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	<title>Central de Trabajadores y Trabajadoras de la Argentina</title>
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		<title>Central de Trabajadores y Trabajadoras de la Argentina</title>
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		<title>El Mundial 78, una contradicci&#243;n en la memoria colectiva de los argentinos</title>
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		<dc:date>2020-06-09T20:30:51Z</dc:date>
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		<dc:creator>Julio Boccalatte</dc:creator>


		<dc:subject>Noticia 4 Bloque Grande Portada</dc:subject>

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&lt;p&gt;El t&#237;tulo que alcanz&#243; el equipo de C&#233;sar Luis Menotti provoc&#243; una duda profunda y colectiva que sigue sin resolverse. &lt;br class='autobr' /&gt; Hay, primero, una certeza: &#034;La dictadura procur&#243; que el Mundial contribuyera al afianzamiento de su propia causa&#034;, dicen Ariel Scher y H&#233;ctor Palomino en su libro F&#250;tbol, pasi&#243;n de multitudes y de elites. Hay, despu&#233;s y como ellos mismos plantean en su obra, una duda central: &#034;Dif&#237;cil es precisar la magnitud de esa contribuci&#243;n&#034;. &lt;br class='autobr' /&gt;
En esa dificultad, la de establecer si el (&#8230;)&lt;/p&gt;


