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	<title>Central de Trabajadores y Trabajadoras de la Argentina</title>
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		<title>Central de Trabajadores y Trabajadoras de la Argentina</title>
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		<title>8M: Paro, aborto y movilizaci&#243;n</title>
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		<dc:date>2018-02-25T14:47:55Z</dc:date>
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		<dc:creator>Marta Dillon</dc:creator>


		<dc:subject>Noticia 4 Bloque Grande Portada</dc:subject>

		<description>
&lt;p&gt;Fuente: P&#225;gina/12 &lt;br class='autobr' /&gt;
&#191;Pero qu&#233; es lo que quieren ustedes exactamente? &#8211;Queremos cambiarlo todo. &lt;br class='autobr' /&gt; Las relaciones amorosas y tambi&#233;n las laborales, la autonom&#237;a sobre nuestros cuerpos, la relaci&#243;n con la tierra y la naturaleza, la distribuci&#243;n del poder y de la riqueza, la idea misma de trabajo, las formas de organizarnos, de reconocernos y narrarnos sin ninguna exclusi&#243;n; nuestras casas, nuestras camas y nuestras plazas, donde nos manifestamos y tambi&#233;n nos abrazamos en el duelo por las (&#8230;)&lt;/p&gt;


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&lt;a href="http://dev0.cta.org.ar/-enfoque-38-.html" rel="directory"&gt;Enfoque&lt;/a&gt;

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&lt;a href="http://dev0.cta.org.ar/+-noticia-4-bloque-grande-portada-+.html" rel="tag"&gt;Noticia 4 Bloque Grande Portada&lt;/a&gt;

		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Fuente: P&#225;gina/12&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;Pero qu&#233; es lo que quieren ustedes exactamente?&lt;br class='autobr' /&gt;
&#8211;Queremos cambiarlo todo.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Las relaciones amorosas y tambi&#233;n las laborales, la autonom&#237;a sobre nuestros cuerpos, la relaci&#243;n con la tierra y la naturaleza, la distribuci&#243;n del poder y de la riqueza, la idea misma de trabajo, las formas de organizarnos, de reconocernos y narrarnos sin ninguna exclusi&#243;n; nuestras casas, nuestras camas y nuestras plazas, donde nos manifestamos y tambi&#233;n nos abrazamos en el duelo por las heridas que hacemos visibles y en la lucha por repararlas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La pregunta y la respuesta se reiteran cada vez que nos preparamos para tomar las calles y poner en acto nuestras demandas. Y la certeza con que contestamos dan cuenta del proceso complejo de organizaci&#243;n que nos estamos dando en asambleas feministas, cada vez m&#225;s masivas, cada vez m&#225;s extendidas en los territorios m&#225;s diversos. En esos espacios dejamos de ser puras v&#237;ctimas de la violencia sexual, femicida y transfemicida; de la violencia econ&#243;mica que se traduce en la feminizaci&#243;n de la pobreza, los despidos; de la violencia racista, colonial, la que excluye a los cuerpos inconvenientes. Emergemos en los c&#237;rculos asamblearios como cuerpos pol&#237;ticos que se dejan afectar mutuamente, que encuentran en lo colectivo su potencia. As&#237; podemos so&#241;ar con un bloque sindical feminista tanto como empujar de una vez por todas que el derecho al aborto legal, seguro y gratuito se consagre finalmente en donde tiene que consagrarse, en el &#225;mbito legislativo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No es sencillo. Son procesos complejos que no est&#225;n ajenos a los conflictos, donde se hacen audibles las urgencias de unas y de otras y se intenta tramarlas para que efectivamente se pueda construir y sostener la enorme y potente heterogeneidad y transversalidad que nos compone. Pero cada vez que hablamos, cada vez que una compa&#241;era despedida, del Hospital Posadas, del Inti, de Radio Nacional o del Ferrocarril Sarmiento pone en di&#225;logo su situaci&#243;n y la entrelaza con lo que plantean las compa&#241;eras afro, con las trabajadoras de la econom&#237;a popular o con las que se plantaron para denunciar abusos sexuales largamente naturalizados lo que se gesta es potencia pol&#237;tica, justamente, para cambiarlo todo. La multiplicidad de fuerzas sociales, pol&#237;ticas, sindicales, en di&#225;logo feminista hacen aparecer una nueva resistencia. &lt;br class='autobr' /&gt;
