lugar en Vallegrande y Evo hablar&#237;a en el acto que, al lado del Mausoleo situado en la antigua pista de aviaci&#243;n, conmemorar&#237;a el 42 aniversario de la ca&#237;da en combate del Che y su posterior fusilamiento en la escuelita de la vecina localidad de La Higuera.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Muy temprano, en la ma&#241;ana del 8, integrantes de diversas delegaciones nacionales nos dimos cita en el mercado de Vallegrande para subir a La Higuera. Entre los argentinos que puedo recordar estaban Pedro Lanteri, director de Radio Madres; Graciela Orfeo del CEMOP; Carlos Azn&#225;rez, director de Resumen Latinoamericano; Lito Borello, del Comedor Los Pibes; Graciela Vetri, Patricia Jeanot, Grazia Civinnini y Ricardo Gen&#233;, de Carta Abierta y, desde luego, Berta C&#225;ceres.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En 1993, cuando apenas ten&#237;a 20 a&#241;os, Berta hab&#237;a fundado el Consejo C&#237;vico de Organizaciones Populares e Ind&#237;genas de Honduras, el COPINH. Originaria de la zona de La Esperanza, era parte de una familia perteneciente a la naci&#243;n lenca, la del heroico cacique Lempira quien, a mediados de la d&#233;cada de 1530, enfrentara a los espa&#241;oles y fuera asesinado por ellos. Desde muy joven, Berta supo que la lucha por la defensa de las tierras ancestrales estaba indisolublemente ligada a la solidaridad entre los pueblos. De hecho, su madre hab&#237;a atinado a cobijar a decenas de refugiados y perseguidos por los militares salvadore&#241;os sin detenerse ante el riesgo que esta acci&#243;n implicaba para toda su familia. Al momento del golpe contra Mel Zelaya, Berta C&#225;ceres ya hab&#237;a alcanzado la estatura de una verdadera jefa de su pueblo lenca. Cuando el gobierno usurpador dispuso la concesi&#243;n de tierras y permisos de explotaci&#243;n de los recursos naturales a empresas extranjeras, ella encabez&#243; de inmediato la resistencia y denunci&#243; el atropello a los derechos de los pueblos originarios y la destrucci&#243;n del medio ambiente. En poco tiempo tuvo que pasar a la clandestinidad y salir de Honduras. En esa condici&#243;n, invitada especialmente por el ESA, hab&#237;a llegado a Vallegrande cuando apenas mediaban cuatro meses desde la destituci&#243;n de Zelaya.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De todo eso y, sobre todo, de su inocultable emoci&#243;n por recorrer ese lugar de Bolivia que lo hab&#237;a visto combatir y morir al Che, me habl&#243; durante el viaje a La Higuera. &#205;bamos en combis por un camino estrecho de monta&#241;a que se hac&#237;a m&#225;s peligroso a medida que el barro producido por la lluvia de la madrugada se deslizaba hacia los barrancos que se abr&#237;an a un lado de la huella. La entrada a La Higuera la hicimos a pie. Unos doscientos metros antes de la &#250;ltima curva un monolito recuerda que all&#237; cay&#243; mortalmente herido Coco Peredo. Fue tras ese choque con los rangers, que el Che orden&#243; el repliegue hacia la Quebrada del Churo donde, finalmente, ser&#237;a herido y, capturado junto con el Willy Cubas, ambos terminar&#237;an fusilados en la escuelita.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Azorados, pasamos al lado del busto del Comandante y entramos a la nueva escuela en la que integrantes de la Misi&#243;n Cubana reciben a los visitantes. El caser&#237;o es el mismo de 1967 y lo &#250;nico que ha variado es la famosa escuelita, reconstruida ahora como museo donde se brinda informaci&#243;n y se pueden ver fotos y objetos de la columna guerrillera. Berta y yo ingresamos juntos, en absoluto silencio, y as&#237; permanecimos un largo rato. Por fin, ella me pidi&#243; que la dejara sola porque quer&#237;a rezarle, dijo, al San Ernesto de La Higuera. As&#237; lo hice y, mientras la aguardaba afuera, se me dio por recoger un pu&#241;ado de tierra de la puerta que guard&#233; en la mochila. Quise creer que aquella hab&#237;a sido la &#250;ltima tierra pisada por Ernesto Guevara y me promet&#237; que la convertir&#237;a en un legado generacional para mis nietos; de hecho, algunos a&#241;os despu&#233;s, compr&#233; en el Barrio Chino unos cofrecitos de madera barata, pero con cierres dorados, eso s&#237;, y en cada uno dispuse un montoncito de aquella tierra guevariana que ya poseen mis nietos. Entretanto, la bajada hacia Vallegrande se hizo en tiempo r&#233;cord porque desde el ESA