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	<title>Central de Trabajadores y Trabajadoras de la Argentina</title>
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		<title>Central de Trabajadores y Trabajadoras de la Argentina</title>
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		<title>Las cinco de Trelew</title>
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		<dc:creator>Luciana Bertoia</dc:creator>


		<dc:subject>Noticia 4 Bloque Grande Portada</dc:subject>

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&lt;p&gt;&#8220;Qu&#233; suerte: esta noche vamos a poder dormir&#8221;, pens&#243; Mar&#237;a Antonia Berger. Desde que los hab&#237;an trasladado a la base Almirante Zar, los marinos se las ingeniaban para no dejarlos descansar. O hac&#237;an sonar un silbato o los hac&#237;an estar de pie o, peor a&#250;n, los llevaban a interrogar durante largas horas. Pero la madrugada del 22 de agosto de 1972 pintaba mejor. Incluso se entusiasmaba pensando que quiz&#225;s en dos o tres d&#237;as los podr&#237;an mandar de vuelta al penal de Rawson, de donde se hab&#237;an (&#8230;)&lt;/p&gt;


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 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&#8220;Qu&#233; suerte: esta noche vamos a poder dormir&#8221;, pens&#243; Mar&#237;a Antonia Berger. Desde que los hab&#237;an trasladado a la base Almirante Zar, los marinos se las ingeniaban para no dejarlos descansar. O hac&#237;an sonar un silbato o los hac&#237;an estar de pie o, peor a&#250;n, los llevaban a interrogar durante largas horas. Pero la madrugada del 22 de agosto de 1972 pintaba mejor. Incluso se entusiasmaba pensando que quiz&#225;s en dos o tres d&#237;as los podr&#237;an mandar de vuelta al penal de Rawson, de donde se hab&#237;an fugado una semana antes. Era cuesti&#243;n de tiempo. Estaba ah&#237; el juez Jorge Quiroga, por quien no sent&#237;a demasiada simpat&#237;a porque integraba la C&#225;mara Federal en lo Penal &#8211;o el &#8220;Camar&#243;n&#8221;, como se conoc&#237;a entre la militancia al fuero &#8220;antisubversivo&#8221;&#8211;, pero podr&#237;a ser una se&#241;al de que las cosas iban a encauzarse.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando la noche ya estaba entrada, un ruido met&#225;lico la sorprendi&#243;. Era uno de los guardias que sacaba los candados.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8211;&#191;Qu&#233; hora es?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8211;Las tres y media &#8211;respondi&#243;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Les ordenaron a los catorce presos y a las cinco presas que estaban ah&#237; que salieran de las celdas y formaran una hilera. Cabezas gachas y ment&#243;n pegado al pecho. Primero pareci&#243; un verdugueo m&#225;s al que los ten&#237;an acostumbrados, particularmente cuando estaba el teniente Roberto Bravo, pero despu&#233;s empezaron las r&#225;fagas de ametralladoras PAM. Cuando la r&#225;faga se extingu&#237;a, se escuchaban los gritos y los gemidos de los compa&#241;eros.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En un primer momento, Mar&#237;a Antonia no sinti&#243; dolor. Solo algo que la quemaba. Pens&#243; que les hab&#237;an apuntado a las piernas. Estaba aturdida, pero r&#225;pidamente se dio cuenta de que no era as&#237;: los tiros hab&#237;an sido mortales. La vio tendida muerta a Ana Mar&#237;a Villarreal de Santucho, la &#8220;Sayo&#8221;, como la llamaban los militantes. Sinti&#243; que Mar&#237;a Ang&#233;lica Sabelli, la &#8220;Petisa&#8221;, la agarraba del brazo y le dec&#237;a que cre&#237;a que estaba herida. M&#225;s tiros, m&#225;s gemidos. La Petisa respiraba con mayor dificultad, casi roncaba, hasta que ya no la oy&#243; m&#225;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Empez&#243; a escuchar tiros aislados. Tiros de gracia. Un guardiac&#225;rcel entr&#243; a su celda. Con gesto meticuloso, le apunt&#243; a la cabeza. Sinti&#243; un estallido espantoso, como si fuera una bomba. Una bala le destruy&#243; el maxilar, pero no la mat&#243;. Ni siquiera la dej&#243; inconsciente. Afuera, los marinos murmuraban: &#8220;Bueno, ya saben. Nos intent&#243; sacar el arma&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ella escuchaba y se dirim&#237;a entre querer morir de una vez y vivir. Un enfermero se le acerc&#243; y le tom&#243; el pulso. &#8220;Est&#225; viva, pero se est&#225; desangrando&#8221;, grit&#243;. Mar&#237;a Antonia cerr&#243; m&#225;s los ojos. El teniente Bravo se par&#243; frente a ella. &#8220;Pero esta hija de puta no se muere, cu&#225;nto tarda en desangrarse&#8221;, se lamentaba el oficial rubi&#243;n que rondaba los treinta a&#241;os, como ella.