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	<title>Central de Trabajadores y Trabajadoras de la Argentina</title>
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		<title>Central de Trabajadores y Trabajadoras de la Argentina</title>
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		<title>Masacre de Trelew: la condena que falta</title>
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		<dc:creator>Ricardo Ragendorfer</dc:creator>


		<dc:subject>Noticia 4 Bloque Grande Portada</dc:subject>

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&lt;p&gt;En el atardecer del martes 15 de agosto de 1972, los jefes de las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias), del ERP (Ej&#233;rcito Revolucionario del Pueblo) y de Montoneros &#8211;Marcos Osatinski, Roberto Quieto, Roberto Santucho, Domingo Menna, Enrique Gorriar&#225;n Merlo y Fernando Vaca Narvaja&#8211; volaban hacia la ciudad chilena de Puerto Montt en un avi&#243;n secuestrado, tras la fuga del penal de Rawson. Los acompa&#241;aban cuatro guerrilleros que hab&#237;an servido de apoyo externo a la evasi&#243;n &#8211;Carlos Goldemberg, (&#8230;)&lt;/p&gt;


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		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;En el atardecer del martes 15 de agosto de 1972, los jefes de las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias), del ERP (Ej&#233;rcito Revolucionario del Pueblo) y de Montoneros &#8211;Marcos Osatinski, Roberto Quieto, Roberto Santucho, Domingo Menna, Enrique Gorriar&#225;n Merlo y Fernando Vaca Narvaja&#8211; volaban hacia la ciudad chilena de Puerto Montt en un avi&#243;n secuestrado, tras la fuga del penal de Rawson. Los acompa&#241;aban cuatro guerrilleros que hab&#237;an servido de apoyo externo a la evasi&#243;n &#8211;Carlos Goldemberg, Ana Wiesen (ambos de las FAR), V&#237;ctor Fern&#225;ndez Palmeiro y Alejandro Ferreyra Beltr&#225;n (ambos del ERP). En tanto, otros 19 evadidos quedaban varados en el aeropuerto de Trelew.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para el presidente chileno, Salvador Allende, el asunto fue sumamente embarazoso, puesto que estaba cercado por la pol&#237;tica del bloqueo impulsada por Estados Unidos. Debido a ello, entorpecer las relaciones con Argentina, gobernada por el teniente general Alejandro Agust&#237;n Lanusse, era un lujo que no se pod&#237;a permitir. De manera que sus opciones eran dos: acceder al pedido de extradici&#243;n solicitado por la dictadura local o concederles a los guerrilleros el asilo y un salvoconducto para viajar a Cuba, como ellos ped&#237;an.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mientras tanto, permanec&#237;an alojados en una sede policial de Santiago.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En semejante contexto, llegaron a Chile sus abogados Gustavo Rocca, Mario Amaya y Eduardo Luis Duhalde. Era la ma&#241;ana del 22 de agosto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entonces trascend&#237;a que, en la base naval Almirante Zar de Trelew, los otros 19 guerrilleros hab&#237;an sido fusilados. Se trataba de Rub&#233;n Pedro Bonet, Jorge Alejandro Ulla, Jos&#233; Ricardo Mena, Humberto Segundo Su&#225;rez, Mario Emilio Delfino, Humberto Adri&#225;n Toschi, Miguel &#193;ngel Polti, Alberto Carlos Del Rey, Eduardo Adolfo Capello, Clarisa Rosa Lea Place, Carlos Heriberto Astudillo, Alfredo Kohon, Mar&#237;a Ang&#233;lica Sabelli, Susana Lesgart, Mariano Pujadas, Ana Mar&#237;a Villarreal de Santucho (esposa del l&#237;der del ERP), Mar&#237;a Antonia Berger, Alberto Miguel Camps y Ricardo Ren&#233; Haidar. Los &#250;ltimos tres lograron sobrevivir a sus heridas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;La situaci&#243;n no pudo ser m&#225;s dram&#225;tica&#8221;, dir&#237;a Duhalde, a 39 a&#241;os de los hechos, con los ojos clavados sobre una fotograf&#237;a enmarcada, durante una conversaci&#243;n con quien esto escribe.