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	<title>Central de Trabajadores y Trabajadoras de la Argentina</title>
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		<title>Central de Trabajadores y Trabajadoras de la Argentina</title>
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		<title>El aire de pap&#225;</title>
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		<dc:date>2020-06-29T14:11:57Z</dc:date>
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		<dc:creator>Ramiro S&#225;enz (*)</dc:creator>


		<dc:subject>Noticia 4 Bloque Grande Portada</dc:subject>

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&lt;p&gt;Tiempos de relaciones v&#237;a Zoom, los afectos y los efectos del confinamiento. Desde Bariloche se enter&#243; que su pap&#225; ten&#237;a coronavirus. Cr&#243;nica conmovedora de un compa&#241;ero que lo puso en palabras. &lt;br class='autobr' /&gt; Te llamo por Facebook. Eso le dije a mi mam&#225;, pensando en otra alternativa a la videollamada. Se entrecortaba, la cadena de datos se perd&#237;a, la imagen se congelaba, su sonrisa no aparec&#237;a. Mi viejo al lado miraba como queriendo descifrar qu&#233; dec&#237;a su nieta menor, porque adem&#225;s de jodido de los (&#8230;)&lt;/p&gt;


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 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Tiempos de relaciones v&#237;a Zoom, los afectos y los efectos del confinamiento. Desde Bariloche se enter&#243; que su pap&#225; ten&#237;a coronavirus. Cr&#243;nica conmovedora de un compa&#241;ero que lo puso en palabras.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Te llamo por Facebook. Eso le dije a mi mam&#225;, pensando en otra alternativa a la videollamada. Se entrecortaba, la cadena de datos se perd&#237;a, la imagen se congelaba, su sonrisa no aparec&#237;a. Mi viejo al lado miraba como queriendo descifrar qu&#233; dec&#237;a su nieta menor, porque adem&#225;s de jodido de los pulmones est&#225; sordo. Hab&#237;a estado con fiebre, tos y medio que mi mam&#225; lo oblig&#243; a participar de la no conexi&#243;n. La imagen desinencial, el ahogo del video, del audio, del en vivo. En la llamada todo se perd&#237;a y yo extra&#241;aba las tradicionales, viejas, comunes llamadas por tel&#233;fono, como cuando uno extra&#241;a una naranja despu&#233;s de probar un jugo supra edulcorado. Mis hijas aprendieron a comunicarse a la distancia con esos delays, con esa marea de pixeles detenidos y demorados. Con una abuela que responde sobre la respuesta de su nieta, la pregunta sobre la pregunta posterior. No se entiende nada, pero ellas lo prefieren. Mi mam&#225; me dice que al menos as&#237; siente que tiene a las nenas, mis hijas, sus nietas, en su casa. Creo que mi viejo lo sufre, mi vieja le pone las re-pilas. A mi me agobia. Un agobio de la supermodernidad que nos deja a todos sensible &#8211; digitalmente estancados sin mucho que hacer m&#225;s que mirar una pantalla. La llamada se corta.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora nos quedamos sin luz. Estamos en pandemia, entrando a una cuarentena, que espero no dure m&#225;s de un par de meses. No le dije a mi vieja todo lo que quer&#237;a decirle. Ni a mi viejo le cont&#233; un chiste que hab&#237;a pensado para hacerlo re&#237;r. Me abrac&#233; a mis hijas y las dorm&#237;, pero yo ac&#225; despierto. Entr&#233; le&#241;a, cerr&#233; la casa, busqu&#233; la linterna. Hago un chiste con mi compa&#241;era al respecto de lo que falta que pase: &#191;Un meteorito? &#191;Un Terremoto? En Croacia hoy hubo un terremoto, me cuenta. No muri&#243; nadie porque est&#225;n todos encerrados en cuarentena. No me consuela.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es de ma&#241;ana. Hablo con mi mam&#225;. El viejo sigue con fiebre. Tiene como una gripe jodida. El m&#233;dico que lo v&#233; cree que puede tener una neumon&#237;a. Si no satura bien de oxigeno, lo internan. La saturaci&#243;n de ox&#237;geno es un tema que nos atraviesa como familia desde hace un tiempo, al menos desde que pap&#225; tuvo que empezar a usar un concentrador de ox&#237;geno, para dormir, primero, y para toda la vida despu&#233;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pap&#225;, el Pachi, fue (o es) asm&#225;tico, pas&#243; la gran parte de su infancia en la pobreza, laburando de gur&#237;, cuidando