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	<title>Central de Trabajadores y Trabajadoras de la Argentina</title>
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		<title>Central de Trabajadores y Trabajadoras de la Argentina</title>
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		<title>De c&#243;mo el sindicato del subte sent&#243; a Etchecolatz ante la Justicia por la desaparici&#243;n, torturas y muerte de Jos&#233; Mendoza</title>
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		<dc:date>2019-10-18T12:49:17Z</dc:date>
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		<dc:creator>Kike Ferrari</dc:creator>


		<dc:subject>Noticia 4 Bloque Grande Portada</dc:subject>

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&lt;p&gt;Hace un a&#241;o, el ex comisario Miguel Etchecolatz fue condenado como responsable del crimen de Jos&#233; Mart&#237;n Mendoza, compa&#241;ero boletero de la l&#237;nea E. Jos&#233; ten&#237;a 24 a&#241;os cuando lo &#8220;chuparon&#8221;. Militaba en el MR17, de extracci&#243;n peronista. Aqu&#237; su historia y de c&#243;mo se lleg&#243; a la sentencia, con la AGTSyP como querellante, en un texto de Kike Ferrari. &lt;br class='autobr' /&gt; El martes 28 de enero de 1975, cuando empez&#243; a trabajar como pe&#243;n de limpieza en Subterr&#225;neos de Buenos Aires, Jos&#233; Mart&#237;n Mendoza ten&#237;a 24 a&#241;os. (&#8230;)&lt;/p&gt;


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		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Hace un a&#241;o, el ex comisario Miguel Etchecolatz fue condenado como responsable del crimen de Jos&#233; Mart&#237;n Mendoza, compa&#241;ero boletero de la l&#237;nea E. Jos&#233; ten&#237;a 24 a&#241;os cuando lo &#8220;chuparon&#8221;. Militaba en el MR17, de extracci&#243;n peronista. Aqu&#237; su historia y de c&#243;mo se lleg&#243; a la sentencia, con la AGTSyP como querellante, en un texto de Kike Ferrari.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;El martes 28 de enero de 1975, cuando empez&#243; a trabajar como pe&#243;n de limpieza en Subterr&#225;neos de Buenos Aires, Jos&#233; Mart&#237;n Mendoza ten&#237;a 24 a&#241;os. Veinte m&#225;s que Miguel &#8220;Pipi&#8221; Gonz&#225;lez quien en ese momento jugaba a la pelota bajo el cielo despejado entre la tranquera y el tejido; el mismo que, m&#225;s de tres d&#233;cadas despu&#233;s, ser&#237;a el principal responsable de que nuestro sindicato fuera querellante en una causa de lesa humanidad, en &#8220;el marco de la investigaci&#243;n por los cr&#237;menes de lesa humanidad cometidos en el Centro Clandestino Puente 12 o Protobanco&#8221;, por la desaparici&#243;n de Jos&#233;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un tiempo antes de iniciar la querella &#8211;hecho casi in&#233;dito para un sindicato&#8211; hab&#237;amos recuperado los legajos de cuatro de los cinco trabajadores del subte detenidos desaparecidos de los que ten&#237;amos conocimiento en ese momento. Por orden de antig&#252;edad: el legajo 5562 correspond&#237;a a Juan Carlos Correa, quien era maniobrista de la l&#237;nea D y militante del Partido Socialista de los Trabajadores; a Daniel Bonifacio &#8220;el Negro&#8221; Chanampa &#8211;legajo 6075&#8211; se lo llevaron de su barrio, Ciudad Oculta, era boletero de la l&#237;nea A y militaba en Montoneros y el Movimiento Villero Peronista; tambi&#233;n boletero de la l&#237;nea A &#8211;legajo 6158&#8211; y militante montonero era Luis Enrique Cabrera; por &#250;ltimo, aunque fue el primero en desaparecer, Jos&#233;, legajo 7031, militante primero de la Juventud Guevarista, luego del MR17.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La recuperaci&#243;n de legajos fue en diciembre. Y presentamos la querella en septiembre. Fue tambi&#233;n en septiembre, pero de 1976, un Grupo de Tareas de la polic&#237;a que respond&#237;a al comisario Miguel Osvaldo Etchecolatz y al teniente coronel Federico Antonio Minicucci secuestr&#243; a Jos&#233; en su casa, en Jos&#233; L&#233;on Su&#225;rez 5470, Villa Riachuelo, Lugano. Se lo llevaron un viernes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El domingo siguiente, su amado River Plate, le meti&#243; 7 goles a San Telmo.&lt;br class='autobr' /&gt;