Y esta resistencia no pasa desapercibida, ni para el Poder Ejecutivo que sabe que las calles van a desbordar el 8M, ni para otros actores sociales fundamentales como el sindicalismo que desbord&#243; el 21F &#8211;y en donde la presencia de las trabajadoras fue masiva y evidente&#8211; y que puso al Paro Internacional de Mujeres como la continuidad de un plan de lucha, de una conflictividad social que viene creciendo y resistiendo desde diciembre. Las voces fueron claras en ese escenario: si el dirigente de la Ctep, Esteban Castro, dijo que cuando las mujeres paren los hombres iban a estar cuidando a los ni&#241;os y sosteniendo los comedores, lo cierto es que el integrante del triunvirato al frente de la CGT, Juan Carlos Schmid, ya se comprometi&#243; a pasar el 8M en un comedor popular en Moreno.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No se puede obviar que frente a la reforma previsional la fuerza feminista no s&#243;lo estuvo en la calle. Tambi&#233;n se ocup&#243; de narrar lo que significaba en la vida de las mujeres desarmando de plano lo que se pretende imponer desde el Ejecutivo cuando en la voz de Marcos Pe&#241;a, entrevistado en este diario, se dice que la agenda Ni Una Menos es la agenda del gobierno. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La habilitaci&#243;n del debate legislativo sobre el derecho al aborto, desde el oficialismo, puede leerse en esta continuidad. &#191;Y qu&#233; m&#225;s queremos? Si desde las formas de organizaci&#243;n feministas, desde la construcci&#243;n de un discurso p&#250;blico cada vez m&#225;s popular y masivo que conjuga la chance de hablar en primera persona sobre las heridas de la violencia machista con la masividad de las asambleas y lo que en ellas se expone y entrelaza, si desde la ocupaci&#243;n reiterada de las calles -en el &#8220;pa&#241;uelazo&#8221; convocado por la Campa&#241;a Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito pero tambi&#233;n, cada fecha Ni Una Menos y en los dos paros de mujeres anteriores, en octubre de 2016 y el 8M de 2017- vuelve necesario o incluso, por qu&#233; no, oportunista, abrir el debate legislativo sobre el aborto; eso es una victoria.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El derecho al aborto legal es una demanda basal del movimiento feminista. Porque nos cambia la vida saber que nuestras decisiones salen de la clandestinidad, porque todas, sin distinci&#243;n de clase vamos a poder decidir con la misma libertad. Porque ya las distancias geogr&#225;ficas no determinar&#225;n nuestro derecho a la vida &#8211;como escribi&#243; Luciana Peker en Las12, las cifras oficiales dicen que una mujer en Formosa tiene ocho veces m&#225;s chances de morir por complicaciones de aborto que una mujer en Buenos Aires&#8211;. Porque nos modifica a todos y a todas saber que decidir seguir adelante o no con un embarazo no ser&#225; ya un secreto del que avergonzarse. Porque con el aborto legal recuperamos la libertad que nos pertenece y que ejercemos, aun cuando nos quieran criminalizar, aun cuando tantas veces sea la vida misma la que se pone en juego. La libertad se defiende incluso con la vida, pero es hora de decir &#161;basta! Ni una menos por aborto clandestino.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La oportunidad que se abre la vamos a tomar, vamos a presionar por el aborto legal, ya. Y el Paro Internacional de Mujeres, que desde Am&#233;rica Latina irradia con fuerza al resto del mundo con &#225;nimo rebelde es una oportunidad para ejercer esa presi&#243;n desde las calles.