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un pensamiento la atraves&#243;. Si ya estaba muerta, por lo menos iba a escribir los nombres de los asesinos. Pens&#243; en el capit&#225;n Luis Sosa &#8211;el que los hab&#237;a conducido a la base aeronaval&#8211; y en Bravo &#8211;el verdugo que estaba a cargo de su &#8220;cuidado&#8221; en ese lugar&#8211;. Con las fuerzas que le quedaban, moj&#243; el dedo en su propia sangre y escribi&#243; en la pared. LOMJE. Pap&#225;. Mam&#225;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los marinos advirtieron que estaba escribiendo. Fueron con un tarrito con agua y lo borraron. Ella insisti&#243;. LOMJE. Libres o muertos, jam&#225;s esclavos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;PRESAS POL&#205;TICAS&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Despu&#233;s de marzo de 1971 &#8211;cuando tuvieron lugar las protestas del Viborazo en C&#243;rdoba&#8211; empezaron a llegar las primeras presas pol&#237;ticas al Instituto de Seguridad y Resocializaci&#243;n Unidad 6 de Rawson. Era un penal enorme, ubicado a m&#225;s de 1.300 kil&#243;metros de Buenos Aires. Para febrero de 1972, la dictadura de Alejandro Agust&#237;n Lanusse decidi&#243; trasladar a todos los presos pol&#237;ticos a dos c&#225;rceles de m&#225;xima seguridad: Rawson y Chaco.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La c&#225;rcel de Rawson ten&#237;a ocho pabellones. Seis estaban destinados a presos pol&#237;ticos. En el pabell&#243;n 5 estaban ubicados los principales cuadros de las organizaciones armadas. En los pabellones 7 y 8 estaban las presas pol&#237;ticas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;LA PETISA.&lt;/strong&gt; Mar&#237;a Ang&#233;lica Sabelli fue una de las que poblaron las celdas de Rawson desde febrero de 1972, cuando cay&#243; presa. Ten&#237;a 23 a&#241;os, era estudiante de Ciencias Exactas y ya hab&#237;a comprobado la ferocidad del r&#233;gimen al ser sometida a interminables torturas. Ella ven&#237;a de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). En el Colegio Nacional de Buenos Aires, de donde hab&#237;a egresado en 1967, hab&#237;a conocido a Carlos Olmedo, fundador del grupo. A Olmedo lo mataron el 3 de noviembre de 1971 en C&#243;rdoba, en un operativo en el que tambi&#233;n las fuerzas de seguridad asesinaron al compa&#241;ero de Mar&#237;a Antonia, Agust&#237;n Villagra.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La Petisa hab&#237;a participado en el copamiento de Gar&#237;n. Era un personaje querido en la c&#225;rcel de Rawson, donde compart&#237;a con sus compa&#241;eras las charlas sobre pol&#237;tica, tejido y an&#233;cdotas familiares. Cada vez que le llegaba una carta de su mam&#225;, Mar&#237;a Ang&#233;lica Lema, o de su pap&#225;, Manfredo Sabelli, la le&#237;a en voz alta. Desde Rawson, ella les escrib&#237;a a sus padres y a su abuela. Les contaba cuando nevaba o les avisaba que estaban autorizadas las visitas de novios.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El 10 de julio de 1972, Mar&#237;a Ang&#233;lica no pudo disimular su emoci&#243;n cuando se comunic&#243; con su familia: el d&#237;a anterior hab&#237;a ido H&#233;ctor C&#225;mpora a visitarlas y les hab&#237;a transmitido el apoyo del general Juan Domingo Per&#243;n. Afuera del penal hubo un acto en el que son&#243; fuerte la marcha peronista. Algo similar le pas&#243; cuando les escribi&#243; el 4 de agosto de 1972: estaba esperando una publicaci&#243;n sobre el acto que el 28 de julio se hab&#237;a hecho en el estadio de Nueva Chicago. Estaba euf&#243;rica porque no solo hab&#237;an estado los militantes sino tambi&#233;n los laburantes de base.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si algo les ped&#237;a era que fueran a verla, que ese fuera el &#250;nico gasto que tuvieran que hacer por ella. Tambi&#233;n le reclamaba consejos a su mam&#225; sobre qu&#233; hacer con dos agujas mientras pensaba en c&#243;mo terminar un echarpe en el que busc&#243; descargar los nervios por lo que vendr&#237;a.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hab&#237;a que fugarse. Esa era la principal consigna que rondaba en la cabeza de quienes estaban presos en Rawson. Hab&#237;a que recuperar a esos hombres y mujeres para dar la lucha.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;LA GORDA.&lt;/strong&gt; Susana Lesgart hab&#237;a estado ocupada en los preparativos del escape. Mientras otras compa&#241;eras tej&#237;an pul&#243;veres negros de cuello alto, como usaban los penitenciarios, o cos&#237;an las boinas con apliques blancos, ella hab&#237;a estado dedicada a acondicionar el uniforme del Ej&#233;rcito que iba a usar su compa&#241;ero, Fernando Vaca Narvaja, para simular que era un teniente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como ella, Fernando era de C&#243;rdoba, y los dos militaban en Montoneros. Susana, o la &#8220;Gorda&#8221;, como la llamaban en el penal, ten&#237;a 22 a&#241;os y era maestra. Ven&#237;a de una familia de clase media del barrio General Paz, en la capital provincial. El padre ten&#237;a un negocio que se dedicaba a la venta de insumos m&#233;dicos. En la casa de los Lesgart