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_28661 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='http://dev0.cta.org.ar/local/cache-vignettes/L500xH264/trelew-2005-001-e1440247609619-720x380-1-b33e4.jpg?1714309423' width='500' height='264' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;La escena transcurr&#237;a en su oficina del edificio de la calle 25 de Mayo, desde donde comandaba la pol&#237;tica de derechos humanos del gobierno. All&#237;, en esa habitaci&#243;n atiborrada con retratos, afiches y libros, &#233;l sol&#237;a matizar esa tarea con inolvidables tertulias. Ahora, sus dedos recorr&#237;an aquella fotograf&#237;a; era una imagen agrisada con tres siluetas: la suya &#8211;peinado a la gomina, con bigote y sin barba&#8211;, junto a las de Quieto y Osatinsky en el Chile de entonces.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y prosigui&#243; con su relato, ubic&#225;ndolo en ese martes, cuando tuvo que comunicar la maldita noticia a los fugados. &#8220;Ellos &#8211;dijo&#8211; estaban en un sal&#243;n amueblado con una mesa muy larga. Robi (como todos llamaban a Santucho) estaba sentado en la cabecera. Yo, como pude, les inform&#233; sobre la masacre, antes de enumerar los nombres de los muertos. Cada uno reaccion&#243; de manera diferente. Hubo gritos, llantos y puteadas. Robi puso sus brazos sobre la mesa, los cruz&#243; para apoyar la cara y qued&#243; as&#237; por m&#225;s de dos horas, sin pronunciar una sola palabra. Qued&#243; como petrificado, mientras, a su alrededor, los gritos llenaban el cuarto. Pocas veces vi una escena tan desgarradora. A&#250;n hoy no s&#233; que fue m&#225;s conmovedor: si el llanto y los gritos o el silencio petrificado de Santucho&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En medio de tales circunstancias, la incertidumbre acerca de sus propios destinos se prolongar&#237;a hasta el viernes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;Todo se resolvi&#243; de una manera asombrosa, durante un almuerzo en La Moneda con Allende y su gabinete en pleno &#8211;contar&#237;a Duhalde&#8211;. Porque, a los postres, &#233;l tom&#243; la palabra. Su cara irradiaba una seriedad ambigua. Entonces, dijo: &#8216;Chile no es un portaaviones para que se lo utilice como base operativa. Porque Chile es un pa&#237;s capitalista con un gobierno socialista. Y para m&#237; todo es realmente muy dif&#237;cil'. Rocca, Amaya y yo nos hund&#237;amos cada vez m&#225;s en nuestras sillas. Y Allende, despu&#233;s de un instante silencio que pareci&#243; eterno, continu&#243;: &#8216;La disyuntiva es devolverlos o dejarlos presos'. &#218;nicamente atin&#233; a desviar la mirada hacia Rocca; ambos hab&#237;amos palidecido. En aquel instante, Allende fundi&#243; un pu&#241;etazo sobre la mesa con la siguiente frase: &#8220;&#161;Pero este es un gobierno socialista, mierda, as&#237; que esta noche los muchachos se van a La Habana!'. As&#237; lo dijo&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Operaci&#243;n Masacre&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En paralelo, la dictadura de Lanusse afirmaba que la matanza hab&#237;a sido fruto de un segundo intento de fuga. Y hasta esgrim&#237;a un detalle: el presunto ataque de uno de los guerrilleros recapturados &#8211;Pujadas&#8211; a un capit&#225;n de corbeta para arrebatarle el arma.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En ese argumento estaba cifrada la versi&#243;n oficial y fue difundida por el jefe del Estado Mayor Conjunto, contralmirante Hermes Quijada, a la vez que se prohib&#237;an las informaciones provenientes de &#8220;organizaciones subversivas&#8221; que pusieran en duda la palabra del gobierno.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_28662 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='http://dev0.cta.org.ar/local/cache-vignettes/L500xH334/masacre-trelew-01-620b4.jpg?1714309424' width='500' height='334' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Esto no evit&#243; que los sobrevivientes relataran lo que realmente sucedi&#243;. As&#237; se supo que el capit&#225;n de corbeta se llamaba Luis Emilio Sosa y que, lejos de ser agredido, encabez&#243; los fusilamientos. Lo secundaba el teniente Roberto Guillermo Bravo, el cabo primero Carlos Amadeo Marandino y el cabo Emilio Jorge Del Real, quienes actuaban con el visto bueno del cabecilla de la unidad, capit&#225;n Rub&#233;n Norberto Paccagnini. Y &#233;ste hab&#237;a recibido instrucciones en tal sentido del contralmirante Horacio Mayorga. Concluida la masacre, entr&#243; en escena el oficial Jorge Bautista, cuyo rol fue falsear las actas para as&#237; encubrir a los matadores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Bravo era particularmente bestial. Ya en su primera guardia orden&#243; que sacaran a los presos para que comieran de a uno, con soldados apunt&#225;ndoles y fijando para ello un l&#237;mite de cinco minutos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aquella vez, pens&#243; en voz alta:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8211; &#161;Si seremos boludos! En lugar de matarlos los estamos engordando.