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 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;El t&#237;tulo que alcanz&#243; el equipo de C&#233;sar Luis Menotti provoc&#243; una duda profunda y colectiva que sigue sin resolverse.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Hay, primero, una certeza: &#034;La dictadura procur&#243; que el Mundial contribuyera al afianzamiento de su propia causa&#034;, dicen Ariel Scher y H&#233;ctor Palomino en su libro F&#250;tbol, pasi&#243;n de multitudes y de elites. Hay, despu&#233;s y como ellos mismos plantean en su obra, una duda central: &#034;Dif&#237;cil es precisar la magnitud de esa contribuci&#243;n&#034;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En esa dificultad, la de establecer si el &#233;xito del seleccionado le permiti&#243; a la Junta profundizar la noche en la que hab&#237;a hundido al pa&#237;s, habitan m&#250;ltiples heridas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si la organizaci&#243;n del certamen, por s&#237; misma, ya hab&#237;a disparado opiniones contrapuestas (el Mundial como m&#233;todo de distracci&#243;n y en el medio de una tragedia, por un lado, lo que promovi&#243; las campa&#241;as de boicot; la posibilidad de dar a conocer la situaci&#243;n con la llegada de la prensa internacional, por el otro); el t&#237;tulo que alcanz&#243; el equipo de C&#233;sar Luis Menotti provoc&#243; una contradicci&#243;n profunda y colectiva que sigue sin resolverse.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El 21 de junio de 1978, luego de la pol&#233;mica victoria 6-0 a Per&#250; en Rosario (lo que le daba a la Selecci&#243;n el pase a la final), se estima que sali&#243; a festejar a las calles entre el 60 y 70 por ciento de los argentinos. Cuatro d&#237;as despu&#233;s, con el 3-1 a Holanda y el primer t&#237;tulo del mundo, la celebraci&#243;n se multiplic&#243;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entre los cientos de miles estaba Graciela Daleo, pero llevada por sus captores. Hab&#237;a sido secuestrada el 18 de octubre de 1977 y todav&#237;a estaba detenida en la ESMA.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#034;Le ped&#237; permiso a (H&#233;ctor) Febres, que era el jefe, digamos, del veh&#237;culo en que me llevaban a m&#237;. Yo le dije si pod&#237;a asomarme, porque esos autos ten&#237;an ese techito que se abre, si pod&#237;a asomarme para ver a la gente, y &#233;l me dijo que s&#237;. Entonces me par&#233; en el asiento y saqu&#233; la cabeza por ah&#237; y yo mirando eso me puse a llorar y tuve una certeza, si yo grito que soy una desaparecida, nadie me va a dar pelota, porque de esto tambi&#233;n formaba parte esto que dec&#237;a antes, de que nosotros no pertenec&#237;amos al mundo de los vivos, hab&#237;a algo que nos separaba de ese mundo exterior&#034;, cont&#243;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Daleo y sus secuestradores terminaron la noche en una parrilla de Mart&#237;nez. Antes de volver a la ESMA pidi&#243; permiso para ir al ba&#241;o y en el espejo dej&#243; escrito con l&#225;piz de labio: &#034;Massera asesino, milicos asesinos, vivan los Montoneros&#034;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo mismo le ocurri&#243; a la periodista Miriam Lewin: &#034;El d&#237;a que Argentina sali&#243; campe&#243;n estaban exultantes, porque ellos lo consideraban una victoria pol&#237;tica, de manera que no dudaron en sacarnos a festejar en autos (&#8230;) y toda la gente emocionada, agitando banderas, llorando, gritando 'Argentina, Argentina' (&#8230;) La sensaci&#243;n que ten&#237;amos nosotros al estar secuestrados y al saber que ellos segu&#237;an secuestrando gente para torturarla y despu&#233;s matarla era que aqu&#237; en Argentina, si nadie se daba cuenta de lo que pasaba, &#237;bamos a tener dictadura durante 40 a&#241;os m&#225;s&#034;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la ESMA, secuestradores y secuestrados miraban juntos los partidos en La Pecera. La escena se replicaba en todos los centros clandestinos de detenci&#243;n. As&#237; lo cont&#243; Mario Villani, que pas&#243; por el Club Atl&#233;tico, el Banco, el Olimpo, el Pozo de Quilmes y la propia ESMA, en su libro Desaparecido: Historia de un Cautiverio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#034;Est&#225;bamos gritando goles sin saber si nuestro nombre ya estaba en una lista para morir (&#8230;) Era el doble mensaje enloquecedor de los centros clandestinos de detenci&#243;n, un mensaje tambi&#233;n instalado en la sociedad, afuera de los campos (&#8230;) De ah&#237; que me sea tan dif&#237;cil reflexionar sobre lo que signific&#243; aquella situaci&#243;n en el Mundial y entender o condenar la actitud de los secuestrados que celebraban un gol y la de las personas que lo hac&#237;an afuera, estando en libertad&#034;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#034;Tampoco las personas que estaban en los estadios eran libres. El pa&#237;s entero era una extensi&#243;n del campo de concentraci&#243;n&#034;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Durante junio de 1978 hubo m&#225;s de 60 detenidos-desaparecidos en el pa&#237;s. Tambi&#233;n, y por la presi&#243;n internacional, se produjo la liberaci&#243;n de Adolfo P&#233;rez Esquivel, Premio Nobel de la Paz en 1980. Ocurri&#243; el 23 de junio, justo dos d&#237;as antes de la final del Mundial.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#034;En la c&#225;rcel, como los guardias tambi&#233;n quer&#237;an escuchar los partidos, el relato radial nos llegaba por altoparlantes &#8211;record&#243;-. Era extra&#241;o, pero en un grito de gol nos un&#237;amos los guardias y los prisioneros. Me da la sensaci&#243;n de que en ese momento, por encima de la situaci&#243;n que viv&#237;amos, estaba el sentimiento por Argentina&#034;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Osvaldo Ardiles, una de las figuras del seleccionado en el Mundial, tambi&#233;n sufre las contradicciones: &#034;Duele saber que fuimos un elemento de distracci&#243;n mientras se comet&#237;an atrocidades. Fuimos usados como propaganda por parte de los militares, pero tambi&#233;n servimos de b&#225;lsamo para mucha gente oprimida que pudo volver a salir a la calle envuelta en una bandera argentina&#034;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El mejor resumen de aquellas sensaciones tan opuestas, la felicidad genuina en el medio de tanta oscuridad, tal vez la haya dado la fundadora de la Asociaci&#243;n Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini: &#034;&#191;C&#243;mo no voy a comprender a la gente si en mi propia casa, mientras yo lloraba en la cocina, mi esposo gritaba los goles frente a la televisi&#243;n?&#034;.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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