hab&#237;a tiempo para la m&#250;sica. A Susana, a diferencia de sus hermanas y de su hermano, le gustaba tocar el arpa. Cuando lleg&#243; el tiempo de ir a la facultad, opt&#243; por cursar primero Arquitectura y luego Historia en la Universidad Nacional de C&#243;rdoba. All&#237; se integr&#243; a la Asociaci&#243;n de Estudios Sociales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En poco tiempo, los estudios fueron perdiendo relevancia en su vida. La militancia empez&#243; a ocuparlo todo. Estuvo dos veces en La Calera: primero, en el asalto al banco de 1969, y despu&#233;s, en la toma del a&#241;o siguiente. Tras ese episodio, hay quienes la recuerdan dando vueltas por las calles de C&#243;rdoba para evitar que alg&#250;n compa&#241;ero cayera detenido. Por ese compromiso, la organizaci&#243;n decidi&#243; enviarla a Tucum&#225;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En diciembre de 1971, cay&#243; detenida y la mandaron a la c&#225;rcel de Devoto. De ah&#237;, pas&#243; a Rawson. Ese 15 de agosto de 1972, ella ten&#237;a un rol importante: deb&#237;a colgar un pa&#241;uelo o un trapo en la ventana como se&#241;al de que la fuga estaba en marcha, pero algo sali&#243; mal. Un compa&#241;ero que estaba con los veh&#237;culos que deb&#237;an trasladarlos hasta el aeropuerto de Trelew malinterpret&#243; la se&#241;al.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;LA FUGA IMPERFECTA&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8211;Bajate &#8211;le orden&#243; Susana a uno de los remiseros que hab&#237;an llegado hasta la entrada del penal despu&#233;s de los llamados desesperados de Mariano Pujadas, al ver que los veh&#237;culos que deb&#237;an sacarlos de ah&#237; no estaban. Como pudieron, se acomodaron 19 presos pol&#237;ticos en los dos coches y se fueron. Cuando llegaron al aeropuerto, el avi&#243;n ya estaba despegando.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por tierra no pod&#237;an escapar. Era suicida &#8211;como habr&#237;a sido suicida escaparse a pie del penal de Rawson&#8211;. Eso estaba descartado. Ten&#237;an que atrincherarse en el edificio central del aeropuerto, pedir la presencia de un juez, de un m&#233;dico y de los medios de comunicaci&#243;n. Se iban a entregar pero quer&#237;an condiciones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mar&#237;a Antonia fue elegida vocera por las FAR; Pujadas por Montoneros, y Rub&#233;n Pedro Bonet por el ERP. Ellos deb&#237;an hablar con el juez Alejandro Godoy, con los periodistas y tambi&#233;n con Sosa, que los trataba como si fueran soldados.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8211;Calma, calma, que ac&#225; no hay ninguna necesidad de gritar &#8211;lo ataj&#243; Pujadas a Sosa, mientras vociferaba y trataba con desd&#233;n a Mar&#237;a Antonia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los militantes ped&#237;an volver a Rawson, incluso se ofrec&#237;an como mediadores si el penal todav&#237;a estaba tomado. El juez estaba de acuerdo. Los medios llegaron y se improvis&#243; una conferencia de prensa en la que no faltaron curiosos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8211;Nosotros no hemos elegido la violencia por la violencia misma, pero vemos que es el &#250;nico camino que nos queda. En ese sentido, somos pacifistas, pero como dec&#237;an los compa&#241;eros, en la medida en que no nos dejan elegir el camino, debemos optar por la violencia &#8211;explic&#243; Mar&#237;a Antonia, envuelta en su gamul&#225;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los combatientes depusieron las armas. Fueron saliendo del aeropuerto y se formaron antes de subir a un micro. A Susana el viento le agitaba el pelo casta&#241;o pero ni aun la posibilidad de volver a la c&#225;rcel le sacaba la sonrisa. Sonre&#237;a y miraba desafiante a los marinos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En ese momento, Sosa les notific&#243; que la dictadura de Lanusse hab&#237;a decretado la emergencia en la zona. El juez Godoy se disculp&#243; diciendo que toda la situaci&#243;n se le escapaba de las manos y que el control ahora lo ten&#237;a el V Cuerpo de Ej&#233;rcito, con asiento en Bah&#237;a Blanca. Sosa se sal&#237;a con la suya: los militantes no volv&#237;an a Rawson, sino que iban a la base aeronaval Almirante Zar de Trelew.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;LA BASE FINAL&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por radio escucharon que el avi&#243;n hab&#237;a aterrizado en Puerto Montt. La felicidad les invadi&#243; el cuerpo mientras se acercaban hasta la base, adonde llegaron en la madrugada del 16 de agosto de 1972.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El trato de la Marina fue especialmente vejatorio con las cinco mujeres que fueron alojadas en la dependencia militar. Les revisaron cada pliegue de la piel, como si Mar&#237;a Antonia, la Petisa, la Sayo, la Gorda o Clarisa Lea Place pudieran esconder armas dentro de su propia fisonom&#237;a.