Pipi, que ten&#237;a apenas seis a&#241;os, los grit&#243; con su pap&#225;, junto a la radio. Todav&#237;a faltaban dos a&#241;os hasta su doble debut porte&#241;o: primera vez en el Monumental y primera vez en un subte. Y muchos m&#225;s para llegar, en mayo de 1997, a su primer d&#237;a como boletero, en la l&#237;nea A. Y otros doce hasta el jueves en que, en una ronda de Madres, Cristina Comand&#233;, quien hab&#237;a sido secuestrada en el mismo operativo que Jos&#233;, le habl&#243; de &#233;l por primera vez.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esa primera vez Pipi no supo qu&#233; hacer: no ten&#237;amos todav&#237;a informaci&#243;n, ni contactos, reci&#233;n empez&#225;bamos a organizar la secretaria de DDHH del sindicato.&lt;br class='autobr' /&gt;
Pero, tozudo, como fue en vida, el nombre nos sigui&#243;: Jos&#233; volv&#237;a al subte. La herencia de las anterior generaci&#243;n de luchadores acosaba la mente del Pipi y, con la de &#233;l, las nuestras, como un sue&#241;o.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ac&#225; las fechas se confunden pero no los hechos: una tarde, despu&#233;s de terminar de trabajar en la boleter&#237;a de Per&#250; sur, Pipi se acerc&#243; a un acto en el local de Madres de Plaza de Mayo&#8211;L&#237;nea Fundadora. Ah&#237;, en boca de Carlos &#8220;Maco&#8221; Somigliana, del Equipo Argentino de Antropolog&#237;a Forense, escuch&#243; de nuevo el nombre de Jos&#233;. Entusiasmado, al d&#237;a siguiente fue a consultarle a Nenina Boulliet, del Instituto Espacio para la Memoria, con qui&#233;n hab&#237;an encontrado las familias de Chanampa y Cabrera. Entonces aparecieron los primeros dos datos concretos: que la denuncia de su desaparici&#243;n la hab&#237;a hecho la t&#237;a, Elena Castillo, y la direcci&#243;n de la que se lo hab&#237;an llevado. Hab&#237;an pasado menos de veinticuatro horas cuando el Pipi, junto al Turco Leiva, fue a Villa Riachuelo a buscar la casa que hab&#237;a sido de la familia Mendoza.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Localizaron la casa y tocaron timbre. Espera. Nada. Volver a tocar. Nada. Pero ya estaban ah&#237;, no se iban a ir sin nada. Empezaron a hablar con los vecinos. Algunos eran nuevos en el barrio, otros recordaban poco. Pero tambi&#233;n hab&#237;a quienes ten&#237;an una pista, un dato. Y un dato llev&#243; a otros hasta construir una cadena de personas y testimonios, un rompecabezas de informaciones fragmentarias que armaron un mapa con el que seguir: que Jos&#233; trabajaba en un taller de repuestos, que ten&#237;a una hermana y una t&#237;a, que ellas ya no viv&#237;an ah&#237;. Que se hab&#237;an mudado a Gonz&#225;lez Cat&#225;n, que ten&#237;an un kiosko en la zona de Congreso.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con estos datos Pipi volvi&#243; a hablar con Maco. Ellos, dijo &#233;ste, ten&#237;an los mismos datos, pero no hab&#237;an podido ubicar a nadie. Quedaron en que, si hab&#237;a alg&#250;n avance, le informar&#237;a al otro. Adem&#225;s de un mapa comenzaba a armarse una red.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;Qu&#233; hacer? La &#250;nica forma, pensamos, era tirar botellas con mensajes al mar. La botella fue el diario P&#225;gina/12 y el mensaje un recordatorio a la memoria de Jos&#233;. Firmado no como sindicato, sino con un an&#243;nimo &#8220;compa&#241;eros trabajadores del subterr&#225;neo&#8221;: una forma de no pagar la solicitada. Ese recordatorio reactiv&#243; la red y fue el puntapi&#233; inicial para completar el mapa que nos llevar&#237;a hasta tener a Etchetcolatz en el banquillo de los acusados. Syra Vallalain de Franconetti, madre de tres desaparecidos e hist&#243;rica integrante de la comisi&#243;n Vesubio y Puente 12, quien desde hace a&#241;os junta todos los recortes que aparecen sobre el tema le avis&#243; a Cristina Comand&#233;:&lt;br class='autobr' /&gt;
