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	<title>Central de Trabajadores y Trabajadoras de la Argentina</title>
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		<title>Central de Trabajadores y Trabajadoras de la Argentina</title>
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		<title>Danza con lobos</title>
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&lt;p&gt;Fuente: P&#225;gina 12, 12 de febrero de 2014, pp 10. Por Mario Toer * &lt;br class='autobr' /&gt;
No recuerdo ahora si lo dijo Marx, Mao, Lacan o Jauretche. En cualquier caso, vale: con la realidad se pueden hacer muchas cosas, pero lo menos conveniente es pelearse con ella. Por eso, cuando el tiempo es tormentoso, no hay que olvidarse de armar el cuadro de situaci&#243;n: de d&#243;nde venimos. Por qu&#233; lo nuestro no pod&#237;a ser sino un aprendizaje cotidiano. Sin organizaci&#243;n, sin una gu&#237;a conceptual acendrada. Algo as&#237; como una (&#8230;)&lt;/p&gt;


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 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Fuente: P&#225;gina 12, 12 de febrero de 2014, pp 10.&lt;br class='autobr' /&gt;
Por Mario Toer *&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No recuerdo ahora si lo dijo Marx, Mao, Lacan o Jauretche. En cualquier caso, vale: con la realidad se pueden hacer muchas cosas, pero lo menos conveniente es pelearse con ella. Por eso, cuando el tiempo es tormentoso, no hay que olvidarse de armar el cuadro de situaci&#243;n: de d&#243;nde venimos. Por qu&#233; lo nuestro no pod&#237;a ser sino un aprendizaje cotidiano. Sin organizaci&#243;n, sin una gu&#237;a conceptual acendrada. Algo as&#237; como una nebulosa que se fue haciendo consistente. Pero que a&#250;n es muy joven, en un cielo que tambi&#233;n es nuevo. Fuimos saliendo del desastre neoliberal, &#8220;el infierno&#8221;, con muy poco m&#225;s que las ganas. A pesar de valiosos y perseverantes puntales de la primera hora, c&#243;mo no iban a ser tentativos y a veces deslucidos los resultados de los castings para vicepresidente, jefes de Gabinete, ministros de Econom&#237;a y otros tantos con menor brillo. Como el que comunic&#243; la 125 y ahora es diputado por la lista de Carri&#243;. Se aprende, y hoy encontramos m&#225;s gente capaz y comprometida en puestos claves. Y, por eso, hacia all&#237; apuntan con las armas m&#225;s pesadas de la artiller&#237;a medi&#225;tica.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Tiempo de turbulencias. No ser&#225; la primera vez ni la &#250;ltima. Es lo que puede esperarse cuando se mantiene el rumbo sobre las cimas del privilegio. Se suele hacer la comparaci&#243;n con lo ocurrido en torno de la 125. Quieren cercenar los recursos y estrechar las opciones. Suponen que en un futuro podr&#225;n completar la faena. Quieren que se lleven a cabo tareas malmiradas para que despu&#233;s ellos completen la cirug&#237;a, si es anticipadamente, mejor. Pero no les vamos a dar el gusto. Porque, arriba, lo acaba de reiterar la Presidenta, no se van a barrer los principios debajo del sill&#243;n presidencial. Y, por abajo, somos muchos m&#225;s que en 2008. Y con bastante m&#225;s experiencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Adem&#225;s, hay una particular circunstancia que pone distancia entre el actual retaceo de recursos con lo ocurrido con la 125. Entonces consiguieron crear el mito emblem&#225;tico de que era &#8220;el campo&#8221; el que se levantaba ante el atropello. Con sus omb&#250;es, &#241;and&#250;es y hasta fotos de vacunos en poses henchidas de dignidad. &#191;Y hoy? &#191;Qui&#233;nes son? &#191;Qu&#233; pueden mostrar? &#191;Los huecos de las casas donde encanutaron las divisas? &#191;Las g&#243;ndolas con precios flamantes? &#191;Los gigantescos preservativos repletos de soja que estropean el paisaje? Con aquello de &#8220;el campo&#8221; pod&#237;an pretender cierta nobleza tel&#250;rica. &#191;Pero ahora? &#191;Qu&#233; son? &#191;Los guardianes de las cuevas? No cualquier &#8220;arbolito&#8221; es un omb&#250;. Todo suena y aparece demasiado mezquino. El mito que les cuadra ahora es el de la avaricia, y no lo pueden disimular. El avaro. Tantas veces representado como el summum de la desverg&#252;enza. Si hasta puede que no salgan a cacerolear por temor a dejar desguarnecidos los escondites en los que ocultan los d&#243;lares.