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El desaf&#237;o, sin embargo, es tramar esa demanda con todas las demandas urgentes que el Paro feminista conjuga. Es encontrar la manera, colectivamente como se viene haciendo en las asambleas, para desplegar nuestros cuerpos y nuestras banderas de manera que la complejidad que encarnamos se haga visible en la calle sin borramientos. El desaf&#237;o es poner en juego a trav&#233;s de la herramienta del paro la chance de bloquear y transformar el mundo para poner a prueba ahora mismo la forma de vida queremos vivir. Parar no es s&#243;lo dejar un trabajo o ausentarse de &#233;l, sino suspender, bloquear y sabotear todo tipo de tareas que hist&#243;ricamente han quedado a cargo de los cuerpos feminizados, de modo casi siempre invisible, no remunerado o mal remunerado. Tareas en general despreciadas pol&#237;ticamente pero que son la base de la reproducci&#243;n de la sociedad en su conjunto. Y paramos contra la feminizaci&#243;n de la pobreza, contra el desprecio a nuestras vidas que significa la violencia machista, paramos contra los despidos y las reformas previsional y laboral. Paramos contra la violencia institucional que mantiene presa a Milagro Sala, contra la represi&#243;n en las calles y contra el aval oficialista al gatillo f&#225;cil, contra el genocidio ind&#237;gena y la lucha por otro modo de vivir en la tierra. Paramos tambi&#233;n contra el negacionismo del genocidio perpetrado por la &#250;ltima dictadura c&#237;vico militar. Paramos porque todos los cuerpos cuentan y por eso luchamos contra todas las formas de exclusi&#243;n, paramos por la dignidad de todas las existencias.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Eso es lo que el feminismo va a poner en acto el 8M: Paro, exigencia del derecho al aborto legal y movilizaci&#243;n popular para seguir construyendo resistencia. Nosotras paramos, en definitiva, porque queremos cambiarlo todo. Aqu&#237; y en el mundo.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>El desborde</title>
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		<dc:date>2017-06-05T01:17:09Z</dc:date>
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		<dc:creator>Marta Dillon</dc:creator>


		<dc:subject>Noticia 4 Bloque Grande Portada</dc:subject>

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&lt;p&gt;Fuente: P&#225;gina/12 &lt;br class='autobr' /&gt;
Ni el n&#250;mero de personas, ni la tradicional medida para evaluar las marchas &#8211;&#191;Hubo gente &#8220;suelta&#8221;?&#8211;, ni siquiera la contundencia del documento: lo que puede describir lo qu&#233; pas&#243; ayer en la calle es un abrazo que se captura de improviso. &lt;br class='autobr' /&gt;
Una mujer de Villa Fiorito que lanz&#243; a las redes que se crearon en las asambleas Ni Una Menos un pedido de ayuda para su nieto reci&#233;n nacido con un problema cong&#233;nito, y una periodista de este diario &#8211;Mariana Carbajal&#8211; que extendi&#243; las (&#8230;)&lt;/p&gt;


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		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Fuente: P&#225;gina/12&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ni el n&#250;mero de personas, ni la tradicional medida para evaluar las marchas &#8211;&#191;Hubo gente &#8220;suelta&#8221;?&#8211;, ni siquiera la contundencia del documento: lo que puede describir lo qu&#233; pas&#243; ayer en la calle es un abrazo que se captura de improviso.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Una mujer de Villa Fiorito que lanz&#243; a las redes que se crearon en las asambleas Ni Una Menos un pedido de ayuda para su nieto reci&#233;n nacido con un problema cong&#233;nito, y una periodista de este diario &#8211;Mariana Carbajal&#8211; que extendi&#243; las suyas para que ahora ese beb&#233; est&#233; recibiendo el tratamiento que le negaban. En ese abrazo se puede leer m&#225;s que en las tomas a&#233;reas, da cuenta de alianzas inesperadas, ins&#243;litas, de la fluidez de los vasos comunicantes que en este tiempo se abrieron por la voluntad de seguir generando movilizaci&#243;n feminista. Hay m&#225;s de esas escenas: alguien que dice que las amigas la ayudaron a cortar con una relaci&#243;n violenta, amigas reci&#233;n conseguidas en un taller de costura donde ya no se habla de las estrellas de la televisi&#243;n sino de c&#243;mo resistir la violencia machista. O el modo en que se golpeaban el pecho las chicas, las viejas, las madres, las nenas cuando gritaban &#8220;&#161;vivas, vivas, vivas nos queremos!