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A las mujeres las sometieron a tres interrogatorios. En algunos participaron hombres de civil, a quienes los militantes identificaban como parte de los servicios o integrantes de Coordinaci&#243;n Federal.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;LA SAYO.&lt;/strong&gt; &#8220;&#191;C&#243;mo es que su marido se fue y usted no? &#191;Qu&#233; pasa: su marido la ha dejado?&#8221;, interrogaban a una mujer menuda de 36 a&#241;os que estaba detenida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La prisionera era Ana Villarreal, conocida en la militancia como &#8220;Sayo&#8221;, por sus rasgos orientales. Era una mujer t&#237;mida, de pocas palabras y apariencia sencilla. Era la esposa de Mario Roberto Santucho y la madre de sus tres hijas, pero era tambi&#233;n un cuadro duro del PRT-ERP. La Sayo era de Salta, pero hab&#237;a estudiado Arte en la Universidad de Tucum&#225;n. Ah&#237; conoci&#243; a &#8220;Robi&#8221; y se casaron por civil en 1961.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No era la primera vez que la Sayo estaba detenida: hab&#237;a ca&#237;do presa en una entrega de alimentos en una barriada pobre. En ese operativo, la balearon en una rodilla y la mandaron a la c&#225;rcel del Buen Pastor, de donde logr&#243; escaparse. Despu&#233;s, volvieron a detenerla en un &#243;mnibus en Tucum&#225;n y, antes de llegar a Rawson, estuvo en el buque Granaderos y en la c&#225;rcel de Devoto. En el sur volvi&#243; a encontrarse con su marido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sus hijas la vieron por &#250;ltima vez en julio de 1972 en Rawson. El clima se notaba distendido en el penal. Las chicas pudieron hacer manualidades con la madre y caminar por los pasillos de la c&#225;rcel. Marcela, la hija del medio, ten&#237;a solo nueve a&#241;os entonces. &#8220;Mis padres eran de dar el abrigo, de quedarse sin abrigo, de decirnos que comparti&#233;ramos los juguetes y que estudi&#225;ramos. Ellos militaban pero tambi&#233;n nos quer&#237;an criar como el Hombre Nuevo&#8221;, recuerda Marcela.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;CLARISA.&lt;/strong&gt; M&#225;s all&#225; de los interrogatorios, lo peor para los presos era convivir con Bravo, el verdadero verdugo. Un d&#237;a, pesc&#243; charlando a la Petisa y a Clarisa, uno de los principales cuadros femeninos del PRT y fundadora del ERP.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Clarisa era tucumana. Ten&#237;a 23 a&#241;os y un car&#225;cter duro. Hab&#237;a estudiado Derecho en Tucum&#225;n y vivido en una pensi&#243;n con N&#233;lida &#8220;Pola&#8221; Augier. No ten&#237;an mucho, y lo poco que ten&#237;an lo usaban para comprar fibrones para hacer carteles o pintadas. A las cuatro de la ma&#241;ana, las dos muchachas se levantaban para estudiar marxismo. Como parte de su formaci&#243;n militante, vieron juntas La batalla de Argel. Las acompa&#241;aba el mism&#237;simo Robi Santucho, con quien Clarisa mantuvo una relaci&#243;n sentimental por alg&#250;n tiempo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Era menuda y le costaba llevar mucho peso, pero, a fuerza de voluntad, se las ingeniaba para moverse en el monte tucumano. Hab&#237;a intentado fugarse de la c&#225;rcel del Buen Pastor tiempo antes, pero el escape fracas&#243;. Clarisa termin&#243; herida en el brazo con una bala que se le escap&#243; a uno de los compa&#241;eros que hab&#237;a ido a liberarla. Despu&#233;s la trasladaron a Rawson y, tras la fuga del 15 de agosto, estaba en la base Almirante Zar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ah&#237;, Bravo les orden&#243; a las militantes que se pusieran cuerpo a tierra. Como no accedieron, llam&#243; a un suboficial para que se los ordenara a punta de ametralladora. A los cinco minutos volvi&#243; y orden&#243; que se dieran vuelta. Tampoco hicieron caso. El suboficial tom&#243; bruscamente a Clarisa por la cintura y ella hizo un gesto de resistirse. Entonces, Bravo martill&#243; la pistola y la apoy&#243; sobre la cabeza.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8211;Vas a morir, hija de puta &#8211;le espet&#243; el teniente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8211;No me mates &#8211;le pidi&#243; la muchacha.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La Sayo, la Gorda, la Petisa y Clarisa fueron asesinadas en la madrugada del 22 de agosto de 1972. Las noticias del fusilamiento de los 19 presos pol&#237;ticos en Trelew caus&#243; conmoci&#243;n en Rawson. Las presas, que segu&#237;an aisladas despu&#233;s del plan de fuga, le escribieron a la mam&#225; de la Petisa una carta que ella atesor&#243; hasta su muerte. &#8220;Sabemos el dolor terrible que debe experimentar, nosotros hemos perdido una compa&#241;era, una amiga de la cual hemos aprendido muchas cosas, sobre todo que antes que uno mismo est&#225; la patria y la lucha por la justicia&#8221;, la consolaron.