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El dispositivo puesto en movimiento ya no luce como un vergel. Ahora aparecen como monstruitos peludos, alima&#241;as saliendo de aquellas cuevas, mostrando los dientes y blandiendo la maquinita de remarcar precios. Han perdido el camuflaje. Consiguieron los verdes y perdieron el verdor.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y esto favorece notoriamente la movilizaci&#243;n que ya se ha iniciado. Las exhortaciones de ir al territorio se est&#225;n cumpliendo. Y se suman m&#225;s, como en el boicot a los s&#250;per. Ya no parece que los precios los suben desde la Casa Rosada. &#161;Les estamos quitando, despu&#233;s de mucho tiempo, la bandera de la lucha contra la inflaci&#243;n! Seguimos aprendiendo. Y ahora tambi&#233;n sabemos que tenemos que a&#241;adirle el control del comercio exterior.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La disputa se hace intensa. Como en 2008. Entonces emergieron nuevas alineaciones, se constituy&#243; Carta Abierta y tomaron forma las organizaciones juveniles. Con este sustento el crecimiento puede ser exponencial. Y tambi&#233;n se puede enriquecer la creatividad. No estar&#237;a mal que se despliegue la iron&#237;a, el humor. Para que algunos no vuelvan m&#225;s del rid&#237;culo. Son varios los que la hacen f&#225;cil. La dejan picando. Es otra flor que tiene que renacer.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hay dos tipos de rivales. Los que no tienen ning&#250;n perd&#243;n. Y los que defienden otras l&#243;gicas, aquellos que tienen otra perspectiva. Entre los primeros se incluyen algunos migrantes con inmensa arrogancia. Petulantes de pacotilla que esparcen su resentimiento. Y los consabidos representantes del orden establecido que cumplen su papel sin pedir ni dar tregua. Con ellos, lo que corresponde. Con los segundos hay que debatir. Sean centristas empedernidos, v&#237;ctimas de las cadenas del des&#225;nimo o izquierdistas con mucha imaginaci&#243;n e incluso, a veces, con argumentos. O simplemente part&#237;cipes de otras tradiciones. Y muy bueno ser&#237;a que hici&#233;ramos resaltar la diferencia. Hay todav&#237;a sectores que no se merecen ser apoyatura del antipueblo y debemos buscarles un lugar a nuestro lado. Hay ocasiones para desplegar la pertenencia y ocasiones para encontrar el equilibrio que permite compartir.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La Presidenta aludi&#243; a los sindicatos. O mejor dicho, a la diversidad entre los sindicalistas. Y por cierto aqu&#237; residen algunas de las tareas pendientes. Una buena parte de nosotros pertenecemos a sindicatos. No nos contentemos con figurar en las planillas. Tenemos que fortalecerlos buscando trascender el mero reclamo salarial. Tenemos que defender los salarios pero, ahora, con m&#225;s razones que nunca, tenemos que poner en evidencia a la maquinaria de remarcar. Ning&#250;n sindicato conseguir&#225; aumentos duraderos si no nos ponemos a la cabeza de la lucha contra la inflaci&#243;n. No hay bie-nestar posible para los trabajadores sin que este proyecto pol&#237;tico alcance sus objetivos. Hay quienes se han jactado de que pueden &#8220;parar al pa&#237;s&#8221;. Nosotros tambi&#233;n podemos pararlo, pero hemos elegido hacerlo andar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No hace mucho tuve la