&#8221; Porque ese &#8220;vivas&#8221; est&#225; hablando de un deseo concreto, contrapuesto a la muerte que nos arrojan en la cara a diario; el viernes nada m&#225;s una mujer apareci&#243; descuartizada en C&#243;rdoba y apenas parece haber espacio para registrar ese espanto, y al mismo tiempo, c&#243;mo registrarlo sin caer en el morbo, sin asustar, sin que el mensaje que pretenden imponer los femicidas llegue a destino. No, no vamos a resignarnos a ser un grupo del que se descuentan vidas. No, vivas nos queremos y por eso al mismo tiempo que lo decimos y que nos golpeamos el coraz&#243;n tambi&#233;n bailamos y reivindicamos en una coreograf&#237;a inventada para seguir a los tambores la alegr&#237;a feminista, esa conmoci&#243;n que se escribe en cada cuerpo y que los cuerpos juntos inscriben en la historia. Estamos en la calle porque se lo debemos a las que no est&#225;n, y estamos en la calle porque de ah&#237; extraemos la fuerza para seguir tendiendo redes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hubo muchas m&#225;s columnas organizadas que desborde de manifestantes espont&#225;neos; eso es un hecho y eso es ganancia. Porque no hay ritualidad de bombos y banderas, hay invenci&#243;n de nuevas banderas y organizaci&#243;n que desborda los partidos tradicionales y los sindicatos y las agrupaciones estudiantiles. Hay Asamblea L&#233;sbica Permanente, hay Insumisas de las Finanzas, hay Mujeres de Artes Tomar y A&#250;lla y grupos que cruzan lenguajes entre el arte, el activismo, las emociones y las formas de ser y de estar en el mundo y que al abrir espacio propio cuestionan sus existencias, cuestionan relaciones de poder antes invisibles, tienen fuerza para descubrir el deseo que las mueve y dejarse llevar por esa ola. La organizaci&#243;n que se vio en la Plaza ayer se escribe en singular, pero a la vez necesita de la masividad para encontrar el blanco donde inscribirse, es lo que da fuerza, respaldo, cobijo colectivo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los medios hegem&#243;nicos insisten en escribir sobre nuestras voces. Se leen notas y comentarios en las redes de los sitios de noticias m&#225;s masivos que buscan borronear la agitaci&#243;n que mueve la calle. Se&#241;alan pertenencias pol&#237;ticas como si eso fuera en desmedro de la demanda por el fin de la violencia machista, el fin del patriarcado; denostan que se mezcle la denuncia de la flexibilizaci&#243;n laboral con la vulnerabilidad frente a la violencia. Y sin embargo, por m&#225;s que nos quieran blancas &#8211;sin reclamos pol&#237;ticos&#8211;, calladas &#8211;diciendo s&#243;lo que &#8220;dejen de matarnos&#8221;&#8211;, sumisas &#8211;mientras se demoniza a las que pintan paredes&#8211;; la fuerza est&#225; en la mezcla, en la intersecci&#243;n, en entender que cuando se habla de &#8220;cambio cultural&#8221; para terminar con la violencia machista, esto no puede ser dicho sin pensar en fortalecer la educaci&#243;n p&#250;blica, la atenci&#243;n de la salud, el modo en que se eligen los jueces y las juezas, la paridad en la representaci&#243;n pol&#237;tica, la autonom&#237;a de los cuerpos tambi&#233;n legislando por el aborto libre y seguro. S&#237;, se trata de pol&#237;tica. Es lo que estamos haciendo, al mismo tiempo que entendemos la pol&#237;tica como relaciones humanas que no pueden despreciar el cuidado mutuo, que buscan empat&#237;a en los bailes, los cantos de protesta y los abrazos. Sin abrazos, no queremos revoluci&#243;n. Y s&#237; queremos revoluci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este 3 de junio, el tercero en la corta historia de Ni Una Menos, es testigo de la aceleraci&#243;n de cambios sociales muy profundos, de transformaciones subjetivas y colectivas. Y a la vez es un nudo donde convergen las redes que se tejen con colectivos de otros pa&#237;ses, con realidades disimiles como las de las campesinas en Paraguay y las boricuas que pelean todav&#237;a por la independencia de su pa&#237;s. Este 3 de junio se march&#243; en 15 pa&#237;ses y eso es ganancia pura para las mujeres y las lesbianas y las trans m&#225;s all&#225; de las fronteras nacionales. La contrase&#241;a funciona: decimos Ni Una Menos y sabemos de qu&#233; hablamos. Y cuando decimos &#8220;Desendeudadas nos queremos&#8221; desde el colectivo