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;SOBREVIVIENTES Y TESTIGOS&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;Vos tambi&#233;n ac&#225;, flaca&#8221;, la salud&#243; Alberto Camps cuando vio que la entraban en una camilla a la enfermer&#237;a. Mar&#237;a Antonia estaba casi asfixiada con la sangre que brotaba de su boca destruida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8211;Agua &#8211;le pidi&#243; a un enfermero, que se apiad&#243; y con un algod&#243;n le moj&#243; los labios.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con el pul&#243;ver ensangrentado, esper&#243; a que llegaran los m&#233;dicos desde la Base Naval de Puerto Belgrano para operarla. Se despert&#243; reci&#233;n en el avi&#243;n que la llevaba hacia Bah&#237;a Blanca, donde ya estaban sus compa&#241;eros Ricardo &#8220;Turco&#8221; Haidar y Camps.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Haidar fue el &#250;ltimo en ser intervenido. Era el que estaba en mejores condiciones. Cuando Camps se despert&#243;, &#233;l fue el encargado de contarle la magnitud de la masacre.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8211;&#191;Cu&#225;ntos se salvaron? &#8211;pregunt&#243; el militante de las FAR.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8211;Nosotros tres &#8211;respondi&#243; su compa&#241;ero de Montoneros.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8211;&#191;Qui&#233;n es el tercero?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8211;Mar&#237;a Antonia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la noche del 24 de mayo de 1973, todo era algarab&#237;a en el penal de Villa Devoto. Faltaban pocas horas para que asumiera el T&#237;o C&#225;mpora. Las elecciones &#8211;ese sue&#241;o lejano&#8211; se hab&#237;an concretado y lo que se escrib&#237;a en las paredes se estaba volviendo verdad: C&#225;mpora al gobierno, Per&#243;n al poder.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En una celda de la c&#225;rcel, donde solo entraban dos cuchetas, se acomodaron los tres sobrevivientes de la masacre y el periodista Francisco &#8220;Paco&#8221; Urondo. Cerca de las nueve de la noche, Paco prendi&#243; el grabador y ellos hablaron. Hablaron hasta pasadas las cuatro de la madrugada. La entrevista se public&#243; en agosto de ese a&#241;o bajo el t&#237;tulo de La patria fusilada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8211;A veces alguien se me acerca y dice: &#8220;&#191;Me pod&#233;s contar, si a vos no te molesta?&#8221;. Para nosotros, relatar lo de Trelew es una obligaci&#243;n. Para con nuestro pueblo, por todos los compa&#241;eros que murieron all&#237; &#8211;le dijo Camps a Urondo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8211;Si algo tenemos que hacer, si para algo sobrevivimos nosotros, es para transmitir todo eso que los otros, por haber muerto, no pueden &#8211;complet&#243; Haidar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;REPRESALIAS&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si para la militancia la masacre de Trelew fue un impulso para redoblar el compromiso, para las fuerzas represivas fue un punto de partida de lo que ser&#237;a el exterminio. Las familias de las mujeres asesinadas en Trelew fueron un blanco de la represi&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Seis meses despu&#233;s del asesinato de la Sayo, las tres ni&#241;as Santucho fueron enviadas a Cuba. Robi pensaba que iban a estar m&#225;s tranquilas para estudiar, pero ellas pidieron volver tiempo despu&#233;s. En 1975, en un af&#225;n de usarlas como rehenes, fueron secuestradas y llevadas a distintos campos de concentraci&#243;n. Finalmente, pudieron volver a Cuba. Entre otros, perdieron a su t&#237;a Manuela Santucho, que era como una segunda madre para las chicas, y a su padre, en julio de 1976.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para el segundo aniversario de la matanza, el padre de Mar&#237;a Antonia denunci&#243; que sufri&#243; unos operativos inusitados en su casa y en la de su madre en Turdera, en el sur del Gran Buenos Aires. En marzo de 1977, la Brigada de Investigaciones de Lan&#250;s condujo un operativo brutal en la vivienda donde resid&#237;a el m&#233;dico de 66 a&#241;os. Lo asesinaron y lo enterraron como NN en el cementerio de Lomas de Zamora.