&#8211;Fijate si a trav&#233;s del diario podemos contactar a quienes pusieron el recordatorio.&lt;br class='autobr' /&gt;
Ellas tampoco hab&#237;an podido localizar a ning&#250;n familiar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237; es que Cristina y Pipi volvieron a encontrarse. En ese encuentro ella le mostr&#243; el testimonio que dec&#237;a que Jos&#233; hab&#237;a sido trabajador del subte. Y nos dio el dato clave: hab&#237;a estado detenido en Puente 12.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El abogado del sindicato, y trabajador del subte, nuestro recordado y querido compa&#241;ero Cesar Palacio, era abogado laboralista, no penal, y ten&#237;a dudas sobre las posibilidades que hab&#237;a de que aceptaran como querellante a un sindicato que no exist&#237;a al momento del delito que investigaba la causa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero nos faltaba una pieza central en este rompecabezas. Y como no hay ninguna buena historia que no tenga su banda de sonido este encuentro sucedi&#243; en un recital. Tocaban Las Taradas en Niceto y Pipi se encontr&#243; con Adriana Duprez, abogada y compa&#241;era, quien despu&#233;s de escuchar, entre las canciones y esa locura linda de la m&#250;sica, la historia de Jos&#233; se sum&#243;:&lt;br class='autobr' /&gt;
&#8211;Yo hago la presentaci&#243;n. Yo los ayudo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237; Adriana &#8211;junto a otro abogado, Federico Paruolo&#8211; se puso a armar la estrategia que nos permitir&#237;a llegar al jueves 17 de septiembre de 2015.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ese mismo jueves pusimos la placa recordatoria en la estaci&#243;n Virreyes de la L&#237;nea E y, mientras Buenos Aires temblaba por un terremoto con epicentro en Chile, el sindicato se present&#243; como querellante en la causa, cumpliendo una de las tareas que el nuestro estatuto le adjudica a la Secretar&#237;a de DDHH: &#8220;impulsar el enjuiciamiento y castigo de las violaciones de derechos humanos, contribuyendo a la memoria colectiva de los trabajadores del Subte&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y el red creci&#243; tambi&#233;n hacia adentro: pronto conocimos a la familia de Jos&#233;, que por medio del sindicato supo que los restos hab&#237;an sido identificados, pudieron recuperarlos y darles sepultura. Tambi&#233;n fueron a ver la baldosa que los compa&#241;eros de la E hab&#237;an hecho en el cuarto de Tr&#225;fico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El &#250;ltimo 26 de octubre en que Jos&#233; estuvo en libertad fue el de 1975. Esa tarde River perdi&#243; en su propia cancha contra Boca por 2 a 1. Quiz&#225; Jos&#233;, enfuru&#241;ado, puso fuerte un disco de los Olimare&#241;os, su banda preferida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuarenta y tres a&#241;os despu&#233;s Pipi se levant&#243; temprano. Tom&#243; mate y toc&#243; con la arm&#243;nica &#8220;Vencedores vencidos&#8221; de los Redondos. Estaba ansioso, nervioso y contento. Esa tarde el Tribunal Oral en lo Criminal Federal n&#250;mero 6 dictaban sentencia. Los dos mayores responsables de la desaparici&#243;n de Jos&#233; &#8211;y otros 124 compa&#241;eros&#8211;, el ex jefe de Investigaciones de la Polic&#237;a de la Provincia de Buenos Aires, Miguel Osvaldo Etchecolatz y al ex jefe del &#193;rea Militar 112, Federico Antonio Minicucci, fueron condenados a cadena perpetua.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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