Ni Una Menos, tambi&#233;n hay una clave de inteligibilidad que habla en primera persona: porque somos las mujeres, mayormente, las que hacemos cuentas todo el d&#237;a, y cuando decimos que la deuda es obediencia hablamos de n&#250;meros pero tambi&#233;n de esa deuda que nos cobran por no cumplir con las expectativas que nos impone el sistema de sexo/g&#233;nero. Y es que ya no queremos cumplir m&#225;s con la receta de los otros. Aunque nos tilden una vez m&#225;s de locas y de brujas y amargadas y malcogidas &#8211;con perd&#243;n del exabrupto&#8211;. No queremos m&#225;s deudas que la que tenemos con nuestra pulsi&#243;n vital, con nuestro deseo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tal vez haya habido m&#225;s gente que el 3 de junio de 2016, tal vez menos, tal vez la misma cantidad; cada quien contar&#225; seg&#250;n su necesidad de leer la movilizaci&#243;n. Las historias que se narran dentro de la marea feminista esquivan el valor cuantitativo. Pero adem&#225;s, Ni una menos ya no se queda encerrado en la fecha que le corresponde, toma todas las plazas y las ti&#241;e de alianzas feministas. Eso, en parte, se vivi&#243; en la plaza que le dijo No al 2x1 a los genocidas, una plaza liderada por mujeres rebeldes que tambi&#233;n se reconocieron feministas como nunca antes lo hab&#237;an hecho, no con ese convencimiento. Porque el feminismo trajo transversalidad a las movilizaciones masivas y eso por fin tuvo lugar en una movilizaci&#243;n ligada a los derechos humanos y las pol&#237;ticas de memoria. Porque el feminismo, como las madres, sabe hacer del duelo un lugar donde poner en com&#250;n lo que nos duele, nos asusta, nos desgarra y as&#237;, entre todas, convertirlo en una fiesta. Ayer hubo otra vez una fiesta en la Plaza y esa fiesta es la que les debemos a las que ya no est&#225;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La manifestaci&#243;n Ni Una Menos, como las noticias en general, se apagar&#225; ma&#241;ana con el paso de las horas y de otras noticias. Pero el lunes Ni Una Menos se hablar&#225; en las escuelas. Y en las casas, cuando algo nos moleste, y en los lugares de trabajo, cuando haya que pedir por lactarios, y en las universidades, mientras se pelea por protocolos contra la violencia machista, y en los barrios, cada vez que una piba falte de su casa m&#225;s horas de las esperadas y cada vez que haya que organizar el merendero o el cuidado comunitario de los m&#225;s chicos. Esa potencia es la que no se apaga ni se queda quieta en el marco de una manifestaci&#243;n. Y a eso, como dijo Nora Cortinas al cierre del acto en Plaza de Mayo, le llamamos revoluci&#243;n y eso es lo que da la certeza de la palabra que eligi&#243; esta Madre para alentarnos: Venceremos. Nosotras, nuestros hijos e hijas, todas las generaciones que nos sigan y que van a seguir llenando de sentido este camino en el que estamos. Ni Una Menos.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
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		<title>Nos mueve el deseo</title>
		<link>http://dev0.cta.org.ar/nos-mueve-el-deseo.html</link>
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		<dc:date>2017-01-23T15:00:38Z</dc:date>
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		<dc:creator>Marta Dillon</dc:creator>


		<dc:subject>Noticia 3 Bloque Grande Portada</dc:subject>

		<description>
&lt;p&gt;Las primeras palabras que acuden a la boca nombran y as&#237; crean v&#237;nculos: Hermanas, compa&#241;eras. Con toda la distancia que nos separa, mientras ac&#225; el calor agobia y all&#225;, a donde se mira cuando se quiere buscar el centro pol&#237;tico del mundo, el fr&#237;o agradece los gorros de lana rosa con orejas de gatita que usaron para unificar la rebeld&#237;a y tambi&#233;n la sorna contra ese hombre que ahora es presidente de los Estados Unidos y pretende a las mujeres s&#243;lo mimosas, para agarrarlas por la &#8220;pussy&#8221;, que (&#8230;)&lt;/p&gt;