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al padre de Clarisa, Arturo Lea Place, lo mataron en diciembre de 1975. Los tres hermanos de la Gorda est&#225;n desaparecidos: Mar&#237;a Amelia, Adriana y Rogelio Lesgart. Los padres de la Petisa Sabelli iniciaron una demanda civil contra el Estado por el asesinato de su hija. Tuvieron que exiliarse. Se radicaron en Italia. Mar&#237;a Ang&#233;lica, la madre, se suicid&#243; en 1977. El padre, Manfredo, enferm&#243; y muri&#243; al a&#241;o siguiente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;MAR&#205;A ANTONIA&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Meses antes del golpe de Estado de 1976, Mar&#237;a Antonia Berger era responsable de la zona oeste de Montoneros. Cristina Pfl&#252;ger &#8211;militante y trabajadora del hospital Posadas&#8211; todav&#237;a recuerda con emoci&#243;n cuando la vio en una actividad que estaban organizando con la Juventud Peronista en Mor&#243;n en julio de 1975. Cristina estaba embarazada de Ernesto, su primer hijo, y la panza le imped&#237;a movilizarse con facilidad. Por eso, Mar&#237;a Antonia las subi&#243; a ella y a otra compa&#241;era embarazada al auto y las alcanz&#243;. En esos meses, Mar&#237;a Antonia sol&#237;a manejar el Fiat 600 que el padre le hab&#237;a regalado a Silvia Tolchinsky, otra militante de la zona.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La salida del pa&#237;s de Mar&#237;a Antonia fue dif&#237;cil, cuentan sus compa&#241;eros de Montoneros. Algunos creen recordar que cruz&#243; en un bote, escapando de los grupos de tareas. En el exilio, integr&#243; el Consejo Superior Montonero como secretaria adjunta de la rama femenina. Era frecuente verla con Adriana Lesgart, la hermana de la Gorda, hablando con partidos pol&#237;ticos o con organizaciones de derechos humanos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En 1978, estuvo en Par&#237;s cuando se discut&#237;a el boicot al Mundial de f&#250;tbol en la Argentina. En enero de 1979, estuvo en M&#233;xico cuando se hizo la Tercera Conferencia del Episcopado Latinoamericano en Puebla. Hacia all&#237; hab&#237;an viajado referentes de los organismos de derechos humanos. Angela &#8220;Lita&#8221; Paol&#237;n de Boitano, madre de dos detenidos-desaparecidos e integrante de Familiares, la conoci&#243; en ese momento. Mar&#237;a Antonia estuvo entre quienes le dijeron a Lita que no iba a poder volver a la Argentina porque estaba marcada: hab&#237;a viajado con un joven militante que, en realidad, estaba secuestrado por la Marina.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mar&#237;a Antonia estaba preocupada por la situaci&#243;n de Familiares. Cuando volvieron al pa&#237;s como parte de la Contraofensiva, le pidi&#243; a otra compa&#241;era, Diana Schatz, que fuera a avisarles que hab&#237;an estado infiltrados y que se cuidaran. Graciela Lois se vio varias veces con Diana, a quien conoc&#237;a como &#8220;Anita&#8221;. La &#250;ltima vez que la cruz&#243; fue en la fila en Avenida de Mayo para denunciar ante la Comisi&#243;n Interamericana de Derechos Humanos. Despu&#233;s de eso, la secuestraron y la asesinaron.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El 16 de octubre de 1979, se llevaron a Mar&#237;a Antonia de la zona de Tapiales, La Matanza. Por dichos de sus captores, Tolchinsky supo que su antigua responsable estuvo cautiva en Campo de Mayo. Seg&#250;n pudo reconstruir, Mar&#237;a Antonia habr&#237;a compartido la casa con su hermano, Daniel Tolchinsky, y con su cu&#241;ada, Ana Wiesen&#8211;que, en 1972, hab&#237;a sido parte del apoyo externo a la fuga de Trelew y parti&#243; en el avi&#243;n que Mar&#237;a Antonia no lleg&#243; a abordar&#8211;. A los dos los secuestraron entre el 19 y el 20 de octubre de 1979.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Poco se sabe del destino final de Mar&#237;a Antonia &#8211;uno de los bronces de la militancia montonera&#8211;. Probablemente haya estado al tanto de que Camps hab&#237;a ca&#237;do en 1977 en una casita de Lomas de Zamora, que compart&#237;a con su compa&#241;era y con sus dos hijitos. El Turco Haidar logr&#243; esquivar a sus verdugos hasta diciembre de 1982, cuando fue secuestrado, llevado a la ESMA y desaparecido. La dictadura termin&#243;, as&#237;, con el reguero de muerte que iniciaron los fusiladores de Trelew.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ilustraci&#243;n: Andrea Toledo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Publicada originalmente en: &lt;a href=&#034;https://carasycaretas.org.ar/2022/08/07/las-cinco-de-trelew/?amp=1&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://carasycaretas.org.ar/2022/08/07/las-cinco-de-trelew/?amp=1&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>Reabren la investigaci&#243;n a directivos de Acindar por cr&#237;menes de lesa humanidad</title>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Luciana Bertoia</dc:creator>


		<dc:subject>Noticia 4 Bloque Grande Portada</dc:subject>

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&lt;p&gt;La C&#225;mara Federal de Casaci&#243;n orden&#243; volver a investigar la responsabilidad de dos exdirectivos en el operativo de marzo de 1975 que dej&#243; un centenar de v&#237;ctimas. Un caso emblem&#225;tico de responsabilidad empresarial. &lt;br class='autobr' /&gt; La represi&#243;n toc&#243; el cord&#243;n del Paran&#225; un a&#241;o antes del golpe de Estado. Las fuerzas armadas y de seguridad coparon el 20 de marzo de 1975 Villa Constituci&#243;n, donde ten&#237;a sede Acindar &#8211;la empresa sider&#250;rgica cuyo directorio presid&#237;a Jos&#233; Mart&#237;nez de Hoz, que despu&#233;s ser&#237;a el (&#8230;)&lt;/p&gt;