avisaban que Evo adelantaba su llegada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A un lado de la testera -as&#237; denominan a los palcos de los actos en Bolivia- una tensa Gabriela Monta&#241;o se paseaba de un lado para el otro sin olvidar el encendido de su cigarrillo perenne. No era para menos, pobre. Durante el golpe, con 32 a&#241;os, esta joven m&#233;dica, madre de dos hijas, actuaba como Delegada Presidencial de Evo en Santa Cruz de la Sierra y, con la sola asistencia de su compa&#241;ero, el argentino Fabian Restivo, y una teniente de polic&#237;a, &#8220;la Mayra&#8221; (quien por todo arsenal portaba una anor&#233;xica pistola 9 mm) se enfrent&#243; a las hordas fascistas que avanzaban sobre la capital de los cambas; un a&#241;o despu&#233;s, ya en el acto de Vallegrande, Gabriela era la candidata a senadora por el MAS y &#8220;el Evo&#8221; no llegaba. M&#225;s cigarrillos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A m&#237; me ubicaron, en la dichosa testera, al lado de Berta y estoy casi seguro de que el esforzado jefe del protocolo fue Fabian, aunque la Lupe, en la pr&#225;ctica, era la bastonera de toda esa movida. En eso est&#225;bamos, acomod&#225;ndonos en las sillas, cuando el inconfundible atronar del rotor de un helic&#243;ptero nos anunci&#243; que Evo Morales Ayma se aproximaba. Se trataba de una nave peque&#241;a, para cuatro tripulantes, que daba la impresi&#243;n, a lo lejos, de ser un artefacto propio del aeromodelismo (por esas cosas de la vida, la imagen de otro helic&#243;ptero, en otro octubre, pero de 1997, me llev&#243; a Santa Clara, Cuba, en el momento en que Fidel arribaba a la ceremonia de recepci&#243;n de los restos del Che en el Memorial que lleva el nombre del Guerrillero Heroico). En Vallegrande, entretanto, la gente corri&#243; en direcci&#243;n al aterrizaje. M&#225;s all&#225;, un auto entr&#243; derrapando: era la custodia, transpirada, que hab&#237;a hecho el recorrido por carretera sin tener la certeza de que llegar&#237;a a tiempo para cuidar al &#8220;hermano Presidente&#8221;. La gente agitaba whipalas, banderas bolivianas y las azul y negras del MAS, disponi&#233;ndose en un corredor, desde el helic&#243;ptero hasta la testera, por donde en instantes pasar&#237;a Evo saludando a diestra y siniestra. En ese momento, en ese exacto momento de la algarab&#237;a, vi a Berta enjugarse unas l&#225;grimas tan diminutas como brillantes. Hice como que no me hab&#237;a dado cuenta pero ella, conmovida, sujet&#243; mi brazo y ya todo fue pura complicidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con Evo en el palco, los acordes del Himno no se hicieron esperar porque el acto parec&#237;a ir contrarreloj. &#8220;De la Patria/ el alto nombre/ en glorioso esplendor conservemos/ y en sus aras/ de nuevo juremos/ &#161;morir antes que esclavos vivir!/ &#161;morir antes que esclavos vivir!/ &#161;morir antes que esclavos vivir!&#8221;. Berta, al igual que todas y todos los bolivianos presentes -comenzando por el Presidente- se hab&#237;a llevado la mano derecha sobre el coraz&#243;n y la izquierda, en alto, cerrada en pu&#241;o. Ese gesto, que desde entonces me acompa&#241;a toda vez que los bolivianos entonan su canci&#243;n patri&#243;tica, me une, sobre todo, con la jefa de los lenca pues de ella aprend&#237; que esa era la manera de acompa&#241;ar a los hermanos y hermanas en lucha.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Habl&#243; Berta, en primer t&#233;rmino, y describi&#243; la situaci&#243;n de su pa&#237;s y de su pueblo con los trazos indelebles del dramatismo. Pas&#243; revista a los proleg&#243;menos del golpe, a la persecuci&#243;n a los dirigentes pol&#237;ticos y sociales que apoyaban al gobierno de Mel Zelaya y se detuvo, con dolor inocultable, en los detalles de la represi&#243;n salvaje a las comunidades originarias. Denunci&#243;, por &#250;ltimo, la asociaci&#243;n il&#237;cita entre el gobierno usurpador y las grandes multinacionales que se lanzaban a depredar los recursos naturales de Honduras y a expropiar violentamente las tierras ancestrales de Lempira y su pueblo. En ese momento, cuando la compa&#241;era estaba a punto de finalizar su alocuci&#243;n, Evo, casi inaudible pero con el siseo caracter&#237;stico del hablar de los aymara, me pregunt&#243; al o&#237;do si ella, Berta, viv&#237;a en Bolivia. Le dije que no, que hab&#237;a salido clandestinamente de su pa&#237;s y que estaba dispuesta a regresar de inmediato tal como ella misma me lo hab&#237;a adelantado. Aquel instante, el del cuchicheo previo al discurso de Evo, lo tengo guardado en una foto que tom&#243; Soledad Del Carril y que, junto a aquellas otras que capt&#243; en la lavander&#237;a del Hospital Municipal Se&#241;or de Malta, donde fuera expuesto el cad&#225;ver del Che, son mi ante&#250;ltimo recuerdo de Berta C&#225;ceres.