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		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Las primeras palabras que acuden a la boca nombran y as&#237; crean v&#237;nculos: Hermanas, compa&#241;eras. Con toda la distancia que nos separa, mientras ac&#225; el calor agobia y all&#225;, a donde se mira cuando se quiere buscar el centro pol&#237;tico del mundo, el fr&#237;o agradece los gorros de lana rosa con orejas de gatita que usaron para unificar la rebeld&#237;a y tambi&#233;n la sorna contra ese hombre que ahora es presidente de los Estados Unidos y pretende a las mujeres s&#243;lo mimosas, para agarrarlas por la &#8220;pussy&#8221;, que tiene el doble sentido de gatita y de vulva.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Contra toda esa distancia que no es s&#243;lo geogr&#225;fica porque es bien distinto ser mujeres en el sur del continente que en el norte, la marcha de las mujeres en Washington y otras 616 ciudades alrededor del mundo hace sensibles sin dificultad los lazos: hermanas, compa&#241;eras en lucha, tomando la calles, poni&#233;ndose a la delantera, sin esperar ni un minuto para mostrar la fuerza de lo que ya no se tolera, ni la misoginia ni el racismo, ni la xenofobia ni p&#225;nico moral frente a quienes migran en busca de recursos, de otras derivas. Hermanas y compa&#241;eras todas agitando una enorme marea que no se detiene, que da se&#241;ales de fortaleza en todo el mundo, que se retrae s&#243;lo para volver, un inmenso tsunami de voluntades interconectadas que registran en el &#237;nfimo territorio de sus cuerpos la pol&#237;ticas globales que quieren que decir &#8220;mujer&#8221; sea una sola, af&#237;n a su l&#243;gica de acumulaci&#243;n de capital, su l&#243;gica de negocios, su l&#243;gica de privilegios. Las mujeres registramos las heridas en nuestra experiencia, sabemos de qu&#233; se trata la feminizaci&#243;n de la pobreza, sabemos de qu&#233; se trata la brecha salarial, la precarizaci&#243;n de nuestras vidas, sabemos lo que causa que nuestros cuerpos sean expropiados: cuando nos impiden abortar de manera segura, cuando se recortan nuestros derechos sexuales, cuando nos pretenden al servicio de los deseos de otros. Y desde ese saber hacemos fuerza com&#250;n, hacemos teor&#237;a, hacemos movilizaciones que cada vez son m&#225;s multitudinarias, nos hermanamos con otras identidades vulneradas por el capitalismo y por el patriarcado. Nos rebelamos frente al miedo que nos quieren imponer, miedo al otro, miedo a ser m&#225;s pobres, miedo a que nos ajusticien por tomar decisiones sobre nosotras mismas, miedo a la violencia machista. Alguna vez nos quisieron hacer creer que &#233;ramos d&#233;biles, no lo somos, mucho menos cuando ponemos en com&#250;n nuestra fragilidad, cuando asumimos que solas no podemos ni queremos, que es s&#243;lo en esta marea comunitaria que podemos poner l&#237;mites, jerarquizar nuestras voces, inventar el mundo que queremos. La marea viene creciendo y arrasa. Cuando el 19 de octubre de 2016 desde Argentina llamamos a un paro, las voces se replicaron por el planeta y tambi&#233;n en cientos de ciudades se sali&#243; a la calle, se hizo visible la trama social y econ&#243;mica que hace posibles los femicidios. Si no aseguramos la autonom&#237;a sobre nuestros cuerpos y nuestras decisiones, siempre vamos a estar expuestas a la violencia femicida. Sobre nuestros cuerpos nunca m&#225;s, dijimos como si dibujar&#225;mos un horizonte sabiendo que a esa autonom&#237;a se la recorta de muchas maneras y nuestro &#8220;basta&#8221; es rotundo frente a quienes creen que pueden hablar de nosotras como lo hizo Donald Trump, como si estuvi&#233;ramos siempre disponibles y sin deseo propio y tambi&#233;n frente a quienes dise&#241;an la econom&#237;a de modo que tengamos que sostener sobre nuestros cuerpos el costo social de ser las m&#225;s precarizadas y las que sostenemos las tareas dom&#233;sticas y de cuidado que hacen la vida posible sin que ese trabajo nunca sea reconocido. Desde ese 19 de octubre, las comunicaciones entre las feministas del mundo se han hecho fluidas, hemos soltado nuestras lenguas, liberado nuestras potencias, nos hemos puesto a planear juntas. La marcha de Washington es una muestra de lo que significa estar para nosotras y para quienes como nosotras llevan en el cuerpo el estigma de ser el descarte del capitalismo y el patriarcado. Es una enorme muestra de poder y de