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 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;La C&#225;mara Federal de Casaci&#243;n orden&#243; volver a investigar la responsabilidad de dos exdirectivos en el operativo de marzo de 1975 que dej&#243; un centenar de v&#237;ctimas. Un caso emblem&#225;tico de responsabilidad empresarial.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;La represi&#243;n toc&#243; el cord&#243;n del Paran&#225; un a&#241;o antes del golpe de Estado. Las fuerzas armadas y de seguridad coparon el 20 de marzo de 1975 Villa Constituci&#243;n, donde ten&#237;a sede Acindar &#8211;la empresa sider&#250;rgica cuyo directorio presid&#237;a Jos&#233; Mart&#237;nez de Hoz, que despu&#233;s ser&#237;a el ministro de Econom&#237;a de la dictadura&#8211; y donde el sindicalismo combativo ven&#237;a creciendo desde 1973. Las v&#237;ctimas superaron el centenar. Durante 45 a&#241;os, la impunidad de los directivos de Acindar pareci&#243; de acero. En 2020, un juez de Rosario proces&#243; a dos de ellos, pero, al tiempo, la C&#225;mara Federal de esa ciudad desvincul&#243; a uno y alivi&#243; la situaci&#243;n del otro. Sin embargo, la C&#225;mara Federal de Casaci&#243;n Penal acaba de revocar esa decisi&#243;n y volvi&#243; a poner a los dos exdirectivos &#8211;Roberto Jos&#233; Pellegrini y Ricardo Torralvo&#8211; en carrera para ser juzgados en un caso emblem&#225;tico de la responsabilidad empresarial en cr&#237;menes de lesa humanidad en la Argentina.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A Juan Actis lo detuvieron el 20 de marzo de 1975. Estaba en casa de su hermana porque estaba enfermo. Los &#250;nicos que sab&#237;an d&#243;nde se estaba quedando eran los jefes de la empresa porque &#233;l les hab&#237;a informado. Concretamente se lo hab&#237;a hecho saber al &#225;rea de Personal, que estaba en manos de Pellegrini. De all&#237; debe haber salido el dato que deriv&#243; en su secuestro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A Pellegrini lo proces&#243; el juez Marcelo Bailaque en marzo de 2020, cuando se cumpl&#237;an los 45 a&#241;os de la represi&#243;n en Villa Constituci&#243;n. En julio del a&#241;o pasado, la C&#225;mara Federal de Rosario confirm&#243; su responsabilidad en los secuestros, pero lo desresponsabiliz&#243; por ocho asesinatos de personas que trabajaban en Acindar o estaban vinculadas a la actividad de la empresa que se fund&#243; en 1942. Pellegrini no fue el &#250;nico favorecido por los camaristas rosarinos. A Torralvo a&#250;n le fue mejor porque le dictaron una falta de m&#233;rito.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Torralvo era otro de los directivos de Acindar. Algunos testimonios lo ubican como jefe de Contadur&#237;a y otros lo mencionan como integrante del &#225;rea de Personal. Esa indeterminaci&#243;n le jug&#243; a favor cuando la C&#225;mara de Rosario evalu&#243; su situaci&#243;n. Hay un dato adicional que lo termin&#243; beneficiando: la justicia no tiene su legajo porque se quem&#243; en el incendio de Iron Mountain.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, la Sala IV de la C&#225;mara Federal de Casaci&#243;n Penal no valid&#243; el criterio del tribunal de apelaciones de Rosario y dijo que hab&#237;a mirado las pruebas de manera descontextualizada como sostuvieron las querellas de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y la Secretar&#237;a de Derechos Humanos de la Naci&#243;n (SDHN) en conjunto con el Ministerio P&#250;blico Fiscal. En esa l&#237;nea, Casaci&#243;n revoc&#243; las faltas de m&#233;rito con las que hab&#237;an beneficiado a Pellegrini &#8211;en el caso de los homicidios&#8211; y de Torralvo y orden&#243; que se vuelva a dictar un nuevo fallo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;En las causas en que se juzgan delitos de lesa humanidad no puede prescindirse del an&#225;lisis del contexto en el que se desarrollaron los hechos ni del car&#225;cter clandestino de las operaciones&#8221;, escribi&#243; el camarista Mariano Borinsky que lider&#243; el acuerdo de la Sala IV. Su colega Gustavo Hornos exhort&#243; a que se dicte un nuevo fallo y que se lo haga con celeridad por tratarse de hechos sucedidos hace ya casi cinco d&#233;cadas. Javier Carbajo adhiri&#243; a lo que dijeron sus dos compa&#241;eros de la Sala.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;Es una resoluci&#243;n muy importante en cuanto permite responsabilizar a los part&#237;cipes civiles por los delitos m&#225;s graves&#8221;, evalu&#243; Adolfo Villatte, titular de la Unidad Fiscal de Derechos Humanos de Rosario, en comunicaci&#243;n con este diario.