coches o vendiendo flores en la puerta del cementerio, siempre junto a alguno de sus nueve hermanos. Once si no contamos los que no pasaron el a&#241;o de vida, victimas de otras enfermedades, de la falta de salud p&#250;blica. A los 6 a&#241;os el Pachi ya laburaba en una verduler&#237;a. Ten&#237;a 12 cuando ya lo hac&#237;a formalmente, en una bicicleta con canasto, haciendo un esfuerzo enorme para que no se le cayeran las sand&#237;as, las bolsas de papa, los pedidos de las se&#241;oras. Era un nene que trabajaba y la bicicleta le quedaba pesada y grande. A esa edad empez&#243; a fumar y a esa edad dej&#243; de ir a la escuela. A los 14 ya trabajaba en un hotel y su madre, la abuela Elena, le permiti&#243; que administre su sueldo con la condici&#243;n de que antes haga un aporte en la casa. Ten&#237;a que pagarse la comida, colaborar c&#243;mo hac&#237;an sus hermanos m&#225;s grandes, con la crianza de sus hermanos m&#225;s chicos. Sus gastos eran comprarse cigarrillos y alg&#250;n pantal&#243;n largo. Desde entonces, hasta que casi se muri&#243; en unas vacaciones que hicimos en Piri&#225;polis a mediados de los noventa, fum&#243; todos los d&#237;as. Unos cuarenta y cinco a&#241;os, seguidos y continuos, dedicados al tabaco como m&#233;todo para calmar una ansiedad que a&#250;n hoy le atraviesa la piel.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Me acuerdo del olor a nicotina en sus dedos gordos, ajados y hermosos. Me acuerdo de mi mano abrazando su dedo &#237;ndice y del aroma a esos 43/70, cigarrillos negros con tanto alquitr&#225;n como para pavimentar una calle y sus bronquios. Me parec&#237;a hermoso el olor de aquellos hasta que en alg&#250;n momento tom&#233; conciencia, creo, y empec&#233; a destruirlos, a enterrarlos en las macetas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Despu&#233;s de que casi se muere en Uruguay, de tener que pagar en d&#243;lares una internaci&#243;n en Punta del Este, como si fuera una estrella del Jet Set argentino, le sali&#243; car&#237;simo el vicio y se terminaron los argumentos frente a los de su familia. En lo personal, ya no me ganaba carreras corriendo los cien metros que hab&#237;a del port&#243;n a &#8220;la repetidora&#8221;, en el campo del abasto, en Concordia, donde est&#225; esa gran antena que lo empleaba. El tipo que recuerdo m&#225;s cerca del cielo, trepado a una torre, por sobre los vientos, el que pinchaba el &#233;ter para transmitir con sus fierros, del que depend&#237;a que no se corte el suspiro novelesco de una se&#241;ora o se ahogue el grito de gol de una familia, en su retiro se queda sin aire y es probable que se muera por ello.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hag&#225;mosla corta. Vuelvo a los inicios de la cuarentena. El viejo empeora en su casa. El m&#233;dico decide internarlo. Entramos en p&#225;nico. Por su estado general lo mandan a terapia intensiva. Ya se hab&#237;a declarado la cuarentena estricta. Ni mi vieja, ni mis hermanas, ni nadie pod&#237;a acompa&#241;arlo, ni verlo, ni nada. Yo no pod&#237;a viajar. El viejo estaba solo en una sala de terapia intensiva, aislado. Le escribo por el &#250;nico canal que consideraba abierto. Un WhatsApp dici&#233;ndole todo lo que lo amaba, todo lo que le agradec&#237;a la vida. Lo sent&#237; una despedida, aunque lo sent&#237;a muy injusto. Me hubiera parecido m&#225;s razonable que la quedara cuando fumaba dos o tres atados por d&#237;a, o cuando se sub&#237;a con mocasines lisos a una torre de cien metros de alto. Hice varias caminatas al Gauchito Gil del barrio pidi&#233;ndole que no se muera as&#237;. Las &#250;ltimas im&#225;genes que hab&#237;a tenido de mi pap&#225; fueron aquellas charlas entrecortadas, donde mi viejo aparec&#237;a en un rinc&#243;n de la pantalla, en la parte oscura de la toma, sin entender nada. Nunca antes me hab&#237;a sentido tan lejos de &#233;l.