c&#243;mo esa categor&#237;a mujer, asociada al consumo de peluquer&#237;a, pa&#241;ales y productos de limpieza, pod&#237;a convertirse en una categor&#237;a que produce otras im&#225;genes, im&#225;genes de rebeld&#237;a, de lucha, de iron&#237;a, de desparpajo &#8211;vean los gorritos Rosas, qu&#233; hermosa manera de exhibir nuestras vulvas, a&#250;n sin necesidad de tenerlas&#8211;, de revoluci&#243;n. La marea se est&#225; levantando, decir hermanas, decir compa&#241;eras, es cada vez m&#225;s f&#225;cil. Ahora, hermanas y compa&#241;eras, vamos a la huelga. El 8 de marzo ya nunca m&#225;s ser&#225; para que nos regalen flores ni nos hagan descuentos en los supermercados. El pr&#243;ximo d&#237;a internacional de las mujeres, nosotras paramos alrededor del mundo porque dispuestas, porque cada paso que se da tiene ecos en confines lejanos y en la vecina de al lado, porque no queremos esperar m&#225;s para ser libres y no tener miedo, porque podemos. Y porque queremos. Porque las mujeres, al contrario de lo que dijo el presidente de Estados Unidos en esos dichos mis&#243;ginos que fueron puntapi&#233; inicial de esta movilizaci&#243;n emocionante, no estamos disponibles para los deseos machistas. A nosotras nos mueve nuestro deseo.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>El d&#237;a que movimos el mundo</title>
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		<dc:date>2016-10-20T12:50:11Z</dc:date>
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		<dc:creator>Marta Dillon</dc:creator>


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&lt;p&gt;&#191;Qu&#233; otro deseo podr&#237;a haber desafiado la lluvia persistente, el viento del sur, el fr&#237;o en plena primavera, los charcos que humedec&#237;an los pies que no fuera el deseo de insumisi&#243;n? &lt;br class='autobr' /&gt; Una enorme voluntad de rebelarse, un deseo colectivo de hacer historia que no iba a detenerse por un accidente clim&#225;tico aunque ese accidente hiciera temblar los cuerpos desbandados por la avenida 9 de Julio y todas las calles transversales entre el obelisco y la Avenida de Mayo. &lt;br class='autobr' /&gt;
No pod&#237;a perderse la (&#8230;)&lt;/p&gt;


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 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;&#191;Qu&#233; otro deseo podr&#237;a haber desafiado la lluvia persistente, el viento del sur, el fr&#237;o en plena primavera, los charcos que humedec&#237;an los pies que no fuera el deseo de insumisi&#243;n?&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Una enorme voluntad de rebelarse, un deseo colectivo de hacer historia que no iba a detenerse por un accidente clim&#225;tico aunque ese accidente hiciera temblar los cuerpos desbandados por la avenida 9 de Julio y todas las calles transversales entre el obelisco y la Avenida de Mayo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No pod&#237;a perderse la oportunidad, y no se perdi&#243;. Aunque no hubo operativo alguno de seguridad que protegiera los pasos que marcharon encolumnados y aquellos que caminaron buscando un lugar donde sentir calor humano, que era el &#250;nico que se pod&#237;a sentir. Las mujeres tomaron la calle, impulsadas por el dolor de una muerte adolescente, por la brutalidad de un femicidio del que se dieron suficientes detalles como para repetirlos aqu&#237; pero que evidentemente puso en escena con toda crueldad esa disputa que no se calla con sa&#241;a. Una disputa que enfrenta los deseos de una contra la necesidad de otros de imponer el suyo, que sea el suyo el &#250;nico que domine, que ella se calle, que ella resista hasta que no resiste m&#225;s. La mataron por usarla. La mataron porque saciaron con ella su deseo de dominaci&#243;n. Y eso no se soporta m&#225;s. Contra eso, la insumisi&#243;n. Contra eso, los pasos rebeldes que ayer hicieron historia y a medida que caminaban descubr&#237;an otras escenas veladas: &#191;Por qu&#233; no tenemos derecho al placer, aun cuando esos placeres sean inconvenientes? &#191;Por qu&#233; seguir resistiendo en silencio todas esas variables que se miden en n&#250;meros pero que condicionan nuestras vidas y nuestra autonom&#237;a? &#191;Se