oportunidad de visitar China. El asombro sorprende en los m&#225;s diversos escenarios. Pero hay algo que me lleg&#243; profundamente. La presencia de la danza. En parques, plazas y peatonales comerciales, centenares de danzantes fluyendo armoniosamente sus cuerpos en algo que puede suponerse como una fusi&#243;n deliberada con los elementos del Tai Chi. Rememor&#233; una sentencia presente en las lecturas sobre la historia de China de algunas d&#233;cadas atr&#225;s: &#8220;Cuando el enemigo avanza retrocedemos, cuando el enemigo acampa lo hostigamos, cuando no quiere pelear lo atacamos y cuando huye lo perseguimos&#8221; (esta vez tengo presente quien lo dec&#237;a). Y me percat&#233; de que all&#237; tambi&#233;n se encontraba presente una danza. En sus formas m&#225;s duras, si se quiere. Esta evocaci&#243;n, con todas sus distancias, me lleva a concluir que un paso atr&#225;s no es necesariamente una retirada. Es un momento de la danza. Que as&#237; lo tenemos que vivir. Sabiendo que retornamos con todos y con todo. Muchas veces antes de lo que nosotros mismos imaginamos. Aunque sea una danza con lobos. Y como despu&#233;s del 2008, nos volveremos a sorprender constatando que somos muchos m&#225;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;* Profesor de Pol&#237;tica Latinoamericana (UBA).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Opini&#243;n&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desestabilizaci&#243;n con olor a campo&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por Norma Giarracca *&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando Juan Per&#243;n reflexionaba sobre la ca&#237;da de su gobierno en 1955, sol&#237;a decir que con los sectores que fueron un escollo para su programa de corte popular, los terratenientes por ejemplo, su error hab&#237;a sido enfrentarlos y dejarlos de pie: al recuperarse un poco largaron la estocada mortal de la mano del sector liberal de las Fuerzas Armadas. En el gobierno de 1973-74 fue m&#225;s a fondo y propon&#237;a interceptarles la renta agraria, una sobreganancia que los pon&#237;a en superioridad de fuerza en relaci&#243;n con la burgues&#237;a industrial nacional, aliada al proyecto, y que le serv&#237;a, adem&#225;s, para financiar su programa de construcci&#243;n de una plataforma industrial exportadora. No es casual que en el golpe de 1976 se le haya entregado la Secretar&#237;a de Agricultura y Ganader&#237;a a la Marina, aliada hist&#243;rica de la clase terrateniente, para que la desmantelara mediante el terror.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El gobierno de Cristina Kirchner crey&#243; cumplir con un mandato hist&#243;rico enfrent&#225;ndose en 2008 a una Sociedad Rural Argentina ya sin el poder de anta&#241;o y subordinada con tensiones a los verdaderos grupos de poder del consolidado complejo del agronegocio. Mientras tanto, los verdaderos sectores del poder agrario, como las grandes corporaciones (Monsanto), fondos de inversi&#243;n &#8211;sociedades entre el capital financiero y la nueva o vieja clase agraria (Grobocopatel o Rodrigu&#233;), y los estudios agron&#243;micos de viejo cu&#241;o o de nuevos t&#233;cnicos formados en la universidad neoliberal&#8211; y grandes exportadores, segu&#237;an haciendo sus negocios, aprovechando a&#250;n la reglamentaci&#243;n &#8220;menemista&#8221; de no tener plazos para liquidar divisas, vendiendo a futuro con oscuras pr&#225;cticas en relaci&#243;n con las retenciones y expandi&#233;ndose de sur a norte del territorio gracias a la falta de cumplimiento de leyes nacionales, como la de bosques nativos, o convenios internacionales en relaci&#243;n con territorios ind&#237;genas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estos sectores poderosos, sean simples terratenientes de anta&#241;o o complejos actores del presente, siempre quieren m&#225;s: d&#243;lar