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El tipo buscaba incesantemente excusas para el &#8220;verdugueo&#8221;. Semejante tratamiento consist&#237;a en baldazos de agua fr&#237;a a los presos (bajo la temperatura invernal del sur); los obligaba a pararse, apoyando la punta de los dedos contra una pared por un tiempo prolongado; les ordenaba que hicieran cuerpo a tierra de espaldas, adem&#225;s de impedirles dormir. A tal efecto, el teniente recorr&#237;a las celdas y, si sorprend&#237;a a alguien cabeceando, lo mol&#237;a a patadas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con Pujadas ten&#237;a una sa&#241;a particular. Le hac&#237;a barrer el piso desnudo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8211; &#191;Hace fr&#237;o? &#8211;preguntaba, antes de largar una carcajada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El 22 de agosto, despert&#243; a los presos durante la madrugada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8211;Ya van a ver lo que es meterse con la Marina. Ya van a ver lo que es el terror antiguerrillero &#8211;les advirti&#243;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entonces los hizo salir de los calabozos, e imparti&#243; una orden que nunca antes hab&#237;an dado:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8211; &#161;Mirar al piso!&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La primera r&#225;faga de ametralladora impact&#243; en la hilera derecha. Luego hubo otra lluvia de balas gatilladas con otras armas. Por &#250;ltimo, entre quejidos ag&#243;nicos, Sosa y Bravo, con sus pistolas en la mano, recorrieron el pasillo de punta a punta para dar los tiros de gracia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En los d&#237;as sucesivos hubo manifestaciones en las principales ciudades del pa&#237;s. Y m&#225;s de 60 bombas fueron colocadas en se&#241;al de protesta.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A fines de 1972, los jefes guerrilleros refugiados en Cuba hab&#237;an vuelto clandestinamente al pa&#237;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El 30 de abril del a&#241;o siguiente, Fern&#225;ndez Palmeiro &#8211;ya en la c&#250;pula de una facci&#243;n disidente del ERP&#8211; ajustici&#243; desde una motocicleta, en la esquina de Cangallo y Jun&#237;n, al marino Quijada por haber sido el vocero mendaz de la masacre. Pero &#233;l fue herido de muerte.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_28663 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='http://dev0.cta.org.ar/local/cache-vignettes/L500xH333/53f667d4ce3af_800x533-0e9a4.jpg?1714309424' width='500' height='333' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Mientras tanto, los asesinos materiales de Trelew se encontraban a buen resguardo. Es que hab&#237;an sido alejados del lugar de los hechos inmediatamente despu&#233;s de ocurridos. De modo que Sosa, Bravo y Marandino fueron a parar a la Agregadur&#237;a Naval de la Embajada Argentina en los Estados Unidos. Y Del Real termin&#243; &#8220;guardado&#8221; en la base de Puerto Belgrano.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por 36 a&#241;os nada se supo de ellos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Regreso sin gloria&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El juez federal de Chubut, Hugo Sastre, firm&#243; la orden de captura para Sosa el 8 de febrero de 2008. Pero su paradero era a&#250;n un misterio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuatro d&#237;as despu&#233;s, un grupo de polic&#237;as de aquella provincia, todos de civil, fueron a un edificio de la calle Austria 2131, del barrio de Recoleta. Era el &#250;ltimo domicilio registrado a nombre de la esposa del capit&#225;n. All&#237;, despu&#233;s de tocar el timbre de un departamento del segundo piso, los atendi&#243; un hombre joven. Y solo dijo:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8211;No vive ac&#225;. Le compr&#233; el departamento hace dos a&#241;os.