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mi &#250;ltima visi&#243;n es un restaurante en Santa Cruz de la Sierra. Era la despedida. Berta, siguiendo las normas propias del sigilo y la sabidur&#237;a milenaria de su pueblo perseguido, volver&#237;a a Honduras. Nuestros amigos bolivianos nos llevaron a comer lo que, juzgaron, ser&#237;a un plato inolvidable para que luego rememor&#225;ramos con amor aquellas jornadas. No se equivocaron. La cola de lagarto, preparada seg&#250;n la cocina camba, queda pegada por siempre en el paladar de la memoria.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En los brindis nos deseamos suerte entre todos, prodig&#225;ndonos en recomendaciones para tomar cuidados y no subestimar a las derechas del continente. Fue en medio de esas ceremonias del compa&#241;erismo y la hermandad que Berta me confes&#243; que lamentaba no haber recogido un pu&#241;ado de tierra de La Higuera. Le dije que no se preocupara, que entre todos le llevar&#237;amos a Honduras la tierra del Che para que abonara la tierra liberada de sus mayores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ni ella ni nosotros imaginamos entonces que, cuando en marzo de 2016 le faltaban dos d&#237;as para cumplir 42 a&#241;os, ser&#237;a asesinada por defender un pu&#241;ado de tierra, el mismo que hab&#237;an defendido Lempira y todo el pueblo lenca.-&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;(*) Secretario de Comunicaci&#243;n de la CTA&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>Tres caravanas y un sentimiento un&#225;nime: N&#233;stor vive</title>
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		<dc:date>2020-10-28T01:03:33Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Carlos Girotti (*)</dc:creator>


		<dc:subject>Noticia 4 Bloque Grande Portada</dc:subject>

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&lt;p&gt;Las tres caravanas convocadas por nuestra Central para conmemorar los diez a&#241;os sin N&#233;stor, partieron casi al un&#237;sono de sus respectivas concentraciones. A eso de las 15:00 de ayer, 27 del corriente, d&#237;a en el que tambi&#233;n festejamos el primer aniversario de la derrota electoral que le propinamos al macrismo, la caravana del sur part&#237;a desde la plaza Alsina, en Avellaneda; la del oeste lo hac&#237;a desde el peaje Lacarra, sobre la autopista 25 de Mayo y la del norte, tal vez la m&#225;s numerosa, (&#8230;)&lt;/p&gt;


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 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Las tres caravanas convocadas por nuestra Central para conmemorar los diez a&#241;os sin N&#233;stor, partieron casi al un&#237;sono de sus respectivas concentraciones. A eso de las 15:00 de ayer, 27 del corriente, d&#237;a en el que tambi&#233;n festejamos el primer aniversario de la derrota electoral que le propinamos al macrismo, la caravana del sur part&#237;a desde la plaza Alsina, en Avellaneda; la del oeste lo hac&#237;a desde el peaje Lacarra, sobre la autopista 25 de Mayo y la del norte, tal vez la m&#225;s numerosa, hac&#237;a lo propio desde la exESMA.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;No fue f&#225;cil tomar la decisi&#243;n de manifestarnos, otra vez, como lo hab&#237;amos hecho el 17 para conmemorar el D&#237;a de Lealtad. La pandemia se extiende por territorios donde, hasta hace poco, a&#250;n no hab&#237;a llegado y esto nos oblig&#243; a pensar y a repensar el temperamento a seguir. Finalmente optamos por la modalidad de las caravanas para preservarnos y preservar a los dem&#225;s, pero tambi&#233;n para reafirmar la decisi&#243;n de ganar el espacio p&#250;blico en momentos en que las fuerzas m&#225;s reaccionarias de la sociedad sostienen una ofensiva desestabilizadora contra el gobierno de Alberto y Cristina.