m&#225;s caro, impuestos m&#225;s bajos, plazos infinitos para liquidar divisas, que se &#8220;disciplinen&#8221; de una vez a las poblaciones que impiden las nuevas plantas de semillas transg&#233;nicas, que salga sin problemas la ley de semilla a su medida... Por eso, ahora utilizan las herramientas que tienen en sus manos (liquidaci&#243;n de divisas, fuga de capitales, especulaci&#243;n con el d&#243;lar, etc&#233;tera) para producir cambios dentro del propio gobierno o, si es necesario, un adelanto del recambio gubernamental, pues ya cuentan con nuevos aliados pol&#237;ticos y econ&#243;micos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La concentraci&#243;n econ&#243;mica, la habilitaci&#243;n para la formaci&#243;n de fuertes actores econ&#243;micos agrarios ligados al capital financiero internacional en nuestro caso, nunca fue algo bueno para los procesos de democratizaci&#243;n de cualquier sociedad. Lo marcaban autores cl&#225;sicos como Barrington Moore o el propio Max Weber en las etapas tempranas del capitalismo. El marxismo ortodoxo no pudo darse cuenta de las consecuencias que la concentraci&#243;n acarrea, porque la considera inevitable desde un economicismo que lo debilit&#243; como teor&#237;a. No hay ning&#250;n indicio de que esto haya cambiado: fortalecer o darles entrada a las grandes corporaciones implica riesgos infinitos y las democracias suelen pagarlo muy caro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El contexto internacional es complicado. Estados Unidos reacciona a los intentos de &#8220;desoccidentalizaci&#243;n&#8221; que implican las alianzas con China, por ejemplo, de parte de pa&#237;ses de crecimiento importante, como Brasil, de significativa influencia sobre el nuestro. Desestabilizar la Argentina, socio importante de Brasil, es una jugada posible. El capital financiero internacional brega para que los pa&#237;ses de cierto crecimiento se endeuden y sus aliados internos juegan muy fuerte en la misma direcci&#243;n. Los conjuntos sociales, mientras tanto, est&#225;n desgarrados, fragmentados. En las grandes ciudades prima un fascismo societal de sectores medios asustados y en posici&#243;n de creer cualquier cosa que se les prometa. Gustavo Esteva sostiene, en un reciente art&#237;culo sobre M&#233;xico, que las poblaciones alucinan pues pierden el contacto con la realidad inmediata y, una vez abandonados los saberes locales, la cultura barrial solidaria en nuestro caso, que les permiten orientarse en el mundo, conocerse y reconocerse en el transcurrir cotidiano, quedan irremediablemente expuestas a la manipulaci&#243;n y el desconcierto. La clase pol&#237;tica nacional no est&#225; a la altura de las circunstancias, no lo estuvo nunca a pesar de sufrir el 2001-2002.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Intelectuales cercanos al Gobierno proponen una resistencia colectiva a estos sectores especulativos, poderosos y con vocaci&#243;n destituyente. Estamos de acuerdo siempre y cuando la encabecen aquellos que hicieron sonar tempranamente la alarma sobre este modelo agrario, lo denunciaron y combatieron. Muchas voces de sujetos destacados o simples pobladores han reclamado con fundamentos y experiencias que se modifique el modelo agrario y se les pongan l&#237;mites a sus actores que demuestran en el territorio su vocaci&#243;n antidemocr&#225;tica y autoritaria. Son ellos, a nuestro entender, los que deben encabezar una demanda que, sin duda, muchos suscribir&#237;amos para recordarle a esta gente que los espacios de representaci&#243;n, elecci&#243;n y plazos de las autoridades que gobiernan s&#243;lo deben regirse por la Constituci&#243;n Nacional.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;* Profesora de Soiolog&#237;a Rural (IIGG-UBA).&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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