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Semanas de pap&#225; en terapia. Nos vamos enterando de lo que le pasa s&#243;lo por una cadena de llamados telef&#243;nicos que empezaban con mi hermana banc&#225;ndose la m&#250;sica de espera del sanatorio por horas, luego un mensaje general para el grupo de hermanos y despu&#233;s el uno a uno para contarnos novedades e interpretar los datos que ten&#237;amos. Mi vieja ya no parec&#237;a mi vieja. Estaba detenida en la circunstancia, acompa&#241;ada de mi hermana menor y mi cu&#241;ado que la distra&#237;an con comidas y pel&#237;culas viejas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pasado un tiempo se confirma lo que todos pens&#225;bamos, lo que tem&#237;amos. Tiene coronavirus. Habl&#233; con todo el espectro de la medicina que ten&#237;a a mi alcance. M&#233;dicos viejos, j&#243;venes, amigos, los del sanatorio, los de otros sanatorios, los de &#233;l, los m&#237;os. Todos me dec&#237;an lo mismo. Estaban sorprendidos de que se haya contagiado y m&#225;s sorprendidos a&#250;n que, a pesar de su pre-condici&#243;n, la de paciente vulnerable, est&#233; bien, estable. Ya hab&#237;a pasado la parte m&#225;s fea y eso era algo bueno, muy bueno, milagroso. Yo estaba absorto y agradecido. Lloraba. Le&#237;a noticias de personas muy j&#243;venes muriendo de este nuevo no-bicho y el viejo, hecho mierda de los pulmones de fumador, sobrevive.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mi compa&#241;era me cuenta una teor&#237;a propia que ven&#237;a guardando desde hace un tiempo: los virus son alien&#237;genas. La escucho con atenci&#243;n en un intercambio con un amigo ingeniero que trabaja con cosas espaciales. Estoy maravillado. Los virus son organismos no vivos, de estructuras geom&#233;tricas rar&#237;simas y perfectas, distintos a todo organismo vivo celular terrestre y, por todo ello, no parecen de este planeta. Este virus nuevo, adem&#225;s, es peor que los anteriores. Es m&#225;s contagioso y parece dise&#241;ado para matar viejos, discapacitados y enfermos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A pesar de ello, el Pachi sobrevive. Me manda audios desde el sanatorio, lo escucho a trav&#233;s de una m&#225;scara de saturaci&#243;n de oxigeno, que entiendo funciona como autom&#225;ticamente. Escucho un pffffffff y un shhhhhhhhhhhffffff mec&#225;nicos. Escucho la voz de mi viejo, convertida en la de Darth Vader, con el sonido de la respiraci&#243;n artificial al frente. Lo escucho diciendo &#8220;I'm your father&#8221;, lo veo combatiendo con fuerzas alien&#237;genas y nos veo juntos, con espadas l&#225;ser en la mano, liberando galaxias. Porque si &#233;l es Darth Vader, yo soy, nada m&#225;s y nada menos que Luke Skywalker. Mi alegr&#237;a resurge de las cenizas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nueva elipsis. Despu&#233;s de varias piruetas sanitarias y burocr&#225;ticas, Pap&#225; volvi&#243; a su casa. Lo veo en un video donde baja de una ambulancia, como si volviera de una odisea por el espacio. En la grabaci&#243;n mi vieja le grita que lo ama, llorando desde atr&#225;s de una ventana. Desde aquel momento, cada d&#237;a est&#225; un poco mejor. Esta semana mand&#243; un video bailando boleros con mam&#225; y mi hermana menor. Para mi es un ejemplo de que siempre se puede pelear un poco m&#225;s, tener m&#225;s ganas de vivir, de estar. Hoy cumpli&#243; 80 a&#241;os. Por primera vez el tiene el doble de a&#241;os que yo. Sigo vi&#233;ndolo por las pantallas, a las que &#233;l todav&#237;a no se acostumbra. Todav&#237;a pone el dedo en la c&#225;mara, no escucha una goma de lo que le decimos, pero en la familia tratamos de estar atentos a lo que &#233;l dice porque sabemos que a&#250;n nos alimenta. Seguro nos cuenta una nueva historia que nos sirve para dormir a nuestras hijas con amor y orgullo. Seguro que nos tira una que nos deja despiertos en lo oscuro de la noche, pensando cu&#225;les son las cosas importantes de la vida. Por las dudas, como si a &#233;l y a mi nos hiciera falta decirnos lo obvio, nos prometimos un lech&#243;n y un vino para cuando volvamos a encontrarnos. Espero con ansiedad sea m&#225;s pronto que nunca.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Por Ramiro S&#225;enz&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;(*) Equipo de Comunicaci&#243;n Popular Colectivo al Margen&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pie de foto 1: Antes de la pandemia, besos y abrazos con las nietas.&lt;br class='autobr' /&gt;
Pie de foto 2: Pachi en los 80, recuerdo familiar de vacacones en las sierras de C&#243;rdoba.&lt;br class='autobr' /&gt;
Pie de foto 3: Los recuerdos de la infancia que vuelven con el confinamiento obligatorio.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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