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#034;Es una decisi&#243;n particularmente relevante en un contexto judicial actual de grandes obst&#225;culos para el tema de responsabilidad empresarial&#034;, le dijo a P&#225;gina/12 Victoria Basualdo, coordinadora de la Unidad especial de investigaci&#243;n sobre delitos de lesa humanidad cometidos con motivaci&#243;n econ&#243;mica en la SDHN e investigadora del Conicet y del &#193;rea de Econom&#237;a y Tecnolog&#237;a de Flacso.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;Tanto respecto de Pellegrini como de Torralvo, Casaci&#243;n retoma fuertemente no s&#243;lo las afirmaciones emp&#237;ricas y probatorias espec&#237;ficas respecto de estos imputados sino que tambi&#233;n brinda criterios para la imputaci&#243;n y para mirar estas cuestiones: que el contexto es decisivo y que hay que integrar las pruebas. Estas mismas cuestiones estuvieron en el centro de la discusi&#243;n sobre el sobreseimiento reciente de Juan Ronaldo Tasselkraut en la causa Mercedes-Benz, y por lo tanto este pronunciamiento de Casaci&#243;n refuerza criterios fundamentales respecto de c&#243;mo pensar las responsabilidades empresariales en estas causas&#8221;, a&#241;adi&#243; Basualdo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los civiles de Acindar&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sol Hourcade, coordinadora del &#225;rea de Memoria, Verdad y Justicia del CELS, considera que la Sala IV fue receptiva de lo que hab&#237;an planteado sobre Torralvo. &#8220;Hab&#237;amos cuestionado c&#243;mo la C&#225;mara de Rosario lo desvincul&#243; pese a que era uno de los jer&#225;rquicos de Acindar que estaba m&#225;s compenetrado con la represi&#243;n. Tambi&#233;n dijimos que hay est&#225;ndares internacionales que cumplir en estas investigaciones y que la prueba que se colect&#243; durante la instrucci&#243;n era suficiente para sostener el procesamiento&#8221;, le explic&#243; la abogada a P&#225;gina/12.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el fallo de Casaci&#243;n, qued&#243; en claro que hay elementos para sostener que los ejecutivos jugaron un rol a la hora de permitir la instalaci&#243;n de un centro clandestino y en brindar alojamiento a las fuerzas que participaron en la represi&#243;n. Les aportaron, adem&#225;s, veh&#237;culos e incluso les pagaron sobresueldos, les franquearon el ingreso para secuestrar gente dentro de la sider&#250;rgica, les dieron informaci&#243;n y hasta confeccionaron un listado de potenciales blancos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como parte de la represi&#243;n en Villa Constituci&#243;n, 21 personas fueron asesinadas, nueve desaparecidas y 66 fueron secuestradas, seg&#250;n inform&#243; la SDHN. La represi&#243;n en Villa Constituci&#243;n se denunci&#243; muy tempranamente. La Comisi&#243;n Nacional sobre la Desaparici&#243;n de Personas (Conadep) recogi&#243; informaci&#243;n en el lugar, pero la investigaci&#243;n de un caso emblem&#225;tico de la responsabilidad empresarial sufri&#243; un sinf&#237;n de demoras. Como correlato de esa dilaci&#243;n, otros dos civiles quedaron fuera del juicio como Pedro Aznarez y Juan Thibaud.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La urgencia de las v&#237;ctimas&lt;br class='autobr' /&gt;
En marzo pasado, el juez Bailaque elev&#243; a juicio a 25 procesados por la represi&#243;n en Villa Constituci&#243;n &#8211;entre ellos, Pellegrini estaba por algunos casos y no era de la partida Torralvo. El 22 de abril pasado, se se&#241;aliz&#243; la planta de Acindar como sitio de memoria. A las horas se integr&#243; el tribunal que deber&#225; juzgar la represi&#243;n en Villa Constituci&#243;n y, al mes, Casaci&#243;n volvi&#243; a poner en carrera para ser enjuiciados a los dos ejecutivos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;Las se&#241;alizaciones permiten mostrar la urgencia de las v&#237;ctimas. Es auspicioso que el Poder Judicial escuche el reclamo de las v&#237;ctimas ante la necesidad de que por fin se vea la prueba acumulada y se haga justicia&#8221;, comenta Basualdo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, la justicia no lleg&#243; a tiempo para Victorio Paul&#243;n, militante de la Lista Marr&#243;n en los &#8216;70, secretario de Derechos Humanos de la CTA e integrante de la comisi&#243;n directiva del CELS, que fue uno de los principales impulsores de la investigaci&#243;n sobre la represi&#243;n en Villa Constituci&#243;n. Paul&#243;n, que dec&#237;a que el caso Acindar era el m&#225;s acabado ejemplo de la responsabilidad empresarial con la dictadura, falleci&#243; el 5 de mayo pasado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Publicada originalmente en: &lt;a href=&#034;https://www.pagina12.com.ar/424339-reabren-la-investigacion-a-directivos-de-acindar-por-crimene&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://www.pagina12.com.ar/424339-reabren-la-investigacion-a-directivos-de-acindar-por-crimene&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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