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8211; &#191;Sabe c&#243;mo encontrarlo? &#8211;preguntaron los polic&#237;as.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8211; &#191;Por qu&#233; lo buscan?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8211;Est&#225; acusado por la masacre de Trelew &#8211;le explicaron los agentes.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_28664 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='http://dev0.cta.org.ar/local/cache-vignettes/L320xH213/185191-marandino-36d3f.jpg?1714309423' width='320' height='213' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;El muchacho primero se sobresalt&#243;, y enseguida pas&#243; a la furia. Era hijo de desaparecidos. Los polic&#237;as se retiraron con los datos necesarios como para localizar al fusilador. Y no perdieron el tiempo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Minutos despu&#233;s, Sosa fue arrestado en la inmobiliaria Acher Salom&#243;n, de la avenida Pueyrred&#243;n 1317. All&#237; trabajaba junto con su se&#241;ora.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ese sujeto de 73 a&#241;os, cuya existencia encarnaba uno de los m&#225;s caros secretos de la Armada, se entreg&#243; entonces con una resignada pesadumbre. Y qued&#243; alojado en el edificio Centinela, de la Gendarmer&#237;a. Dos d&#237;as despu&#233;s fue trasladado a Rawson.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A los pocos d&#237;as fueron detenidos Del Real y Marandino. En cambio, a Bravo la vida le sonre&#237;a.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_document_28665 spip_document spip_documents spip_document_image spip_documents_center spip_document_center'&gt;
&lt;figure class=&#034;spip_doc_inner&#034;&gt; &lt;img src='http://dev0.cta.org.ar/local/cache-vignettes/L500xH437/114832-trelew-947cf.jpg?1714309424' width='500' height='437' alt='' /&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Establecido en la ciudad norteamericana de Miami, sufri&#243; un brev&#237;simo arresto por un pedido de extradici&#243;n expedido por la Canciller&#237;a argentina, que fue desestimado por las autoridades norteamericanas. Y recuper&#243; la libertad a cambio de una fianza de un mill&#243;n de d&#243;lares. Una ganga para &#233;l.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El tipo es realmente un elegido por el American Dream. Ya retirado de la Armada, se qued&#243; en Estados Unidos, donde contrajo enlace con una norteamericana. Desde hace a&#241;os es due&#241;o de una empresa relacionada con el ej&#233;rcito de ese pa&#237;s, la cual supo bautizar con sus iniciales &#8211;RGB Group&#8211;, que provee servicios de salud para personal vinculado a la seguridad nacional.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A mediados de 2012, los acusados de la masacre de Trelew ocuparon el banquillo de los acusados en el Centro Cultural de Rawson.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sosa, Del Real y Marandino recibieron condenas a perpetuidad. Pero el capit&#225;n Paccagnini y Bautista resultaron absueltos, beneficio que despu&#233;s fue revocado por la prisi&#243;n perpetua. A su vez, Mayorga fue excluido del proceso por su avanzada senilidad, antes de ir a tomar sus primeras lecciones de arpa a los 91 a&#241;os.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sosa muri&#243; de c&#225;ncer en 2016. Del Real, Paccagnini, Bautista tambi&#233;n pasaron a mejor vida. Y a Marandino le acaban de ratificar la condena.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En cambio, al cumplirse 49 a&#241;os de los cr&#237;menes, el pr&#243;spero Bravo a&#250;n disfruta de la impunidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Publicada originalmente en: &lt;a href=&#034;https://contraeditorial.com/masacre-de-trelew-la-condena-que-falta/&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://contraeditorial.com/masacre-de-trelew-la-condena-que-falta/&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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