trata de resistir hasta que no se resiste m&#225;s? Somos las que cuidamos de los otros y las otras, las de la mano tendida, se supone, las que por amor nos postergamos. &#191;Somos esas o estamos resistiendo lo que alguna vez cre&#237;mos que era un destino? Resistiendo porque alguna vez cre&#237;mos que era eso lo que nos daba valor. Para que despu&#233;s nos regalen licuadoras y planchas en el d&#237;a de la madre, para que en el d&#237;a de la madre nos saluden a todas porque las que no lo son alg&#250;n d&#237;a lo ser&#225;n o lo padecer&#225;n. Y resulta que un d&#237;a no resistimos m&#225;s. No resistimos m&#225;s trabajar para que nuestro trabajo sea invisible, coser los botones de los varones que van a hablar en p&#250;blico, planchar el delantal de los hijos porque es el delantal blanco m&#225;s blanco el que habla bien de nosotras. Resistir y resistir, meter la cintura en caja o tener verg&#252;enza de no tenerla, ocultar el embarazo para que no te echen antes de tiempo del trabajo, volver r&#225;pido a casa despu&#233;s de la f&#225;brica para que la comida est&#233; caliente. Ganar siempre menos. Resistir hasta no aguantar m&#225;s. S&#243;lo que al rev&#233;s de Luc&#237;a, y con el luto por Luc&#237;a cubri&#233;ndonos el cuerpo y enquistado en el coraz&#243;n, no aguantar se trat&#243; ayer de algo muy distinto del final, del cese del latido, del fin del dolor. Se trat&#243; de decir basta. De dejar de trabajar primero. Parar, s&#237;, usar, enunciar y hacer acto esa palabra insurrecta en tiempos en que los varones que hace d&#233;cadas definen los destinos de la clase trabajadora no quieren decir. Parar y que se den cuenta, que nuestros brazos, nuestra imaginaci&#243;n, nuestros saberes aportan y mueven el mundo. Estos cuerpos violentados a diario desde los medios de comunicaci&#243;n, desde los discursos sociales, desde los chistes que ven en cada pollera corta a una mujer disponible; estos cuerpos producen plusval&#237;a. Y tambi&#233;n pueden restarla. Pueden poner en el mundo una palanca y moverlo de eje.&lt;br class='autobr' /&gt;
Eso es lo que pas&#243; ayer. El mundo que conocemos se movi&#243; de eje, porque salimos otra vez a la calle, porque los acuerdos transversales que se fundan en el reconocimiento de las heridas comunes que tenemos s&#243;lo por ser mujeres, y en los que se enredan en el reconocimiento de las estrategias que pusimos en juego para sobrevivir, nos llev&#243; a desafiar la sudestada, en la hora de paro y m&#225;s tarde tambi&#233;n. Porque para decir basta no estamos cansadas. Para decir basta el temblor de los m&#250;sculos que se tensaron, mojados, ateridos, doloridos, fue un desaf&#237;o &#233;pico que asumimos sin dudar. No siempre se tiene el privilegio de ser parte de una revoluci&#243;n. Ayer gozamos de eso. Fuimos quienes con nuestros pasos marcamos una huella nueva. No s&#243;lo desde el luto por tantas ni&#241;as y mujeres muertas. Sino por la lucha a la que estamos gozosamente entregadas. Porque nosotras, las que nos proponemos como la voz de las que ya no tienen voz, no vamos a aguantar hasta que se silencie nuestro latido sino que vamos a tomar la calle una y otra vez, hasta que la conciencia de la injusticia cale tan hondo como ayer cal&#243; la lluvia que empujaba el viento que ven&#237;a del R&#237;o de la Plata. Nosotras no somos v&#237;ctimas, somos sobrevivientes y ese saber que acumula quien ha tenido que sobreponerse es una fuerza que puesta en com&#250;n es irrefrenable. Y no pedimos piedad sino respeto. Pedimos justicia. Y ni siquiera pedimos. Exigimos. Porque nuestro trabajo y nuestro saber mueve el mundo y no queremos m&#225;s menosprecio, no queremos ser las desocupadas ni el rostro de la pobreza, ni las abnegadas cuidadoras de los otros y las otras si esas tareas no se valoran. Nosotras no vamos a resistir hasta no aguantar m&#225;s. Nosotras vamos a mover el mundo. Nosotras, juntas, ya lo sacamos de eje. Y no sabemos c&#243;mo ser&#225; lo que vendr&#225;, pero s&#237; sabemos que tenemos el poder para que ese porvenir sea a la medida de nuestros deseos.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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