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Todos nuestros veh&#237;culos exhib&#237;an el afiche conmemorativo que permit&#237;a ver el logo de la Central desde lejos y aun desde la altura de las im&#225;genes captadas por los drones. &#191;Cu&#225;ntos autos, camionetas, colectivos, motos y bicis hab&#237;a? Imposible calcularlo. Lo que s&#237; resultar&#237;a evidente, palpable e incontrovertible ser&#237;a la emoci&#243;n, la alegr&#237;a popular en los c&#225;nticos y consignas rimadas, la certeza compartida por todas y todos de que hab&#237;amos hecho lo correcto al salir a la calle sin renunciar a ning&#250;n recaudo sanitario.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hubo en la exESMA un acto sencillo y muy emotivo. Fue antes del arranque de la caravana. En el predio, con la presencia del secretario de Derechos Humanos, el compa&#241;ero Horacio Pietragalla, con nuestra compa&#241;era Lola Berthet a cargo del Conti y un peque&#241;o grupo de compa&#241;eras y compa&#241;eros de la gesti&#243;n, se descubri&#243; un mural alusivo a N&#233;stor que lo muestra aquel 24 de marzo de 2004 ordenando que bajen los cuadros de los genocidas. Habl&#243; Horacio y tambi&#233;n habl&#243; Hugo Yasky en su doble condici&#243;n de Secretario General de la CTA y presidente de la Comisi&#243;n de Derechos Humanos de la C&#225;mara de Diputados. Lo acompa&#241;&#225;bamos, entre otros, Daniel Catalano, Gustavo Rollandi, Claudio Mar&#237;n, Beto Pianelli y quien esto escribe, todos integrantes de la mesa nacional de la central.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La caravana norte, lo hemos dicho, probablemente la m&#225;s numerosa de las tres, inici&#243; su lento avance por la avenida Libertador. All&#237; iban los taxistas de ATC, los telef&#243;nicos, los estatales de la ATE Verde y Blanca, los docentes del conurbano norte, los aeron&#225;uticos, los cooperativistas y una enorme cantidad de gente que portaba banderas, fotos de N&#233;stor, de Cristina, de Alberto y que, con toda seguridad, hab&#237;a acudido al llamado de la Central en las redes porque necesitaba estar y sentirse representada en esa columna. La caravana se detuvo justo en el medio del t&#250;nel de la avenida Libertador. Las estrofas de la Marcha Peronista, las consignas por los desaparecidos y la bater&#237;a de petardos tuvieron, en esa condici&#243;n, una caja de resonancia impensada. Doblamos despu&#233;s hacia la avenida 9 de Julio. All&#237;, al llegar al Obelisco, se produjo el encuentro con las caravanas del sur y del oeste y, tal como lo hab&#237;amos imaginado en las reuniones preparatorias, la alegr&#237;a y la emoci&#243;n se apoder&#243; de todo el mundo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por fin, la cabecera de las tres caravanas lleg&#243; a la Plaza de Mayo. Era la primera manifestaci&#243;n organizada que arribaba al lugar hist&#243;rico, al de las grandes p&#225;ginas escritas por la voluntad ind&#243;mita del pueblo del que formamos parte. Y el canto un&#225;nime, al igual que el sentimiento que lo impulsaba, no dej&#243; margen a las dudas: &#8220;&#161;N&#233;stor no se muri&#243;/ N&#233;stor no se muri&#243;! / &#161;N&#233;stor vive en el pueblo/ la puta madre que los pari&#243;!&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cada garganta, cada bandera al aire, subray&#243; la determinaci&#243;n de no olvidar a quien, con coraje y sencillez, alejado de las pompas y las mieles del palacio, enfrent&#243; a los poderes m&#225;s oscuros de la Argentina y en la cara supo decirles, como aquel 24 de marzo de 2004, que no les ten&#237;a miedo. Ese ejemplo seguiremos. Nosotras y nosotros, quienes vivimos de nuestro trabajo y no del trabajo ajeno, ayer volvimos a juramentarnos en calles y plazas: no permitiremos que los due&#241;os del gran capital financiero y de los grandes grupos econ&#243;micos locales y ramificados en el exterior, cercen al gobierno nacional y lo obliguen a retroceder. Tampoco abandonaremos alegremente nuestras reivindicaciones. Queremos vivir dignamente, tener un techo, empleo, salud, educaci&#243;n y jubilaciones que honren las vidas dedicadas al trabajo y salarios que no subsidien los designios del capital.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A diez a&#241;os de la muerte de N&#233;stor, su ejemplo flamea sobre las nuevas generaciones de militantes populares y, como supo decir Evita, ser&#225; llevado como bandera a la victoria.-&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;(*) Secretario de Comunicaci&#243;n&lt;/p&gt;
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